Jueves, 02 de Julio de 2020

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Discriminación sexual

"Una maricona no debería ser vigilante de seguridad": condenados por discriminar a un compañero

Un juzgado de Barcelona ha condenado a grupo de vigilantes de seguridad a un año y medio de cárcel y 45.000 euros de indemnización por un delito contra la integridad moral y lesiones con agravante de odio

Estación de Sants de Barcelona durante el estado de alarma decretado por el coronavirus

Estación de Sants de Barcelona durante el estado de alarma decretado por el coronavirus / RENFE - Archivo (EUROPA PRESS)

"Una maricona no debería ser vigilante de seguridad. Nosotros pegamos cono la porra y tú con el bolso". Es el tipo de insultos que un grupo de vigilantes de seguridad de la Estación de Sants, en Barcelona, profirieron durante más de un año a un compañero de trabajo. Un juzgado de Barcelona los ha condenado a un año y medio de prisión y más de 45.000 euros de indemnización por un delito contra la integridad moral y lesiones psíquicas con agravante de odio: discriminación para ser homosexual. El juez condena también a dos de sus superiores por participar y generar lesiones psíquicas en la víctima.

Trastornos de ansiedad y de alimentación, depresión e insomnio es lo que sufrió durante años, este agente privado. Era vigilante de seguridad y en enero del 2002 lo enviaron a trabajar a la Estación de Sants donde coincidió con un grupo de siete vigilantes más, que se hacían llamar "los cabezas rapadas" , "sin corazón" o "sin sangre", y que le hicieron la vida imposible por su orientación sexual. Le llamaban "rata" y "maricón de mierda" a diario; le gritaban en el vestíbulo que a la gente como él "en Sitges les tendrían que colgar del cuello", criticaban su manera de andar, de vestir y su trabajo.

Tras meses de acoso laboral, la víctima lo explicó a sus superiores, condenados también por el juez, que no hicieron nada. Estuvo tres meses de baja, con tratamiento, y cuando se reincorporó, siguió el mobing, "insultos, mofas, risas obscenas", según la sentencia. Los vigilantes le ponían lacitos rosas en la taquilla, le tiraban las cosas por el suelo y sus superiores lo destinaban a andenes bajo la lluvia o le cambiaban los horarios sin avisar.

Los acusados negaron los insultos, acoso y amenazas. La mayoría aseguran desconocer la orientación sexual de la víctima y no tener relación de ningún tipo con él. Sus superiores condenados también negaron ante el juez tener conocimiento de los hechos, a pesar de que hay documentación relativa a una reunión donde la víctima denunció lo que le hacían. En este encuentro, según los hechos probados de la sentencia, uno de los condenados le dijo a la víctima que le arrancaría la cabeza con sus manos, cosa que después negó haber dicho ante el tribunal. Los jefes de servicio mantienen, en contra de lo que firma el juez, que no sabían que los acosadores contratados tenían ideología nazi ni que habían proferido amenazas a la víctima.

Después de un segundo periodo de baja y un año y medio de mobing, acudió la víctima acudió al sindicato UGT, que denunció los hechos ante Inspección de Trabajo el julio de 2003. El organismo concluyó que estaban ante un caso de de atentado a la dignidad del trabajador por su orientación sexual y obligaba a la empresa a pagarle 12.000 euros de sanción por vulneración de derechos, sentencia confirmada por el departamento un año después. Ahora el juez los condena a 18 meses de prisión y 45.400 euros en total de indemnización a la víctima por daños morales.

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