Viernes, 25 de Septiembre de 2020

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El enigma del Onassis, el barco abandonado en el Charco de San Ginés

"No tienen suerte en Lanzarote los navíos con nombre griego. El más famoso, el Telamón, lleva encallado como un buque fantasma desde la noche de Halloween de 1981", explica Alexis de la Cruz

El Onassis fue utilizado durante años para salir a la mar pero actualmente está abandonado en una de las zonas más populares de Lanzarote

El Onassis fue utilizado durante años para salir a la mar pero actualmente está abandonado en una de las zonas más populares de Lanzarote / Alexis de la Cruz

Hasta hace un par de años seguía utilizándose, pero hoy yace escorado cerca de la orilla, cubierto por completo de moho y líquenes. "Es como un cadáver esquelético de madera podrida, semihundido cuando la marea está baja y una sombra uniforme cuando sube el agua. Supongo que su tripulante habrá muerto, porque ya nunca flota", explica Alexis de la Cruz en un retrato poético de la pandemia. "No tienen suerte en Lanzarote los navíos con nombre griego. El más famoso, el Telamón, lleva encallado como un buque fantasma desde la noche de Halloween de 1981 y ya forma parte del paisaje entre Las Caletas y Los Mármoles", recuerda Alexis en sus redes sociales.

En octubre de 1981 el Telamón encalló en el Arrecife a causa de una vía de agua que se produjo durante su viaje desde San Pedro (Costa de Marfil) a Thessalonika (Grecia). Desde entonces allí sigue. / Cadena SER

La Asociación de Pescadores Recreativos del Charco de San Ginés (Apedechar) ha despejado el misterio. El propietario del barco murió y los herederos no se han hecho cargo de la embarcación. "Es algo bastante habitual en el Charco de San Ginés, hay varios barcos en esta situación y de hecho, suponen un peligro para la navegación del resto de embarcaciones. Los herederos no se ponen de acuerdo y no hay forma de sacar esos barcos de ahí", explica Carmelo Cedrés, presidente de la asociación. Se calcula que hay más de quince embarcaciones abandonadas en el Charco de San Ginés. Apedechar hace una magnífica labor retirando algunas de estas embarcaciones. Recientemente retiraron ochenta y nueve neumáticos, latas de pintura, maderas viejas y otros residuos.

"Lo paradójico del Onassis es que remite al apellido del magnate de la industria naviera más rico y famoso del siglo XX. Una auténtica celebridad en su época, pareja, entre otras, de la gran Maria Callas y de Jacqueline Kennedy", explica Alexis de la Cruz, propietario de una magnífica librería en el centro de Arrecife: La Madriguera. "Verlo varado es como asistir en directo al naufragio de su fortuna", ironiza Alexis. "Según me contó una vez mi tío Otero, maestro de paparazzis, llegaron a pagarle 3.000.000 de pesetas por la exclusiva de una fotografía suya. Se la tomó en Marbella, colándose en una fiesta tropical, disfrazado de mariachi, con una piñade atrezo camuflándole parte de la cabeza. Fue la única instantánea, en ese momento, del paso secreto de Onassis por España, de ahí que las revistas del corazón se peleasen como locas por tenerla", relata Alexis.

La mayoría de los barcos tienen nombre de mujer: Rebeca, Esmeralda, Chelo, Yaiza...

Alexis está realizando un homérico catálogo de las naves del Charco durante el confinamiento. "Cada mañana, de nueve a diez, doy unas cuantas vueltas alrededor y memorizo los nombres de algunos de sus botes, chalanas y barcos", explica. Son embarcaciones pacíficas y predominan los nombres de mujer. Es una tradición supersticiosa que se remonta a los orígenes de la navegación y mediante ella, los viejos y lobos de mar rinden amor y pleitesía a las dueñas de sus corazones. Ya sean esposas, amantes o hijas: Bienvenida, Rebeca, Esmeralda, Nuria, Nerea, Carmen Pilar, Yaiza, Chelo III, Haridian III. También está el Neptuno Quince, que así está escrito.

Luego están los elementos de la naturaleza relacionados con la historia de los océanos: Vendaval, Pelaje, Corsario, Bucanero, Albatros. "El último recuerda al poema homónimo de Baudelaire, donde nos regala aquella imagen comparándolo al poeta, con sus alas de gigante que le impiden caminar", explica Alexis. Abundan también los topónimos conejeros de parajes, familias, animales o negocios: Todo Deporte, Spínola, Fula y San Ginés. "Cada barquita, al fin y al cabo, cuenta un pedazo de la vida privada de pescadores y marineros", concluye Alexis.

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