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Sábado, 22 de Febrero de 2020

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Funcionarios de prisiones

La falta de personal agrava el problema de las drogas en las cárceles

La escasez de funcionarios y médicos dificulta el decomiso de droga y propicia el tráfico y el consumo dentro de los centros

Entrada de la prisión de Puerto III

Entrada de la prisión de Puerto III / Cadena SER

El problema del tráfico y consumo de drogas en las prisiones no es nuevo en las prisiones gaditanas. Tampoco lo son las consecuencias que acarrea la drogodependencia y el consumo de psicotrópicos. De hecho, el Ministerio de Interior acaba de lanzar una campaña de concienciación a través de carteles que muestran un cadáver, cubierto sobre una sábana en la mesa de un forense, acompañado por el mensaje: "Si pasas droga en prisión, tu próxima visita podría ser en el cementerio".

Una iniciativa con la que pretenden hacer ver el calado del problema de la drogodependencia en los centros, con la que buscan concienciar tanto a internos como a visitantes del peligro de introducir droga en la prisión.

Cartel de la campaña de concienciación contra el tráfico de drogas en las prisiones / CSIF

El problema, según el portavoz de CSIF de prisiones, Ángel Luis Perea, se agrava aún más por la falta de funcionarios y profesionales sanitarios en las cuatro cárceles que hay repartidas por la provincia. 

"Es un problema endémico desde el principio de la apertura de las prisiones en la democracia", señala Perea, quien advierte que "el decomiso exige una vigilancia estrecha por parte del personal", y sostiene que a causa de la reducida tasa de reposición y el escaso número de funcionarios, realizar esos controles y reconocimientos exhaustivos se hace difícil, por lo que el tráfico de droga dentro del centro encuentra menos obstáculos.

Otra de las consecuencias directas de la falta de medios personales es el menor control que se tiene sobre las zonas de comunicaciones entre familiares e internos en la prisión. El exterior es el principal foco de procedencia de droga, y la escasez de efectivos complica la labor de comprobación de que los visitantes 'entran limpios' al encuentro con su pariente.

La entrada de sustancias estupefacientes y la dificultad en las prisiones, según el portavoz de CSIF, implican de manera directa un mayor riesgo de sobredosis y, por tanto, un aumento del porcentaje de mortalidad. Así, subraya que "en Puerto III hemos tenido un fallecimiento el día de Navidad, que se une a otro que tuvo lugar en Algeciras, en Botafuegos", y asegura que la mayor fuente de preocupación en módulos y patios es "la entrada de droga y el runrún que hay siempre alrededor de los estupefacientes".

Como medida paliativa, las cárceles de Puerto I, Puerto II y Puerto III formarán parte de un programa que el Ministerio de Interior pondrá en marcha este mismo mes, en el que un guía canino se ubicará en el acceso a la zona de comunicaciones para tratar de detectar la presencia de droga en los visitantes. Una medida que demandaba el sindicato desde hace tiempo y que, confían, sea "disuasoria, dentro de la dificultad que entraña para un animal conocer la prisión por dentro, los recovecos y recibir un gran volumen de personas".

Menos personal médico, más dispensación de psicotrópicos

"El personal médico es otra de las patas cojas que tenemos en el mundo de las prisiones", apunta Perea. El reducido número de médicos y auxiliares de enfermería también está dando vía libre al tráfico y el riesgo por sobredosis en los centros, porque "Al no haber personal, se dispensa medicación psicotrópica para todo un fin de semana o para un puente completo con festividades".

La entrega de grandes cantidades de medicamentos, deja en manos del interno la administración cada día. Algo que, por norma general, según el sindicalista, no sucede: "Son personas que no están capacitadas siquiera para tomarse medicación diariamente, pues imaginémonos en un puente o un fin de semana largo, donde en un patio la mayoría de los internos sufren trastornos mentales".

Hay que tener en cuenta que, además, las tres prisiones de El Puerto de Santa María -Puerto I, Puerto II y Puerto III- solo cuentan con un psiquiatra para los tres centros, algo que "ahonda en el problema de la droga y la dispensación de las pastillas", apunta el portavoz.

Ante una situación de esta gravedad, con el chequeo de los visitantes y el control de entrada y tráfico de drogas en prisión mermado por la falta de funcionarios, y el riesgo de sobredosis multiplicado por la escasez de personal médico que proporcione la medicación diariamente en fines de semana y festivos, Ángel Luis Perea reclama "formar a los pocos médicos que tenemos en prisiones para que utilicen un ecógrafo, que no es una técnica invasiva", sugiere Perea.

En la misma línea, asevera que "cubrir la falta de medios personales que tenemos para desarrollar la labor de vigilancia directa y la tención de calidad que se le pide a los funcionarios es la siguiente medida que debería llevar a cabo este nuevo gobierno".

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