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Martes, 25 de Febrero de 2020

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Las extrañas frutas colgantes de Billie Holiday

En la década de los años 30 aún se producían linchamientos de negros en el sur de los Estados Unidos. Una canción terrible de Billie Holiday lo denunciaba: "Strange Fruit"

LA HISTORIA DETRÁS DE LA CANCIÓN #78. EMISIÓN 15/12/2019

ARTISTA: BILLIE HOLIDAY

CANCIÓN: STRANGE FRUIT

AÑO: 1939

HISTORIA: LINCHAMIENTOS DE NEGROS EN EL SUR DE U.S.A.

VIDEO: STRANGE FRUIT - BILLIE HOLIDAY

Hoy vamos con jazz vocal triste, muy triste en LA HISTORIA DETRÁS DE LA CANCIÓN. Un tema duro. Su letra es contundente: “De los árboles del sur cuelga una extraña fruta/ Sangre en las hojas, y sangre en las raíces/ Cuerpos negros balanceándose en la brisa sureña/ Extraños frutos colgando de los álamos / Escena pastoral del galante sur/ Los ojos hinchados y la boca retorcida/ Aroma de las magnolias, dulce y fresco/ Y, de pronto, el olor a carne quemada/ Aquí está la fruta para que la arranquen los cuervos/ Para que reciba la lluvia, para que la chupe el viento / para que el sol la corrompa/ para que los árboles la suelten/ Esta es una extraña y amarga cosecha”.

Las extrañas frutas colgando de los álamos del sur de los Estados Unidos a las que hacía referencia Billie Holiday con su “Strange Fruit” no eran ni más ni menos que los cuerpos de los negros ahorcados tras sufrir linchamientos por parte de la sociedad blanca, algo que era relativamente frecuente hasta entrada la década de los años treinta en aquellos estados sureños donde el racismo y los castigos sin juicio eran política de Estado.

La intérprete de este tema es la primera gran cantante negra del jazz, Billie Holiday, que la grabó con solo 23 años de edad en 1939. Pero la autoría de la canción pertenece, paradójicamente, a un blanco: el escritor Abel Meeropol, un profesor de historia judío y comunista de los muchos que había en la América de los años 30. Se inspiró para escribirla en el linchamiento de dos hombres negros en Marion, Indiana, el 7 de agosto de 1930: Thomas Shipp y Abe Smith, cuya fotografía ha quedado como una de las imágenes icónicas del racismo en los Estados Unidos. Una imagen espeluznante: no solo aparecen los cuerpos de los negros ahorcados en los árboles, sino que además se retrataba el pueblo entero con ellos: familias blancas sonrientes con abuelos y niños miran a la cámara mientras pasean indolentemente entre los cadáveres colgantes. Están riendo como si fuera una fiesta. Los blancos ríen abiertamente mientras los negros mueren violentamente. Ese linchamiento en concreto fue un espectáculo que atrajo a 5.000 personas de todo el Estado y escandalizó a muchos americanos.

Fotos cortesía José Ibarra

Billie Holiday interpreta la canción con una rabia disfrazada de sarcasmo. Las extrañas frutas colgando son esos hombres negros muertos. Y modula la voz sorteando el dolor con ironía para avergonzar al ”galante” sur. Ha quedado como una de las grandes canciones protesta de los Estados Unidos, y es un tema que siempre acompañó, para bien y para mal, a esta cantante legendaria que moriría menos de 20 años después por una cirrosis debida a todos los excesos imaginables después de una vida muy, muy dura, porque Billie Holiday era genial, pero también mujer, negra, pobre y viciosa, con todas las papeletas para sufrir y toda la legitimidad para cantar con sufrimiento real. El personal y el de su pueblo. Billie Holiday murió en el 59 sin conocer los logros del gran movimiento por los derechos civiles que en la década de los sesenta consiguió devolver dignidad a los negros americanos, y su canción se convirtió en uno de sus himnos. Inauguró un género nuevo: la canción protesta, y con ella cerraba todos sus conciertos. Era como si dijera a su público blanco: ya os he entretenido un buen rato con canciones de amor, pues ahora escuchadme a mí esta canción de muerte.

La revista “Time” despreció la canción en 1939 criticándola como un acto de mera propaganda política. Pero en 60 años después, en 1999, la nombró nada menos que Canción del Siglo. Nosotros vamos a escuchar a Billie Holiday en LA HISTORIA DETRÁS DE LA CANCIÓN ahora que han pasado 80 años de su grabación, a ver cómo nos suena esta fruta extraña e imaginándonos lo que pudieron sufrir aquellos pobres negros desgraciados colgando de los árboles: “Strange Fruit”.

 

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