Martes, 22 de Junio de 2021

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"El teléfono y el ordenador se han convertido en sucursales de la cabeza"

Juan José Millás y el Gran Wyoming han inaugurado el Congreso del Bienestar de Cádiz: Felicidad y Nueva Realidad, con un diálogo sobre las redes sociales plagado de anécdotas, sarcasmo y crítica

El Congreso del Bienestar en Cádiz: 'Felicidad y Nueva Realidad', arrancó ayer en el Palacio de Congresos de la capital gaditana. El actor, presentador y escritor Wyoming junto al periodista Juan José Millás, reflexionaron acerca del papel que están teniendo las redes sociales en nuestra vida cotidiana y cómo ha sido la adaptación de todas las generaciones.

En un diálogo cargado de ironía, sarcasmo, anécdotas y crítica, moderado por el periodista Luis Alegre, ambos ponentes comenzaron relatando un sinfín de historias de años pasados para dar cuenta, con sorna, de que la explosión de las nuevas tecnologías les ha pillado no precisamente jóvenes.

Ambos han vivido la fugaz revolución de las TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación) en un puñado de años. De hecho, para dar cuenta de su perspectiva, Millás recordó el día en que, tras regresar de la escuela, a su casa había llegado el teléfono fijo, de ahí que su mundo “sea más el de Julio Verne” que cualquier otro.

Ahora, “de repente, por arte de magia, estoy en el siglo XXI y siendo usuario de estas tecnologías por mi trabajo”, ha aseverado. Y es que según el periodista y escritor, el cambio de paradigma del mundo analógico al digital es un cambio de tal magnitud que no hay en la historia algo semejante.

Con pose relajada y con ese aspecto de desenfado y sarcasmo que le caracteriza, Millás ha hablado de su relación “intensa” con SIRI, la asistente virtual de los dispositivos de Apple, a la que cada vez "conoce más".

Sin embargo, por mucho que interactúen, ha reconocido que SIRI sigue sin saber con certeza quién es él. “Le pregunto qué edad tengo yo, y no lo sabe. Sin embargo, le pregunto cuantos años tiene Juan José Millás y me dice que tiene 74”, ha relatado, provocando las risas de los asistentes al congreso.

Y es que la relación que tenemos con nuestros dispositivos, aunque impersonal y basada en un algoritmo hace que conozcan todo de ti, en todo momento, como ha señalado Wyoming, quien ha añadido que “no le gusta” que tengan sobre él ese control.

Un Wyoming que también ha contado cuando se fue, siendo más joven, a Helsinki a pasar una temporada y apenas habló dos minutos con sus padres. Hoy irse al extranjero es muy distinto para las nuevas generaciones. Así, considera que se ha perdido una cosa "que los jóvenes no saben valorar", la libertad del individuo en cuanto doblaba la esquina. "Doblabas la esquina y eras un hombre sin ataduras. Recuerdo un viaje que hice a Helsinki y en todo el viaje hable una vez con mis padres. Tu ahora estas en Helsinki y jamás vas a perder el cordón umbilical porque estas en contacto con tu entorno”.

Y es que, de una forma o de otra, los teléfonos nos han convertido en esclavos que eligen cada día su forma de esclavitud, e influyen de tal forma en nuestras vidas que, al final, dice Millás, “el móvil y el ordenador se han convertido en sucursales de la cabeza”.

Es tal la injerencia de los terminales que "ahora cuando alguien se muere, en lugar de hacerle la autopsia al muerto se la tiene que hacer al ordenador o al móvil. Ves todo lo que pensó, imaginó, las páginas, los correos… si alguien tuviera acceso a tu móvil sabe todas tus fantasías”. De ahí que ambos bromearan sobre lo oportuno de evitar las búsquedas de porno para evitar que, llegado el momento, cuando sus hijos le realicen ‘la autopsia’ a sus historiales de internet, no se lleven la sorpresa.

Wyoming duró “muy poco en las redes” al descubrir “lo bien puesto que está el nombre de redes porque no te puedes escapar ni de coña”. Se asustó cuando fue a comprar un frigorífico con su pareja y el móvil supo dónde acudió, o cuando habló con unos amigos sobre ir al Monasterio de Silos y esa misma tarde recibió varios anuncios con ofertas para hospedarse allí.

“Un sinónimo de red es trampa”, apuntó Juan José Millás, quien reflexionó sobre la incompatibilidad de los límites que tienen las redes, que son totalmente opuestos a la libertad de nuestra mente. "La contradicción de las formas reticulares y las formas neuronales", ha dicho.

Y con esa deriva se llegó a un momento del diálogo en el que la crítica fue más acentuada hacia una red social en concreto: Twitter. Un espacio virtual donde, según el periodista, sus usuarios confunden la línea de la imaginación o el pensamiento con la realidad.

“Twitter tiene un peligro que, quizás con el tiempo se cure, y es que la gente esta ahí como si estuviera dentro de su cabeza. Cuando era pequeño tenía un profesor de matemáticas que era muy mala persona, nos castigaba incluso físicamente, y yo deseaba su muerte; me acostaba pensando que ojalá se muriera. Un día se murió, y pensé que le había matado yo con solo pensarlo.

La gente piensa en Twitter como si estuviera fantaseando. El que te desea la muerte porque no le gusta un artículo tuyo, a lo mejor te lo encuentras en un bar y se acerca y te dice simplemente que no le gustó nada el artículo, pero no viene y te dice "es usted un cerdo”. Sin embargo, en Twitter no es así, no se dan cuenta de que eso es público, no distinguen bien entre el espacio público y el privado”.

Acto seguido, Wyoming expresó su opinión acerca de esta red social que es “una ficción en sí”, por la confusión que provoca en multitud de usuarios que creen que conocen a los famosos por verles o leerles a través de la plataforma.

Uno de los principales problemas que, según el presentador, ha generado Twitter, ha sido darle un espacio a todas esas ideas o comentarios ridículos que antes, en una sobremesa, ni siquiera se hacían por vergüenza, pero que ahora encuentran en Twitter incluso una legión de seguidores que la refrendan.

“Twitter es una pérdida de tiempo infinita donde todos los tontos tienen espacio y protagonismo, y una de las cosas que hemos perdido es el valor de la palabra. Uno puede mentir… pero es que hoy en día se miente sistemáticamente en todas las intervenciones y eso crea una sensación de impunidad a la población y crea monstruos terribles. Todos los hijos de puta ahora tienen espacio; antes no, antes eso se ocultaba. Esa exhibición del mal con un apoyo piramidal de los seguidores es jodido”, apuntó el showman, fiel a su estilo atrevido, directo e irreverente.

Dos ponentes que no son precisamente aficionados a seguir convencionalismos se encargaron de abrir una nueva edición del congreso del bienestar gaditano. Ambos protagonizaron una charla que, como ellos, estuvo exenta de medias tintas y repleta de historietas.

El Congreso del Bienestar de Cádiz continuará hoy con dos nuevas mesas. La primera, a las 18:30, versará sobre la pérdida repentina de la normalidad y cómo sobrevivir en tiempos convulsos. Los ponentes Ana carrasco Conde, Daniel Inerarity e Izaskun Chinchilla reflexionarán acerca de ese asunto moderados por Marta García. Ya a las 20:00, Martín Caparrós e Irene Vallejo hablarán de literatura en tiempos de confinamiento, en una ponencia moderada por Eva Cruz.

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