Viernes, 23 de Octubre de 2020

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Real Oviedo

De las aulas a los campos

"Hay que pensar en el futuro", asegura Álvaro Cuello en Radio Asturias, quien compagina desde hace años el fútbol con sus clases como profesor de Educación Física.

Álvaro Cuello posa con la camiseta del Caudal.

Álvaro Cuello posa con la camiseta del Caudal. / Caudal Deportivo de Mieres

Álvaro Cuello, a sus 31 años de edad, es profesor de Educación Física en el colegio Santo Ángel de la Guarda, en Oviedo. Pero los seguidores al fútbol modesto no lo conocerán tanto por la docencia sino por su trayectoria en diferentes equipos, ya sea en Asturias o fuera de la región.

Su carrera se desarrolla, principalmente, en Segunda División "B" y Tercera. Real Oviedo, donde también jugó en su filial, Jaén, Racing de Ferrol, Lealtad y UP Langreo han sido algunos de sus anteriores clubes hasta recalar finalmente en el Caudal Deportivo de Mieres, que una campaña más buscará el ascenso a la categoría de bronce con Álvaro en la retaguardia. El destino tampoco se lo ha puesto sencillo porque ha sufrido dos grandes lesiones de rodilla en su carrera, y ahora, tras haber superado recientemente un segundo contratiempo, iniciará en menos de un mes una nueva temporada con el conjunto mierense.

El defensa, como gran apasionado del deporte, es graduado en Maestro en Educación Primaria y en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Diariamente compagina sus entrenamientos vespertinos con sus clases en horario partido. En SER Deportivos Asturias, aprovechando el retorno de los niños y niñas a los colegios, nos hemos puesto en contacto con él para que nos contase su experiencia tras la vuelta a las aulas después de más de seis meses de inactividad.

Escucha aquí la entrevista completa:

"Los niños están hasta cohibidos, hay un poco de miedo estos primeros días. Teníamos incertidumbre y estábamos un poco asustados por saber cómo iba a ser esto, pero lo llevamos bien", destacó en primer lugar.

"Los tutores ahora deben explicar las normas básicas de higiene y recordar las bases de funcionamiento del colegio. Yo creo que los más pequeños ya tienen que estar cansados de clase, y se ve que cuando llega el recreo tienen ganas de desahogar. Para nosotros no es fácil porque es imposible controlar a todos los niños el cien por cien del tiempo", añadió.

También se mostró optimista de cara al nuevo curso y confiado en que, dentro de lo posible, se pueda desarrollar con cierta normalidad: "El protocolo es bastante rígido, pero se puede llevar a cabo. Cada profesor tiene un grupo de alumnos reducido y donde más pueden interactuar es en el patio, pero cada zona está asignada a una clase. Se juntan entre lo que se llama el 'grupo burbuja', que son los que pertenecen a la misma clase. En el recreo somos guardias de tráfico, intentando que no invadan el carril, este es de una clase, este de la otra...", comentó entre risas.

Los mayores inconvenientes que se ha encontrado como profesor de Educación Física, con tantas medidas de seguridad, son la cantidad de restricciones que no le permiten desarrollar su labor como le hubiese gustado. "Tenemos que hacer la programación casi nueva porque tienes que adaptar todo. Nosotros no podemos usar materiales, intentar en la medida de lo posible que lleven mascarilla, que mantengan la distancia de seguridad, y, además de todo eso, tratar de hacer la clase entretenida. Te limita mucho los contenidos", aseguró Cuello.

Tantos años dedicados al fútbol tienen su peso en la orientación profesional de Álvaro, pero dejó claro que el gusto por la docencia viene de familia. "Más o menos siempre tuve claro que iba a estar vinculado al deporte. Tanto mi madre como mis tíos son profesores. Estar acostumbrado a vivir eso me fue tirando por ese lado. Mi hermano, Carlos, decidió ir más por la psicología. Él tuvo la misma lesión que yo, pero con 18 años y eso influyó mucho. Ahora está en el Oviedo, aunque también ejerce de profesor en un colegio en Luarca. Creo que me vio a mí y decidió probar", bromeaba el jugador.

Por último, explicaba cómo lleva su particular rutina, que en estas fechas es más ajetreada de la cuenta debido a la pretemporada y la preparación del curso escolar: "Ahora que entreno todos los días y juego amistosos apenas tengo tiempo libre. Hoy, por ejemplo, llego a casa, como un poco, vuelvo por la tarde al colegio y después tengo que ir a jugar. El que algo quiere, algo le cuesta. Todo es acostumbrarse. El primer año que lo compaginé la mente me hizo un ‘click’ y dije: esto cambia. Ya no llegas tan fresco y hay que medirse más entrenando. Hay que pensar también en el futuro", zanjó Álvaro.

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