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Jueves, 27 de Febrero de 2020

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Inundaciones

El "placebo" de la limpieza de los ríos de Cantabria

El profesor de Geografía y Ordenación del Territorio, Alfredo Ollero, rechaza estas prácticas que piden los ayuntamientos y apuesta por "dar más espacio" al río y respetar las zonas de inundabilidad. Se cumple un año de las riadas que afectaron a municipios como Cabuérniga, Ruente, Mazcuerras y Los Corrales

Un 24 de enero de 2019 se produjo el desbordamiento del río Saja. Hace un año ya de la enorme riada que dejó viviendas, garajes y zonas de bosque inundadas en Cabuérniga, Ruente, Cabezón de la Sal y Mazcuerras. El desnieve y las fuertes lluvias también dejaron inundaciones en otros puntos de Cantabria, como Los Corrales de Buelna y Molledo, por ejemplo.

En todo este tiempo, se han tramitado ayudas, se han concedido la mayor parte de ellas...se ha vuelto a la normalidad en cierta forma, con alguna que otra inundación más, aunque de menor tamaño.

Pero el debate originado desde entonces sigue abierto, y tiene que ver con la limpieza del cauce de los ríos. Imprescindible para vecinos y ayuntamientos de la zona; contraproducente para los expertos.

El profesor del Departamento de Geografía y Ordenador del Territorio de la Universidad de Zaragoza, Alfredo Ollero, es muy claro: quitar sedimentación del cauce del río "no sirve de nada". Es una medida temporal, una medida "placebo" que durante décadas, e incluso siglos, han tomado los poderes públicos "para hacer ver a la población que hacían algo".

Los estudios demuestran que estas prácticas no resultan eficaces, apenas duran unos meses, "hasta la siguiente crecida, que vuelve a depositar sedimentos". Y retirarlos de forma más agresiva, limpiar totalmente el cauce puede crear una autopista para el río, asegura, "creará un torrente de agua más violento en época de crecidas" que puede poner en peligro infraestructuras de comunicación. En países como Francia, recuerda este profesor, el agua ha derribado puentes por la fuerza que llevaba "tras un proceso de limpieza en profundidad".

Este profesor explica que la vegetación del cauce de un río no representa un problema, es vegetación flexible.

La solución, asegura, es urbanística. Ollero defiende que hay que "regenerar la vegetación de ribera", hay que "dar más espacio al río" para adaptar el territorio a su inundabilidad.

Esto es algo que se está haciendo ya en Navarra, en León también, y en otros países europeos y "está dando resultado".

Alfredo Ollero rechaza las medidas visibles que "prescribe la política con facilidad después de una inundación ante la presión de los vecinos". Por eso recuerda que la única alternativa para evitar inundaciones es "retroceder", dar espacio horizontal al río para que disponga de espacio inundable cuando se produzca una crecida importante. Un fenómeno este que, como consecuencia del cambio climático, "será cada vez más habitual".

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