El hacinamiento en Arguineguín impide separar a los positivos de COVID en el campamento
Las más de 2.000 personas acogidas en el campamento del muelle de Arguineguín, preparado para acoger un máximo de 500 migrantes, hace imposible que se pueda respetar el protocolo contra la COVID-19. Según la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, desde el pasado fin de semana "ya no se separa a los migrantes por pateras para evitar posibles contagios de coronavirus, ahora están todos mezclados por lo que no se controla la pandemia en el muelle." Desde este miércoles, la Guardia Civil se ha unido al operativo de seguridad en el muelle para reforzar el trabajo de la Policía Nacional.

Muelle de Arguineguín / Elvira Urquijo A. (EFE)

Las Palmas de Gran Canaria
Desde que el 20 de agosto se instalaran las carpas de Cruz Roja en el muelle de Arguineguín, el protocolo contra el coronavirus establecía que los migrantes sólo pudieran estar en contacto con el grupo de personas con el que habían viajado hasta Canarias. Era una medida de prevención hasta que las pruebas PCR, realizadas en el propio muelle, diferenciaran los que estaban contagiados de COVID-19 de aquellos que estuvieran sanos. Un protocolo que, desde el pasado fin de semana, ya no se cumple. "Ahora están todos juntos, da igual cuándo, con quién hayan llegado y cómo se encuentren. Son tantas las personas que están en ese campamento que ya es imposible separarlas por embarcación hasta que les hagan las pruebas de la COVID", asegura la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno.
Según la regidora, la situación en el campamento se ha complicado desde el pasado fin de semana cuando se alcanzara el récord de llegadas de embarcaciones hasta Canarias. "En el muelle de Arguineguín están desbordados, no es justo para los migrantes porque se arriesgan a contagiarse de COVID-19 porque no hay espacio para que se cumplan las normas sanitarias. Lo que debemos cumplir en toda España no se cumple en ese campamento", lamenta la alcaldesa.
Problemas de convivencia
Según Onalia Bueno, el hacinamiento también está provocando conflictos entre los propios migrantes. "Al estar sin espacio, cada día hay problemas en el campamento. La Policía Nacional tiene que intervenir para frenar discusiones entre ellos." Para evitar conflictos, "desde este miércoles la Guardia Civil también se ha desplazado, fuera del campamento, y así dar apoyo a la Policía"
Este lunes, un grupo de jóvenes magrebíes que estaban sentados en el borde del muelle comenzaron a saltar a las pateras amarradas al puerto, a recoger cosas de ellas y a lanzarlas a sus compañeros. Según la agencia EFE, cuando la unidad del Cuerpo Nacional de Policía que cuida de la seguridad del muelle se dio cuenta de lo que estaban haciendo, cortó la escena de forma expeditiva: a golpes de porra. La tensión duró apenas unos minutos, hasta que el grupo que estaba sentado en el borde del muelle se disolvió y todo el mundo volvió al recinto que le tocaba, delimitado por cintas de plástico.
Para la alcaldesa, "esta situación es indignante, no sólo para las personas que han llegado en patera y sufren en primera persona este campamento de la vergüenza, sino para los trabajadores que los atienden y para todo el pueblo de Gran Canaria."




