Sábado, 06 de Marzo de 2021

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No Aspas, no party

El Celta cae víctima de errores groseros en la salida de balón

Canales celebra su segundo gol

Canales celebra su segundo gol / Fran Santiago (Getty Images)

Sin Aspas no hay fiesta. Y eso es así. Que se lo digan a Miguel Cardoso que vivió en sus carnes el "síndrome del nido vacío". Aspas fue el MVP del mes de diciembre, luchaba por el Pichichi y por ser el máximo asistente de la Liga. Sin él, el Celta es un alma en pena que deja algunos coletazos de calidad pero lejos de la confianza del Chachismo, la Chachoneta o el Y ya lo ve, y ya lo ve, es el equipo de Coudet. El Celta cayó en Sevilla repitiendo esos "errores groseros" de los que habló el entrenador el día del Villarreal. Tenía que limpiar su imagen un cuadro que venía de tres derrotas consecutivas, pero sobre todo de dos "groseras" derrotas contra Ibiza y Villarreal. Y empezó bien. Aguantando al Betis, corriendo al espacio y tuvo un palo de Mina, un disparo de Nolito fuera por poco y marcó el propio delantero en una jugada a balón parado. Era un arranque prometedor del Celta que volvía a dar señales de vida. Pero volvió a abrirse la Tienda de los Horrores que pasó a ser la Tienda de los Errores: mal control de Mina en campo propio, recuperación del Betis y disparo de Fekir que para Rubén. Despeje errático de Murillo hacia la frontal y Fekir dispara alto. Pérdida en tres cuartos de ataque del Betis de Emre Mor que intenta regatear de espaldas y gol de Canales. El Celta juega al fútbol perdiendo igual que si fuese ganando 4-0. Esa es una virtud pero, en la mayoría de los casos, es una temeridad. Y al filo del descanso, en esos minutos en los que un entrenador italiano hubiese puesto a correr a sus jugadores si hacen lo que hico el Celta, Denis Suárez intenta regatear a cuatro jugadores del Betis estándo de espaldas en campo propio. Un deja vu del primer gol del Villarreal que acabó también el gol. El Betis se alimentó de los "errores groseros" del rival. Ese homenaje al Lobotkismo en el que parece que nadie te puede robar una buena fotografía driblando rivales en campo propio y de espaldas. Esas dos acciones de Mor y Denis nos costaron dos goles. En la segunda parte no pasó nada destacable. Solamente un mano a mano al que llegó un poco tarde Baeza. Si el Celta hubiese sacado esta alineación la pasada temporada hubiese tenido la posibilidad de tirar en el banquillo de Smolov, Toro Fernández, Pione Sisto, Rafinha o Bradaric. Esta temporada hay lo que hay mientras el club tiene claro que solo se ficha el 31 de enero; en las segundas rebajas. Mientras llegamos a ese día, esperemos que a Eduardo Coudet no se le ponga cara de Miguel Cardoso y sí la del otro Eduardo. El Celta tiene que hacer autocrítica de esta derrota. Sobre todo que la Tienda de los Errores tiene que cerrar como actividad esencial. Derrota dolorosa ante un rival que vivió de la fragilidad competitiva de su rival. A veces lo bonito sale caro. Sobre todo si el riesgo no lo asumes en tres cuartos de cancha rival, sino que lo haces en tres cuartos de cancha propia. El domingo espera el Eibar, un equipo que empató en el Camp Nou y ganó en el Pizjuán. A empezar a reflexionar para que los errores groseros no vayan a más. Que el homenaje a Lobotka se haya quedado en una mala noche. No Aspas no party.

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