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Sábado, 22 de Febrero de 2020

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LA HISTORIA DETRÁS DE LA CANCIÓN

'19 días y 500 noches después': la réplica femenina a Joaquín Sabina

En un disco de tributo a Joaquín Sabina, Travis Birds versiona la célebre '19 días y 500 noches' de Joaquín Sabina, pero desde el punto de vista de la mujer que le abandonaba en la canción

Imagen de archivo de una entrevista de Joaquin sabina en la Cadena SER.

Imagen de archivo de una entrevista de Joaquin sabina en la Cadena SER. / Cadena SER

LA HISTORIA DETRÁS DE LA CANCIÓN CON JOSÉ IBARRA #81. EMISIÓN 12/01/2020

ARTISTA: TRAVIS BIRDS

CANCIÓN: 19 DÍAS Y 500 NOCHES… DESPUÉS

AÑO: 2019

¿Se puede ser un crápula, un golfo, un vividor, un canalla y un sinvergüenza y además conseguir que la gente te quiera? Si te llamas Joaquín Sabina, sí. En 1999, hace ahora 20 años, se publicó el disco que resumía aquella vida excesiva y divertida de noches de juergas en la cima de la fama y justo antes de la decadencia artística y personal: 19 días y 500 noches. El mejor de sus trabajos, a decir de muchos críticos. Y hoy, en La historia detrás de la canción vamos a tomar el tema que daba título al álbum, pero no en la versión de Joaquín Sabina, sino en una ingeniosa réplica grabada recientemente en un disco de tributo 20 años después de haber sido escrita y grabada. La versión, un poco más aflamencada que la original, corre a cargo de una artista nueva llamada Travis Birds, una cantante que se define a sí misma como “una mezcla entre un niño, un señor muy serio, una tarada y un escarabajo común”. Hay que ser todo eso para atreverse a darle una réplica femenina tan buena a una canción tan masculina de un gigante indiscutible como nuestro querido Joaquín Sabina.

QUÉ FUE DE...

... los atracadores de Joaquín Sabina en 'Pacto entre caballeros'.

QUÉ FUE DE...

... la protagonista de la canción 'Princesa' de Joaquín Sabina.

Recordemos: a ritmo de rumba, Joaquín Sabina nos contaba en 19 días y 500 noches la desesperación que le producía su última ruptura amorosa. En aquella vida de mujeriego tarambana, la última de sus novias lo deja plantado. Nos cuenta la milonga de que está destrozado porque ella le ha dejado, con versos muy logrados como ese de “y regresé a la maldición del cajón sin su ropa, a la perdición de los bares de copas”, y que “tardó en aprender a olvidarla 19 días y 500 noches”. Ya, claro, había que creérselo. La voz era desgarrada, grabada sin lavados de estudio, como de resaca, tras mucho tabaco, whisky y otros vicios nocturnos, para ilustrar más ese estado de ruina sentimental.

Y en el disco de tributo que varios artistas le han hecho hace poco a Joaquín Sabina, Tan joven y tan viejo, a su compadre Benjamín Prado, el poeta amigo de toda la vida de Joaquín, se le ha ocurrido reescribir la canción como si quien hablara no fuera él, sino la novia que le ha dejado, dando su versión de los hechos. Y entonces sabemos por qué. Porque, claro: es gracioso ser un golfo mujeriego y juerguista, y a los fans sus historias nos parecen todas muy divertidas. Pero no tendría aquello tanta gracia para las novias, esposas, amantes u ocasionales compañeras sexuales a las que Joaquín amaba, usaba y abandonaba, todo ello con la misma pasión, fruición, descaro y rapidez. Esas mujeres tocaron alguna vez la felicidad junto al genio, pero luego… había que sufrirlo. La letra de 19 días y 500 noches… después no desmerece a la original. Dice Benjamín Prado en la presentación: “La misma canción, al cambiar de persona, no dice lo de siempre, cuando dice lo mismo”. Ella también empieza con aquello de que “lo nuestro duró lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks”, pero luego lo cambia todo. Con hallazgos como “fui la infeliz que mordía su anzuelo mientras le creí “, “con él hay un antes pero un después, no”, “bajó a por tabaco y volvió a los tres meses” o “le dije: colega, tú has perdido el norte”. Pero el palo más cruel, en mi opinión, es que ella decida vengarse yéndose “con uno del PP y socio del Real Madrid que juega al tenis y al padel, le gusta el hip hop y es antitaurino”. Un golpe ruin para Joaquín Sabina. Una venganza insoportable.

Siempre merece la pena escuchar a las mujeres. Y a una que ha estado con Sabina, más aún: hay que escucharla, entenderla y compadecerla, porque ser la pareja del elemento este tuvo que ser algo bastante complicado. Decía Diego Manrique que Joaquín Sabina representa al sinvergüenza que todos hubiéramos querido ser alguna vez. Pero qué difícil tenía que ser para una mujer convivir con él en aquellos años de farras y desenfreno. En La historia detrás de la canción traemos la incontestable réplica femenina de Travis Birds al rey de la golfería masculina española moderna y rockera: Joaquín Sabina. Y es imposible no sonreír escuchando esta versión titulada 19 días y 500 noches… después.

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