Miércoles, 02 de Diciembre de 2020

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La columna de Rafa Gallego

Nuez

Si tuviera que hacer un mapa de las emociones, me parece que colocaría en la nuez todo lo que se atraganta. Es, como siempre, tomar la parte por el todo y colocar en un solo punto lo evidente, porque todo lo que se nos atasca se atora en la garganta haciendo que el cuello sea ese túnel estrecho que separa lo racional —la cabeza— de lo corporal, como si lo que está por encima de los hombros no fuese cuerpo, como si se colocase en un armario superior lo que dirige y en un cubo de abandono quedara el resto, lo que empuja, lo que mueve, lo que da energía. Lo que entra en mí no se integra en mi cuerpo si no pasa la aduana del bocado de adán, de manera que, una vez más allá de ese punto, eso que venía de fuera se hace mío, pero nunca llega a mí si no lo digiero.

Las emociones están todas más abajo. La nuez es la puerta de entrada y de salida. Las emociones que me llegan y las que fabrico circulan desde la garganta o hacia la garganta, dejando de lado la cabeza que juega su rutina observadora, con cuatro de los cinco sentidos, para darme informaciones que me perturban o me confirman en lo que mi cuerpo emocionalmente experimenta. Me dirás que no es así, que todo está en la cabeza, porque si no hay un registro racional de lo que pasa es como si no pasara nada y puede que tengas razón. Es más, creo que en el punto en el que estoy ahora te doy toda la razón para que te entretengas. No quiero razón de ninguna clase, ni para requiebros quijotescos de razones que razones turban, ni razones puras o prácticas, solo una razón que se deshace y que pierde toda su fuerza en la parte última del corazón. Razón deglutida, integrada en el motor del cuerpo.Razón de ser. Sinrazón.

Todo lo que necesitas te sale de la cabeza. Piénsalo con la nuez: ¿necesitas que te admiren o solo que te miren? ¿Necesitas que te pongan precio o que te lo quiten y te tengan aprecio? ¿Necesitas reconocimiento o te basta un sencillo conocimiento? Confort, tranquilidad, seguridad. ¿De dónde parten todas esas necesidades tuyas? Búscate si están por encima de la nuez. Trata de decidir si han sobrepasado tu frontera con el exterior. Si siguen en tu cabeza o son necesidades integradas. Por el contrario, lo que tienes, lo que es tuyo, lo que no sufres como necesidad insatisfecha, te sale del fuego de la entraña. Te arde en el esófago hasta que se agolpa en el incendio de la nuez. Necesitas que te quieran o que te cuiden, porque no tienes pulmón para cuidarte, porque no golpeatu corazón para quererte. Aliento y sangre, amor y cuidados. Nada que ver con lo que te dice la cabeza.

Se nos atraganta el virus en León. Tenemosque ventilar. Necesitamos una mano firme que pase un paño de lejía en la cocina. Y se nos atasca la nuez al comprender que necesitamos alguien que nos limpie todos los rincones de la casa.

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