Miércoles, 05 de Agosto de 2020

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Tercer grado para los presos del Procés

La obtención del tercer grado implica ir a la cárcel solo para dormir y dejaría las salidas de los condenados en manos del Supremo

Oriol Junqueras en el campus universitario de Manresa el pasado 3 de marzo

Oriol Junqueras en el campus universitario de Manresa el pasado 3 de marzo / ACN

Las prisiones catalanas han anunciado que conceden el tercer grado penitenciario a los condenados del Procés. La decisión la ha hecho pública el máximo responsable de las prisiones en Catalunya, el secretario de Medidas Penales, Amand Calderó en una rueda de prensa. La decisión la debe ratificar la Generalitat en un margen de dos meses (solo modifica un 5% de las propuestas de prisiones) y la fiscalía la puede recurrir, lo que, en última instancia, dejaría las salidas de los presos independentistas en manos del Tribunal Supremo.

El tercer grado permite a los condenados ir a la cárcel o a un centro abierto para dormir de domingo a jueves y pasar los fines de semana en casa con sus familias. Sin embargo, el tercer grado es flexible e, incluso, puede dar más libertad. Según fuentes penitenciarias, a los pocos meses, los condenados podrían obtener el artículo 86.4 del reglamento penitenciario que les permitiría estar siempre, las 24 horas del día, fuera de prisión.

El 86.4 es un artículo penitenciario que en circunstancias normales obtienen entre un 15% y un 20% de los presos en tercer grado. La pandemia ha multiplicado su uso y actualmente el 85% de los clasificados en tercer grado duermen a diario en sus casas. En este caso, según fuentes penitenciarias, hay un control por parte de los técnicos de prisión que pueden presentarse sin avisar en el domicilio del preso, en su trabajo o hacerles control de alcohol y drogas, si su condena está relacionada con la drogodependencia.

Ya el pasado enero hubo división en las cárceles que debían clasificar a los condenados. A pesar de que el 60% de los presos nunca llegan a obtener el tercer grado y acaban la condena en régimen común, algunos técnicos de las juntas de tratamiento se decantaban por darles directamente el tercer grado, aunque las largas penas les hicieron clasificarles en segundo grado, el régimen común, que los presos han flexibilizado a través de salidas para trabajar gracias al artículo 100.2.

Ahora las posibilidades de obtener la semilibertad se disparan, puesto que las salidas de los condenados del Procés cuentan con el aval de los jueces de vigilancia penitenciaria. Sus informes, además, son favorables y cuentas con una buena actitud. El tercer grado también amplía los días de permiso. Aquellos presos en semilibertad disponen de 48 días al año para pasar con su familia o amigos.

"El Supremo tendrá la última palabra"

Ignacio González Vega, magistrado y exportavoz de Jueces para la Democracia,ha explicado en una entrevista concedida a Hora 14 que "si se miran las estadísticas, no es habitual que se conceda el tercer grado" a personas con penas que rondan los 10 años, como en este caso. "Pero hay que recordar que las condenas están orientadas hacia de reinserción y la resocialización, y que es una decisión avalada por expertos psicólogos, juristas y trabajadores sociales", ha añadido.

Para González Vega, la decisión de la Junta de Tratamiento "tiene consecuencias políticas", pero ha insistido en que esta se basa en el criterio de funcionarios de carrera sin vinculación con los partidos , y ha recordado que, en todo caso, "la última palabra la tienen la Fiscalía, el juez de vigilancia penitenciaria y, en última instancia, el Tribunal Supremo".

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