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Martes, 26 de Mayo de 2020

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Coronavirus Covid-19

Pepi, 92 años, gana la batalla al coronavirus

Es una de las primeras ancianas que supera el contagio en una residencia de Gipuzkoa

Pepi, ya curada, disfruta de sol en el balcón de la residencia tras 15 días en aislamiento

Pepi, ya curada, disfruta de sol en el balcón de la residencia tras 15 días en aislamiento / Caser Betharram

Se llama Pepi González, tiene 92 años, vive en la residencia Caser Betharram de Hondarribia,  y desde ayer ya puede decir que es una superviviente del coronavirus.

Ella es una de las primeras personas mayores que se ha curado en una residencia del territorio, en cuyo conjunto el COVID19 deja ya 56 fallecidos.

La historia de Pepi es la de una superviviente con mayúsculas. A su edad no sólo ha ganado la batalla a este virus que se ha llevado por delante ya a más de un centenar de personas en Gipuzkoa, es que además hace 8 años tuvo que enfrentarse a un cáncer del que los médicos le dijeron que no saldría.

Se equivocaron entonces, igual que ahora Pepi ha vuelto a romper las estadísticas. Ella está bien, muy contenta de volver a su habitación, la 128, después de dos semanas aislada junto a otros dos contagiados - que también han superado la enfermedad- en otra zona del centro.

Por teléfono nos contaba que se encuentra muy bien, "es un virus", nos decía, que le ha hecho estar "malita, pero no mucho", y de la que " todavía no me creo que haya salido".

Su familia está que no se lo cree. Su hija Mamen, sin ocultar la angustia de las últimas semanas, no tiene más que palabras de elogio para los trabajadores de la residencia, que cada día le han llamado facilitándole la información sobre el estado de su madre; "La angustia aparecía siempre cuando sonaba el teléfono y veías que era de la residencia, pero al descolgar lo primero que te decían era "no ha pasado nada", y ya te quedabas tranquila".

Así durante 15 largos días en los que ha podido ver a su madre a través de videoconferencias; "Ella estaba bien, no se le veía muy malita. Tenía algo de insuficiencia respiratoria, y la fiebre enseguida se le quitó". E insiste en la fuerza que tiene Pepita; "Estábamos preparados para lo que pudiera suceder, pero es verdad que después de salir de un cáncer contra todo pronóstico hace 8 años, siempre decimos que sus genes son diferentes, ojalá los heredemos".

Ayer la familia recibió la llamada más esperada, tras repetirle la prueba del COVID, Pepi había dado negativo. Volvía a su habitación, y ahora sólo esperan a que se levante el confinamiento y todo ésto acabe para poder ir a abrazarla. Mientras tanto se conforman con verla a través del teléfono.

 

 

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