Domingo, 01 de Noviembre de 2020

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Anil, la excusa del Fair Play para no fichar no cuela

Debido a las excepcionales circunstancias derivadas de la pandemia, LaLiga habilita dos concesiones esta temporada para los muchos clubes que no cumplen con las exigencias del FPF; otra cosa es que la LFP impida fichar al Valencia por no tener dinero en caja

Anil Murthy

Anil Murthy / Valencia CF

Si el Valencia CF no ha fichado aún a ningún jugador no es porque LaLiga se lo impida por estar fuera de los límites que exige en su Fair Play Financiero, sino porque no tiene dinero para acometer esos necesarios fichajes. O lo que es lo mismo, porque su máximo accionista no hace lo que tendría que hacer para que ese dinero exista. En este aspecto LaLiga es muy contundente: un equipo puede fichar siempre que tenga tesorería sufuciente para hacerlo, o por lo menos siempre que demuestre que dispone de los mecanismos para tenerla.

Pero al Valencia no le sirve de excusa para no hacer fichajes el tener excedido con su coste actual de plantilla el límite permitido por LaLiga (que sí que lo tiene excedido), pero por las especiales circunstancias derivadas de la pandemia por el Covid-19, la LFP ha hecho excepcionalmente para esta temporada un par de concesiones a todos los equipos que no pueden cumplir este año con sus exigencias; que son muchos dentro del fútbol profesional.

La primera, que podríamos llamar, "medida de gracia" permite a los clubes gastarse en fichajes el 25% de lo que han aligerado de su coste de plantilla desde el 1 de julio. En el caso del Valencia, esta concesión de LaLiga supondría un possible gasto de 6 millones de euros. Explicamos por qué:

La salida de Ferran Torres supuso un ahorro de 0,8 millones de euros, que era lo que percibía de salario; la salida de Coquelin aligeró en 6,85 millones de euros el coste de plantilla, puesto que el francés cobraba 4,2 millones brutos y suponía una amortización anual de su fichaje de 2,65; la salida de Parejo abarató la plantilla en 5,65 millones, los 5,5 brutos que cobraba y los escasos 0,15 millones que se amortizaban anualmente desde su última renovación de contrato; la salida de Rodrigo supuso una rebaja de 8,2 millones de euros, su ficha de 5,7 millones de euros brutos y la amortización anual de 2,5 millones; y por último, la salida de Piccini ha supuesto un ahorro de 2,5 millones, su ficha, al salir cedido.

Todas estas cantidades suponen una rebaja en el coste de plantilla de 24 millones de euros redondos. Así que con la concesión de LaLiga de poder hacer fichajes por este concepto por el 25% de la rebaja, obtenemos que el Valencia podría incorporar jugadores cuyo coste llegara a los 6 millones de euros.

Pero ahí no queda la cosa. Hay una segunda "medida de gracia" que concede LaLiga a los clubes excedidos en el Fair Play Financiero. Y esta es más beneficiosa todavía para el Valencia que la anterior. Ésta permite a los equipos poder gastar en fichajes el 25% del beneficio neto de las ventas de jugadores realizadas desde el 1 de julio. En el caso del Valencia esto ascendería los 12,7 millones de euros "gastaderos". Explicamos por qué:

El Valencia ha hecho tres ventas de futbolistas (no contamos la de Parejo porque fue a coste cero): Ferran Torres, Coquelin y Rodrigo. La venta de Ferran por 23 millones es íntegra de beneficio neto, puesto que al ser un canterano todo el dinero ingresado por él es "limpio". La venta de Coquelin supuso un beneficio neto de 2,7 millones de euros: Se vendío por 8, quedaban 5,3 por amortizar en los dos años de contrato que le restaban, con lo que 2,7 es el beneficio neto. Y la venta de Rodrigo dejó un superávit de 25 millones de euros porque se vendió por 30 millones, pero quedaban 5 por amortizar en los dos años de contrato que le quedaban.

Las tres cantidades sumadas hacen un total de beneficio neto por venta de jugadores de 50,7 millones de euros. Así que con la concesión de LaLiga de poder hacer fichajes cuyo coste alcance el 25% de ese beneficio neto de ventas, tenemos este segundo extra para gastar de 12,7 millones.

Sumadas las dos cantidades por las dos "medidas de gracia" de LaLiga (6+12,7), el Valencia estaría en disposición de gstarse 18,7 millones de euros en fichajes antes del cierre del mercado.

Y esto no significa que pueda fichar a un jugador que cueste ese dinero de traspaso, significa que entre el salario del jugador o jugadores que llegasen y la amortización anual de ese o esos jugadores se podría llegar a esa cantidad de casi 19 millones euros.

Ejemplo ficticio. Si el Valencia fichase a Diogo Leite por 15 millones de euros y le hace un contrato de cinco años, su amortización anual serían 3 millones de euros. Si en ese contrato se establece que su sueldo bruto son 2 millones de euros, el montante total del fichaje de Leite en cuanto a su coste anual serían 5 millones (los 3 de amortización más los 2 de salario). Aún tendría un margen para seguir haciendo fichajes de 13,7 millones de euros.

Así que, en definitiva, y volviendo al principio, el Valencia tiene "permiso" de LaLiga para hacer fichajes, y fichajes importantes en lo económico, pero no recibiría ese permiso si no tiene dinero en caja, no demuestra que lo tiene o no demuestra que lo puede llegar a tener. No es un problema de reglamentación, es un problema de tesorería; de que el señor Lim se gaste los "titos".

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