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Lunes, 25 de Mayo de 2020

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Granizados, limonadas y otras bebidas refrescantes del Siglo de Oro

¿Cómo se podían consumir bebidas con hielo en pleno verano sin hielo industrial? La respuesta son los pozos de nieve, los protagonistas de la sección de Historia con el profesor de la UCLM Ángel Monterrubio

Pozo de nieve de Alpera (Albacete)

Pozo de nieve de Alpera (Albacete) / De Daniel Megias - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0 (Wikipedia)

Mayo está a punto de despedirse con unas temperaturas elevadas y a la vez propias de estas fechas. Castilla-La Mancha supera en prácticamente todas sus localidades los 30 grados de temperatura, así que en la sección de Historia de 'A Vivir Castilla-La Mancha' el profesor de la UCLM Ángel Monterrubio, ha hecho un viaje histórico por los denominados "pozos de nieve".

¿Qué son los pozos de nieve? Eran el mecanismo que se utilizaba antes de la invención del hielo industrial en la segunda mitad del siglo XIX. Hasta entonces, para poder disfrutar por ejemplo de una limonada (una bebida que ya existía en el Siglo de Oro) había que recurrir a la nieve, que se almacenaba desde el invierno en los llamados pozos de nieve. En Castilla-La Mancha contamos con varios: en Ciudad Real, en Hinojosa de San Vicente (Toledo) o en Alpera (Albacete).

La nieve se almacenaba en estos pozos, revestidos de un muro de piedra y cubiertos de una falsa bóveda. La nieve se iba prensando, separada por capas con retamas, paja o helechos. Una vez que llegaba la primavera y el verano se iba sacando poco a poco y en carros y mulas se iba llevando a las ciudades. Era un producto destinado a las clases adineradas puesto que era muy caro. Además, había que consumirlo rápidamente porque se derretía. Aún así, había entonces unos pequeños recipientes hechos de corcho (que aguanta muy bien el frío) donde podía conservarse unas horas.

Las bebidas "de nieve" del Siglo de Oro

Las bebidas de nieve eran las bebidas frías de la época. Hay algunas, como la limonada, cuya receta no ha variado en siglos (limón, agua y azúcar). Pero hay otras que ya no se utilizan. Algunos ejemplos son la aloja; a base de agua, miel y canela. Aunque podía emplearse vino, pese a que en teoría estaba prohibida esta mezcla. Esta bebida era la que empleaba en los corrales de comedias de los siglos XVI y XVII y también durante las corridas de todos y las fiestas.

Otra bebida típica era la denominada agua de canela, que se realizaba infusionando canela y al agua se le echaba después almíbar de azúcar. Era una de las bebidas favoritas del Conde-Duque de Olivares, el valido del rey Felipe IV. Y destaca también el agua de cebada, muy típica en los cafés del Madrid del siglo XIX. Es una infusión de granos de cebada a fuego muy lento durante tres cuartos de hora. Se endulza un poco y se solía servir aromatizada con canela o limón. Era una bebida barata y se vendía en la calle. No hay que confundirla con la cerveza, que no se populariza hasta el siglo XVIII con las fábricas de cerveza.

Escucha la sección de Historia con el profesor Ángel Monterrubio:

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