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Sábado, 22 de Febrero de 2020

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Otro techo se viene abajo en un hospital madrileño

Esta vez ha ocurrido en uno de los laboratorios del Hospital Ramón y Cajal. El incidente no deja heridos porque, según los trabajadores, han podido salir del recinto a tiempo "al escuchar crujidos". Los representantes sindicales han pedido una reunión a la Gerencia

Estado del laboratorio del Hospital Ramón y Cajal tras el desplome del techo

Estado del laboratorio del Hospital Ramón y Cajal tras el desplome del techo / CC.OO.

Los trabajadores de los hospitales públicos madrileños parecen en los últimos tiempos sacados de la aldea gala de Astérix y Obélix, y no porque estén sometidos a un asedio constante, o no solo. Como los famosos personajes de René Goscinny y Albert Uderzo, solo temen una cosa, que el cielo se caiga sobre sus cabezas. En su caso la fuente de preocupación no es la bóveda estrellada, sino los cascotes que con cierta frecuencia se desploman sobre sus puestos de trabajo.

El último desprendimiento ha afectado a uno de los laboratorios del Hospital Ramón y Cajal, donde se ha caído buena parte del falso techo en una zona de paso frecuente, según los sindicatos. “Allí trabajan normalmente de 5 a 7 personas”, cuenta Luis Mancera, portavoz de Comisiones Obreras en ese centro. “Afortunadamente no ha pasado nada, pero podía haber sido un disgusto muy grande”. Fuentes de la Gerencia insisten en que no ha habido que lamentar heridos “al estar las zonas afectadas desocupadas en el momento del desprendimiento”, aunque el relato que hacen los representantes de los trabajadores difiere. Según Mancero, la zona no estaba desocupada de forma fortuita, sino que los investigadores “la han abandonado 15 o 20 minutos antes al empezar a escuchar crujidos”.

El Hospital Ramón y Cajal investiga las causas por las que se han soltado unos puntos de fijación del techo de escayola, pero desde Comisiones Obreras apuntan ya a la instalación de un PET-TAC -un equipo sanitario pesado- en el piso superior. “Hemos pedido a la dirección que nos informe porque se supone que habían reforzado el suelo de esa planta y este techo que se ha venido abajo”, explica Mancero. Parece que esta vez el agua no ha tenido nada que ver, al contrario de lo que ocurrió cinco días antes en el Hospital Gregorio Marañón, donde unas filtraciones provocaron un problema similar en las cocinas.

Para la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid no es una coincidencia. “No se trata de un hecho aislado, sino de la evidencia del abandono del mantenimiento de los centros sanitarios de la sanidad pública madrileña”, ha asegurado en un comunicado. Para este grupo el grado de deterioro es tal, que estos accidentes peligrosos para trabajadores y usuarios se repiten cada vez con más frecuencia.

De momento Comisiones Obreras ya ha pedido una reunión a la Gerencia del Hospital Ramón y Cajal. Los responsables del centro aseguran que se han revisado las zonas aledañas al desprendimiento y que ya se está trabajando en la zona afectada para poder reabrirla en cuestión de horas. Astérix y Obélix siempre acababan sus aventuras con un banquete a base de jabalíes bajo ese mismo cielo que a veces les parecía amenazante, pero estos galos -los de la sanidad pública- seguirán mirando con recelo hacia arriba y exclamando aquello de ¡están locos estos romanos!

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