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Viernes, 04 de Diciembre de 2020

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Opinión

¿Visible o invisible?

La Firma de Guillermo Granja

Por lo general, los políticos aseguran que legislar en caliente no suele proporcionar buenos resultados, sobre todo si están en el gobierno, otra cosa bien distinta suele ser lo que opinan los de la oposición.

El suicidio es un tema muy controvertido en nuestra sociedad, lo que no sé es por qué razones se trata de ocultar y no se habla abiertamente de él. Los medios de comunicación suelen dar poca información al respecto ya que, según ellos, pretenden no incentivar esta práctica por el efecto sensacionalista que tienen estas noticias.

Me parece una postura hipócrita por doble motivo. El primero es que con mucha frecuencia podemos encontrar informaciones sobre muertes súbitas por causas de violencia de género, por accidentes de tráfico, por asesinos despiadados, etc. En la mayoría de las ocasiones, se ofrecen detalles pormenorizados hasta límites insospechados. La segunda es que todos sabemos que de aquello de lo que no se habla se hace invisible, provocando que la sociedad no actúe y pueda revertir la situación.

Los datos son demoledores. En España es la primera causa de muerte externa, o sea por motivos no naturales; es la segunda en muertes totales entre jóvenes de 15 a 29 años; duplica las muertes por accidentes de tráfico; multiplica por ochenta las víctimas de violencia de género; y supone que cada día diez personas pierden la vida por este motivo. A esto hay que sumar las personas que lo intentan sin éxito que, en cálculos muy optimistas, se cifra en más del doble de las que lo consiguen.

En este país, salvo el trabajo de ONG’s que llevan años ocupándose de este ámbito y el conocido Teléfono de la Esperanza, poco o nada se ha hecho para cambiar esta situación. Hace algo más de un año, la exministra Carmen Montón anunció un Plan Nacional para la Prevención del Suicidio. La actual ministra en funciones María Luisa Carcedo ha rebajado las expectativas y propone que sea una línea estratégica dentro de la Estrategia de Salud Mental 2019-2024.

A mi modesto entender me parece que las administraciones públicas se lo tienen que tomar en serio de una vez. Deben dedicar los medios y recursos necesarios para poder lograr que este terrible escenario pueda reducirse a la mínima expresión, al igual que lo han hecho en los países escandinavos. Para ello, debe ser considerado como un área de trabajo prioritaria, a la altura de la violencia de género o de la prevención de accidentes de tráfico, y trazar un Plan específico, desde las diversas ópticas que la componen, e implicar a todos los agentes, especialmente a las familias y entorno cercano, ya que, con la formación adecuada, pueden dar la voz de alarma para que los profesionales realicen su trabajo y salvar vidas.

Muchas gracias por su atención y que tengan una feliz semana.

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Cadena SER

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