Sábado, 08 de Mayo de 2021

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Especial semana de la mujer 8M. ¿Dónde está el límite entre nuestro cuidado y el culto?

Estamos ante una industria destinada a generarnos necesidades, entre ellas la de entrar en ciertos cánones de belleza, que a veces, son inalcanzables

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Los estereotipos de género existen y adquieren fuerza según la cantidad de personas que los promueven, siguen y comparten. A día de hoy fomentan roles desde que somos unas niñas, de ahí viene una parte de la desigualdad que se instaura en una sociedad patriarcal en la que recibimos inputs de todo tipo: vemos a mujeres que son usadas de cebo para “seducir” a otras con el objetivo de que compren su producto.

Dicen que lo importante de una mentira no suele ser su contenido, es la intención del que miente o manipula. Eso lo aprendemos cuando rascamos más allá de un titular de un medio de comunicación, de una foto o en una campaña de publicidad. Prometen cambios, nos muestran patrones de belleza modificados a golpe de filtros o Photoshop y a veces caemos, les seguimos el juego pero, ¿a quién le interesa que entremos en esa “deriva” de insatisfacción permanente? “Estamos ante una industria destinada a generarnos necesidades, entre ellas la de entrar en ciertos cánones de belleza, que a veces, son inalcanzables, por las características individuales de cada una”, señala la psiquiatra Alejandra González d'Huicque .

Cuidarnos es un derecho, un mimo, al que no debemos renunciar por nosotras mismas, pero existen muchas formas de autocuidado, ninguna es más digna que otra siempre que se respete la salud; pero cuidarse es una cosa, y exigirse, sacrificarse o cambiarse son otras muy distintas. Hay demasiadas personas que viven de generarnos complejos. "La información que recibimos puede estar sesgada por intereses múltiples, el marketing y la educación nos hacen pasar unos filtros que distorsionan la realidad. Eso no es saludable", admite la médica estética, Ruth García Moro. “El limite entre el cuidado y el culto va a depender de la representación mental que tengan esas “exigencias” en nuestra vida. Si se disfrutan y buscan con ánimo saludable, es cuidado. Si son obsesivas y generan frustraciones, es culto”, añade la psiquiatra Alejandra González d'Huicque .

Ciencia, filtros y cirugía

Estudios recientes revelan una tendencia: los pacientes cada vez llevan más selfis filtrados a la consulta de cirugía plástica como una forma de comunicar las expectativas a los médicos. “Hay una falta de educación y criterio, así como las patologías derivadas del tipo de vida que llevamos (estrés, mala alimentación y sedentarismo), empeoran la salud de las personas más vulnerables a este mercado”, señala García Moro.

A la vista de nuestro entorno en el que se fomentan los cambios físicos basados en cánones de supuesta “perfección” se realizó una investigación a lo largo de cinco años que indicó que la cirugía estética tiene efectos positivos a largo plazo sobre las variables relacionadas con la apariencia. Sin embargo, apunta que los cirujanos deben ser particularmente conscientes de los pacientes con problemas psicológicos, ya que estos pueden comprometer la satisfacción del paciente con los efectos de la cirugía estética. La pregunta es: ¿esto cómo se maneja? “Me preocupa que esas demandas y exigencias sociales sean un factor de riesgo en mujeres que pueden terminar desarrollando un TCA (trastorno alimentario), o una insatisfacción permanente con su cuerpo”, destaca la psiquiatra González d'Huicque.

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