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La Firma de 'El Garrancho' 16/04/2021

Pencho dijo: - No, muchas gracias- a Rodríguez de la Fuente

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Pencho dijo: - No, muchas gracias- a Rodríguez de la Fuente.

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Acaban de escuchar a Fulgencio López Guirao, popularmente conocido como Pencho "Parras". Vino al mundo hace 75 años en las casas de la ermita de Santa Barbara, situadas en la diputación de Los Puertos, en el Oeste del municipio de Cartagena.

Sus bisabuelos tenían unos parrales para el sombraje en la puerta de su casa. En aquellos tiempos era frecuente la visita de quincalleros que iban de pueblo en pueblo, estañando los pucheros o poniendo lañas en los cacharros de barro rotos, así como de recoveros que compraban huevos y otros alimentos del campo, para luego revenderlos. Cuando estos llegaban a la ermita siempre decían: "Vamos a pasar por la casa del de las Parras" y así se generó el apodo de todos sus descendientes.

De izq. a dcha. : Antonio López Martos, (padre de Pencho) y los burros: Moreno, Bandolero y Cordobés, en la década de los años 50, transportando cemento por los campos del oeste cartagenero para obras de la Mancomunidad de Los Canales del Taibilla / El Garrancho

Su infancia, como la de muchos niños de la postguerra, estuvo marcada por la escasez de bienes básicos y con la obligación de colaborar desde críos con tareas agrícolas y ganaderas. Sus padres Matilde y Antonio "Parras", (huérfano de madre a los 7 años), le transmitieron muchos saberes tradicionales. Su padre dominaba especialmente el del uso de las plantas para la aplicación de remedios naturales en las enfermedades. Las experiencias vividas durante su niñez despertaron su curiosidad por saber más y marcaron el rumbo de su vida.

Pencho "Parras" el día de su comunión en la ermita de Los Puertos de Santa Barbara en 1953 / El Garrancho

Al inicio de los años 60, su familia, como muchas otras del oeste cartagenero, decidieron "bajar pa bajo", buscando aproximarse a la ciudad y algo de comodidad en su vida cotidiana. Así fue como empezaron a crecer lugares de las afueras de Cartagena como Los Patojos o Canteras. Ellos se establecieron en los Molinos Marfagones, donde al menos ya llegaba la luz eléctrica y el agua corriente, dejando atrás los candiles y los aljibes.

Con 16 "añicos" se ennovió con la molinera Maruja la del "Jaipe", con la que se casaría años después teniendo 4 hijos. Muy joven comenzó como aprendiz en Redes Eléctricas, llegando a ser un electricista de primera y rechazando una buena oferta para trabajar en Alemania, donde tantos españoles emigraban por entonces. Pudo prosperar económicamente en aquella profesión, pero su vocación estaba condicionada por sus vivencias en el campo confiando en que llegaría el momento de encontrar una ocupación ligada a la naturaleza.

De izq. a dcha. : Salvador Yuste, Fulgencio López y José Acosta. Guardas Jurados de la sociedad de Cazadores “San Leandro” de Cartagena, de servicio durante los años 80 / El Garrancho

En 1974 la vida puso a su alcance esa oportunidad y obtuvo el nombramiento de guarda jurado, siendo contratado por la sociedad de Cazadores "San Leandro", para la vigilancia de la zona de caza controlada de Cartagena-Fuente Álamo, colaborando con el ICONA (Instituto de Conservación de la Naturaleza) y las "Fuerzas de Orden Público", en la persecución del furtivismo y en el cumplimiento de las normativas de la época. A los dos años de prestar servicio fue nombrado Guarda Mayor, por su intuición innata y sus conocimientos de nuestro medio natural. Su mejor compañero de trabajo durante las noches fue el pastor alemán "Yako "a quien entrenó personalmente, lo que le incitó a montar la primera escuela de adiestramiento canino en Cartagena, que actualmente gestiona su hijo Antonio "Parras".

Un día recibió la llamada del Doctor Félix Rodríguez de la Fuente, por mediación de su íntimo amigo José Laiz Blanco, cartagenero, de Los Barreros, naturalista y ornitólogo, del equipo de la mítica serie televisiva El Hombre y La Tierra, para ofrecerle trabajar con ellos en un estudio sobre la rabia vulpina, pero Pencho dijo: - No, muchas gracias- a Rodríguez de la Fuente y a su querido amigo Laiz, porque su lugar y sus compromisos estaban aquí y su sueño ya estaba cumplido. Terminó jubilándose en su puesto con el otorgamiento de un Diploma al mérito del trabajo en reconocimiento a su dedicación.

De izq. a dcha. : Fulgencio López Guirao y su íntimo amigo José Laiz Blanco, naturalista y ornitólogo, del equipo de la mítica serie televisiva El Hombre y La Tierra. Un día de campo con los perros en la zona oeste de Cartagena en la década de los 70 / El Garrancho

Tantos años transitando nuestros campos le sirvieron para seguir ampliando sus conocimientos, en base a la observación y al dialogo con sus habitantes: personas, animales, aves, insectos y plantas. Las enseñanzas de Don Fulgencio son extensas e imposibles de resumir en estas líneas. Solo sobre los usos medicinales que popularmente se llevaban a cabo con la vegetación y flora local, tiene para un libro que está escribiendo con ayuda de su hija Mati, heredera de este legado, pero el mensaje más importante que nos transmite es hoy por hoy muy actual, ante su triste constatación de la desaparición de muchas especies en nuestro entorno durante los últimos años:

- "El mundo lo hemos puesto malo los seres humanos. No estamos destruyendo al planeta, nos destruimos nosotros. No es suficiente con catalogar zonas protegidas o espacios naturales, se deben poner medios apropiados para mantener y vigilar, pero no todo es prohibir, sobre todo hay que EDUCAR para apreciar y respetar nuestro patrimonio natural."

Don Fulgencio López Guirao, en la actualidad, trenzando el esparto junto a un ejemplar de palmito en la finca de Canteras donde tienen ubicado el Centro de Adiestramiento Canino: "Parras" / El Garrancho

Llegada la primavera les invito a pasear por los caminos y senderos del oeste cartagenero, entre cultivos de secano o por sus ramblas y montañas. Seguro que se sorprenderán con nuestra gran variedad y belleza floral, quizás, quien sabe, se tropiecen con Pencho que siempre está dispuesto a transmitir sus ancestrales saberes y al que está dedicado este trovo compuesto por Juan Ortega "El Vorico" como cierre de esta firma:

Él acumula el saber

popular de esta zona,

y su campo no abandona,

ese que le vio nacer.

Con Parras podemos ver

una antigua comunión,

pues conserva ese don

de oír la naturaleza,

lo que es fundamental pieza

para amar la tradición.

Que aprovechen bien el fin de semana, radioescuchas de la SER de Cartagena

El Garrancho.

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