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Viernes, 21 de Febrero de 2020

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ANÁLISIS

La izquierda vaciada

El fracaso electoral, la fragmentación y la fuga a la carrera de sus principales candidatos, ha desdibujado el papel de la izquierda en la Asamblea que carece de una estrategia de presente y futuro para tumbar a la derecha en Madrid

Los candidatos a las Elecciones Autonómicas celebradas en Madrid en mayo de 2019

Los candidatos a las Elecciones Autonómicas celebradas en Madrid en mayo de 2019 / Álvaro Calzado

Apenas se ha cumplido medio año de la investidura de Isabel Díaz Ayuso. La elegida de Pablo Casado, a la que muchos compañeros de partido cuestionan abiertamente en círculos privados, ha logrado en este tiempo cierta relevancia nacional con sus encendidas críticas a Pedro Sánchez, sus ataques a Cataluña pero sobre todo con sus resbalones mediáticos, uno de los últimos en esta casa cuando dijo que la contaminación no provocaba muertes en Madrid.

El motor del bipartito madrileño no termina de arrancar y sus problemas más serios residen dentro y no fuera de la sala del Consejo de Gobierno. Ayuso y Aguado, en plena competición por quien consume más minutos en los medios, no tienen enfrente un bloque sólido de izquierdas que plante cara a las iniciativas -pocas- del ejecutivo malavenido de PP y Ciudadanos. Una carretera despejada que les permite dar volantazos sin chocarse con nadie. Solo Vox dificulta los acuerdos, condiciona los presupuestos, protagoniza las sesiones de control... Un papel al que PSOE, UP o Más Madrid parecen haber renunciado en busca de una salida política y laboral fuera de Palomeras Bajas.

¿Qué fue de la izquierda?

En mayo, Ángel Gabilondo ganó las elecciones y acarició el poder y otra vez a la izquierda, como le ocurriera a Rafael Simancas en 2003, se le escapó entre los dedos. La caída de Carmena en Cibeles, la fuga de Errejón al Congreso, la fragmentación en tres grupos distintos y la escasa actividad parlamentaria en la Asamblea, se traducen en una izquierda desaparecida en Madrid. No hay oposición y lo que resulta más inquietante, no hay alternativa.

Rodríguez Uribes, hasta hace unos días portavoz adjunto del grupo socialista en la Asamblea de Madrid / RICARDO RUBIO / EUROPA PRESS

Si finalmente el portavoz socialista, logra hacerse con el puesto de Defensor del Pueblo -una decisión que requiere de un consenso parlamentario que no existe todavía- la situación será, si cabe, mucho más dramática. El PSOE tendrá que recomponer su grupo parlamentario y buscar su hueco en Madrid. En cualquier caso ese futuro ya no pasará ni por Rodríguez Uribes, flamante ministro de Cultura y una persona apreciada por Pedro Sánchez ni por el propio Ángel Gabilondo que, aunque siguiera en Vallecas, no optaría ya a un tercer intento dentro de tres años.

En Más Madrid siguen noqueados. El grupo no recupera el fuelle que tuvo podemos la pasada legislatura en la Asamblea. Sin Iñigo Errejón, el experimento electoral solo ha servido para que el que fuera candidato acabe en el Congreso de los Diputados con una representación muy discreta. En el camino se ha quedado el trabajo de un desnortado grupo municipal en Cibeles y un grupo parlamentario regional instalado en el viral y la respuesta a la ayusada de turno. Ni Más Madrid ni Podemos han salido ganando con la ruptura y veremos si su entrada en el gobierno nacional ayuda a Isa Serra a recuperar cierta presencia en Vallecas.

 Con el parlamento sin actividad plenaria hasta febrero y sin gobierno central hasta hace unas semanas, las sesiones en Vallecas han transcurrido desde septiembre entre la desidia y el ‘qué será de mí’. Muchos diputados y diputadas de izquierda esperan todavía una llamada para los segundos o terceros niveles del nuevo gobierno central. El panorama es bastante desolador.

Nacionalismo cañí

Iñigo Errejón abandonó la Asamblea de Madrid para encabezar la lista de Más País al Congreso de los Diputados / Jesús Hellín (Europa Press)

En esta situación de debilidad de la izquierda sin presente y de dudoso futuro, el PP trata de llenar estos vacíos parlamentarios con discursos nacionales y con argumentarios duros contra el nuevo gobierno y convirtiendo a Madrid en una especie de República Cañí en la que Ayuso dispara contra Sánchez por la financiación, por su política territorial o por su acuerdo con Podemos a quien la derecha cuelga todo tipo de etiquetas (independentistas, comunistas, terroristas...) o reclamando para Madrid el Mobile agrietando los intereses nacionales que el PP dicen defender. ¿Asistimos al nacimiento del nacionalismo madrileño?

Mientras tanto el rival permanece en el suelo de este ring, sin hacer el más mínimo gesto por defenderse. La izquierda en Madrid ya no levanta ni el puño. La izquierda vaciada tiene un problema serio y difícilmente podrá presentarse como alternativa si los madrileños perciben que ni está ni se le espera.

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