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Miércoles, 26 de Febrero de 2020

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Opinión

La realidad ficcionada: pensamiento crítico visual

El próximo sábado se celebrará en Málaga la entrega de los premios Goya de cine. Hay muchos motivos de celebración, pero hay 2 especialmente reseñables. El primero, es que sea Málaga la ciudad encargada de organizarlo. En la última década, la gestión cultural de la ciudad malacitana ha sumado a su calificativo de turística otro epíteto igual de importante y rentable: el de ciudad cultural. A parte del pescaíto frito, la playa, los espetos, la feria, o la semana santa, Málaga ha logrado convertirse en uno de los epicentros culturales más importante de España. Museos, festivales de cine, ciclos de conferencias, … han situado a esta ciudad andaluza como un referente nacional con mucho recorrido por delante. El segundo motivo es la pervivencia y crecimiento del festival de cine español, que poco a poco ha ido ganando enteros y peso específico en la escena internacional.

Esta celebración del arte cinematográfico, me sugiere una reflexión paralela en torno al papel que ocupan en nuestra vida, el cine, las series de televisión, las noticias, las RRSS....y en general, la pantalla. La multiplicación y dependencia de una pantalla adictiva, pero sobre todo seductora, está modificando algo más que nuestros hábitos de consumo. Y no me refiero solo al criterio de atención. Lo que empieza a preocuparme es el progresivo ficcionamiento de la realidad. No se trata solo de vestir, comer, o de querer estudiar medicina o filosofía porque alguna serie de televisión lo pone de moda. Me refiero al modo en el que configuramos nuestro concepto de éxito o fracaso, a la manera en la que conformamos nuestro criterio de felicidad, o el incremento de la escala de odio en forma de haters.

Existen múltiples pantallas y cada pantalla tiene su propio lenguaje, lo que exige un acercamiento diferente a cada una. Al igual que cambiamos nuestra disposición personal si leemos un poema, una novela, o un ensayo, con las pantallas, nuestro criterio debería ser el mismo.

Una de las tareas más urgentes e importantes del siglo XXI pasa por educar el pensamiento crítico visual desde edades muy tempranas. De lo contrario, será la pantalla la que se encargue de ficcionar nuestra realidad pero, con la diferencia de que nuestra vida, probablemente, no será de cine.

José Carlos Ruiz

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