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"Cuando uno baja el nivel o no logra sus objetivos, hay que admitirlo y seguir"

Xerach Casanova reconoce que Los Mamelucos no estuvo este año a la altura que le habría gustado

Xerach Casanova.

Xerach Casanova. / Francis Arnay

Transcurridos unos días desde la final de murgas del concurso de Santa Cruz y digerida la decepción de bajarse del podio, Xerach Casanova toma la palabra con una serenidad y una templanza dignas de mérito. Los años han valido para hacerle al cargo -director de una murga señera como Los Mamelucos- y sus reflexiones están llenas de sinceridad, pero son también un aviso a navegantes. "Lo ocurrido este año vale para poner en valor lo conseguido antes; igual que si un año nos quedamos sin final, se valorará este accésit y que sigamos en la pomada".

Con frentes abiertos hasta en cinco murgas, ¿qué balance hace Xerach Casanova de este año?

Pues agridulce. Porque con Mamelucos y Trapasones no fue lo que esperábamos; y más feliz por Tiralenguas y Mamelones, que ocurrió justo lo contrario. De hecho para mí reconozco que fue un sorpresón agradable que gustara tanto la apuesta de la infantil, aunque ahí yo solo he aportado en la musicalidad y el trabajo es todo de Alberto Justo y su equipo. Y ahora pues a la espera de Simplones, que es la que falta por actuar.

¿Sigue sacando tiempo de donde no lo hay para atender a tantos grupos cada año?

¡Sí! Salgo de ensayar con Mamelucos y me pongo a montar, aprovecho las madrugadas o incluso hay veces que me despierto temprano para hacer arreglos musicales. Este año hasta he aprovechado el parón del mediodía para poder atenderlas a todas.

Hábleme de Mamelucos. ¿Qué pasó para que no gustasen tanto como otras veces?

Pues que musicalmente tuvimos algunos errores, que tampoco fueron estrepitosos. Lo que nos pasó fue que no llegamos al público como sí había ocurrido los años anteriores. En fase sí gustó el repertorio aunque fuese algo difícil o denso de coger; y en la final sucedió que el nivel del concurso fue superior a otros años y nosotros no conectamos como pretendíamos. Nos quedamos ahí, a medias.

Entonces, ¿cree que la actuación de la fase salió mejor que la de la final?

La fase nos salió mejor que la final musicalmente. A la final íbamos con 29 minutos de repertorio, muy justos de tiempo, y eso nos jugó una mala pasada. La murga no estaba tranquila sobre el escenario. Es lo que pasa con los repertorios largos, que repercuten negativamente porque se cantan con prisas. Pero ese fue solo un factor entre otros muchos. Tampoco tuvimos la concentración de otras veces.

¿Cuál fue el mayor error?

Pues básicamente fue que elegimos una apuesta en la que creíamos que íbamos bien, pero luego el concurso demostró que no tanto. A lo mejor lo que tú piensas que está estupendo, luego al público no le gusta tanto. Unas veces ganas y otras pierdes; y cuando no estás al nivel o no cumples objetivos, hay que asumirlo, admitirlo, analizar las cosas y seguir. No queda otra, aunque tampoco haya sido catástrofico.

Cierto es que la murga ha bajado de un segundo a un cuarto; tampoco es que haya sido una hecatombe o se haya quedado sin final. Obvio que a todos nos gusta ganar, pero cuando no lo consigues, se agradece al menos seguir ahí en la pomada.

¿De algún modo sirve para valorar lo conseguido en años anteriores y el mérito que tuvo lograr dos Primeros en tres años?

Por supuesto. Y si la murga se queda algún año sin final también pondremos en valor este accésit. Todo es relativo y la valoración que muchas veces hacemos depende de las expectativas. O de donde vengas. Quedar cuartos evidentemente es no cumplir nuestras intenciones, pero eso no quita para que hace unos años hubiésemos dado palmas por coger un cartón.

¿Ha influido que para Mamelucos haya sido un año con cierta convulsión de puertas adentro?

No, porque llegábamos bien preparados al concurso. Es verdad que hay cosas que no llegaron del todo atadas, pero igual que ha podido pasarnos otros años. Incluso la vez de la actuación con Los Nietos había cosas por pulir hasta última hora. Y ganamos. Así que no creo que eso fuera decisivo.

¿Habrá cambios en Mamelucos con vistas al futuro?

Te decía que antes que cuando uno baja el nivel o no llega a lo que buscaba, tiene que sentarse, analizar y buscar mejoras. ¿Cambios? Pues teniendo en cuenta que en los últimos cinco años hemos estado con las mejores en fase y final, creo que una revolución total tampoco sería buena.

Decía Primi que se siente injustamente tratado por la organización y le exige a Fiestas que dé el mismo trato a todas las murgas. ¿Está de acuerdo con su petición?

Las bases son la asignatura pendiente del concurso. Tenemos que sentarnos y aclarar hasta qué punto se están haciendo las cosas bien y hasta qué punto se están cumpliendo. Nosotros sentimos que no estamos jugando con las mismas cartas que todas las murgas. La organización dice que, si sentimos que las bases no se cumplen por parte de algún grupo, somos los demás los que debemos denunciar. Pues no. Creemos que es la propia organización la que debe velar por que sus normas se cumplan. A nosotros como Mamelucos nunca se nos ocurriría denunciar a nadie. No va en nuestra filosofía. Pero sí te reconozco que si hay murgas que no cumplen las bases o las llevan al límite, sentimos que estamos compitiendo en inferioridad de condiciones.

¿Optaría por endurecer las normas?

No. Yo soy partidario de que si una murga quiere hacer algo, pues que pueda hacerlo. Pero cumpliendo unas normas. A mí por ejemplo no me dejaron sacar unas cartulinas en el público el año pasado y luego vi que a otras sí se les permitió. Como también se nos denegó poner vídeos con audio en 2019.

Este año volvió a ganar Zeta Zetas y, aunque rivales sobre el escenario, imagino que se habrá alegrado especialmente por su hermano Richard.

Yo estoy contento siempre que a mi hermano le vaya bien. Todo lo que sean éxitos para él y para mi sobrino, que también está en Zeta Zetas, son buenas noticias para mí porque son de mi sangre y les quiero un montón. Claro que estoy feliz por cómo les salió el concurso musicalmente hablando, además porque sé que eso es trabajo y sello personal de Richard. Y no creo que haya gente que se alegre más o se sienta más orgullosa que yo. Por él y por mi sobrino, me alegro de verdad.

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