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Viernes, 29 de Mayo de 2020

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DIARIO DE CUARENTENA

Los bofetones vitales

'Diario de cuarentena', de David Perdomo.

David Perdomo

David Perdomo / Cadena SER

Las Palmas de Gran Canaria

En estos días hemos comprobado que hay algo que debemos evitar por nuestro bien y es dar por sentado las cosas. Confiar en que aquello que queremos, o que no queremos, va a pasar sin más porque sí. Porque el sol aparece cada mañana por el este y la vida nunca cambia. Pero a veces la vida nos da un bofetón sorpresa que nos recuerda que en segundos, para bien o para mal, nuestros planes pueden cambiar radicalmente.

Y el bofetón en esta ocasión nos ha llegado a todos en forma de pandemia. Un virus que nos ha trastocado los planes. Por ejemplo, esta Semana Santa mi mejor amiga se iba a ir de apartamento al sur. Tenía todo reservado desde hace meses con la idea de bañarse en la piscina, tumbarse en una hamaca y secarse al sol. Como me decía ayer, ha cambiado todo eso por su sillón y el cuidado de sus plantas. O mi amigo Miguel que, en principio, se va a casar a finales de mayo aunque todavía no sabe si se va a quedar compuesto y con novia, o ya con esposa. O mi amiga Cristina, estuvo a punto de firmar la hipoteca de su futura casa. "La casa de mis sueños", como me decía, pero llegó el COVID y como muchos españoles no sabe cuándo volverá al trabajo.

Hace un mes dábamos por sentado que este puente íbamos a ir a la playa, o de asadero a la cumbre o, simplemente, a comer a un buen restaurante. Dábamos por sentado que podríamos tomarnos una caña en una terraza, pasear en compañía o tener una cita. Coger una avión o un barco o reservar en un hotel para una escapada de finde. Quizás daban por sentado que le iban a poder dar un beso a su padre, llevar al niño al parque o celebrar su cumpleaños en familia. O incluso que iban a poder ir al supermercado cuando quisieran o sacar al perro sin que le vigilaran desde un balcón. Y seguramente no se imaginaban luchar contras un virus en su cuerpo o no poder despedirse de un familiar como se merece. Pero por ahora las cosas son así. Y tampoco nos debería de sorprender porque esto de los bofetones vitales no es nuevo. Lo que se nos olvida, nos acostumbramos a la rutina y dejamos escapar o no valoramos tantas cosas porque simplemente las damos por sentadas. El ser humano es así.

Dar por sentado las cosas es peligroso porque casi todo lo que tenemos es un regalo que podemos perder. La vida es puro movimiento, con sus bofetones incluídos, y es mejor moverse con ella. Por eso, esta Semana Santa de 2020 quizás la recuerden como una de las más aburridas de sus vidas pero puede que sea la que les haga valorar aún más cuando consigan la casa de sus sueños, cuando celebren su boda o la próxima vez que, simplemente, se sequen al sol en una hamaca tras un buen baño en una piscina.

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