Sábado, 15 de Mayo de 2021

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Carmen de la Jara: "Siempre debe haber cantaores que no sucumban a la modernidad"

La artista gaditana recibirá el 23 de abril el título de hija predilecta de la ciudad de Cádiz

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Carmen de la Jara pertenece a una generación flamenca potente y clara. Garante del cante puro de Cádiz, esencia del duende, referente para muchos. El 23 de abril recibirá el título de hija de predilecta de su ciudad. Tiene interorizada la responsabilidad de ser guía para muchos y testimonio vivo de un flamenco que puede perderse.

Pregunta. ¿Qué sintió cuando le comunicaron que era hija predilecta de Cádiz?

Respuesta. La verdad es que me entró una cosa que me quedé paralizada. Me quedé tiesa, vamos. No me lo críe, pensé que era una broma. Y ya me dijeron que era verdad, que llamaban del ayuntamiento. Fue impactante. Pero me entró mucha alegría y una cosa muy rara. Y empecé a decir: ¿cómo es posible esto? La muchacha se reía por el teléfono. Yo no esperaba para nada una cosa así. Luego ya corrí a llamar a mi familia. Es una alegría inmensa.

P. A Carmen de la Jara se la premia por llevar el nombre de Cádiz por bandera y por ser un referente del flamenco. ¿Es verdad que empezó a cantar en el colegio?

R. Con seis añitos canté mi primera saeta, que se la escuchaba a mi madre desde que nací. Viendo que yo cantaba me metieron en el teatrito del colegio de La Palma. Estaba allí el maestro Mera con el piano. Luego me metieron en el coro de la Iglesia.

P. Ahí vieron que cantaba bien...

R. No sé. Lo que yo tenía era afición desde chica. Yo tenía de referente a Marisol. Me sabía todas las canciones. Entonces no le ponía yo tanta atención al flamenco como a Marisol. En el barrio de la Viña mi tía formaba unos guirigays muy grandes en las fiestas. Siempre estaban cantando y bailando.

P. Pero fue la saeta la que le abrió la puerta del cante. Además, aquí en un concurso de Radio Cádiz, donde se estrenó ante un micrófono. ¿Cómo fue aquella experiencia?

R. Así fue. Yo me sabía la saeta de mi madre. Pero yo no me había preparado. Además, por entonces estaba criando a mis niños. Entonces tenía dos niños muy pequeñitos y estaba embarazada de otro. Pero escuché el programa de radio y los saeteros tan buenos que habían, como La Niña de la Fábrica, Dolores Solís, El Pirulo de Vejer, Juan Romero... Era gente que me encantaba. Y yo lo escuchaba todas las noches y me dije pues me voy a presentar este año. Mi marido decía que estaba loca. Porque él no me había escuchado nunca. Pero yo le decía que de chica las había cantado. Él me decía que cantar en la radio era distinto, pero ahí fui que me presenté. Fui a Radio Cádiz con Pepe Benítez, me tocó cantar la última. Y yo empecé a preguntar quién tenía el número uno, y lo tenía el Pirulo de Vejer. Y se lo cambié. Quería salir de aquello corriendo. Yo canté mi saeta y las piernas me temblaban. Es que era mi primera vez ante un micrófono... Los saeteros me miraban con unas caras... Claro, es que me veían como sufriendo. Yo hice la saeta de mi madre... pero después me animé.

P. Porque aquel concurso no lo ganó.

R. ¿Cómo lo iba a ganar? No quedé ni seleccionada para después. Ese día, al menos, le perdí el miedo al micrófono. Y desde entonces me empecé a preparar las saetas y le cantaba a todos los pasos que sacaba el Pájaro. Porque Manolo, mi marido, y yo siempre fuimos muy amigos. Y me empezaron a dar saetas de todos los cristos, de las vírgenes, que me sé muchísimas... Y así empecé a ganar dinero y ya mi marido me animó a cantar. Así empecé una carrera muy fulgurante porque llegué a ganar en una semana un millón de pesetas (6.000 euros) con las saetas. Me presentaba a todos los concursos. Ya me veían y decían "ojú, ya está otra vez ahí".

P. Empezó con la saeta pero los expertos le reconocen su capacidad para dominar muchos cantes. ¿En cuál se siente más cómoda?

R. El cante flamenco puro. Fue en lo que metí tras tantos años de saetas. Me metí en el flamenco de la ciudad, luego salí a la provincia, me llevé un premio en el famoso concurso de la petenera. Me llevé el premio de cante por alegría. Y ahí fui cuando me di cuenta de que esto era lo mío. Empecé con la discografía de Blas Vega. Fue una antología maravillosa de la que bebí mucho. Todo. O casi todo. Me metí en la peña El Mellizo, Juan Villar, La Perla... Frecuentaba todos los sitios de los cantaores y escuchaba muchísimo. Me empezaron a contratar. Lo mío, la verdad, es que fue muy ligero. Empecé a ganar muchos premios. Tengo ocho premios nacionales por lo menos.

P. Fernando Quiñones dijo de usted que era cantora y cantaora. Estuvo a punto de salir un disco de los dos. ¿Se siente representada en esa definición?

R. Quiñones me conoció y me llevó incluso a Segovia, cuando le dieron el premio Gil de Biedma. Me hizo un homenaje en La Caleta. Ya ves. Quiñones haciéndome un homenaje a mí. Confió mucho en mí porque él me había escuchado cantar las canciones de Falla, la obra de El Amor Brujo y las siete canciones españolas. Era un tiempo en que se recordaban los 50 años de Falla y de Lorca. Me subí al carro y todo el mundo a aprenderse las canciones de Falla. Hasta mis hijos se las sabían. Para eso había que estudiarlo. Hay que hincar los codos. Porque tú no te puedes ir con una orquesta sin saber música.

P. Usted triunfó y mucho en un momento en el que había pocas mujeres. ¿Ha sentido alguna vez  algún freno por ser mujer?

R. Para nada. Cuando yo empecé con las saetas en los concursos, solo había hombres. Quizá una o dos mujeres. Pero casi todos eran hombres. El flamenco era un mundo de hombres y estaba mal visto que una mujer se metiera en ese terreno del flamenco. No sé por qué. Aunque ahí tienes a Pastora Pavón o la Niña de la Puebla, que son muy antiguas y estaban ahí. Yo nunca he tenido problemas por ser mujer. Conmigo no se ha metido nunca nadie. He tenido suerte.

P. ¿Y ha podido llegar adonde ha querido?

R. Siempre se tienen muchas aspiraciones, pero yo he sido muy atrevida. Yo he hecho cante puro, que es lo que más me gusta, pero también he hecho cantes hispanoamericanos. Tengo dos discos, uno de Cádiz a Buenos Aires, que estoy cantando por Piazzolla y Gardel. Y me he metido con los cantes de ida y vuelta porque Cádiz está muy relacionado con América. Y muchos discos de flamenco. El último hasta lo he hecho en directo. Sin trampa ni cartón. En verdad el flamenco es siempre sin trampa ni cartón. Tienes que cantar sí o sí. He hecho cositas, pero pocas descabelladas. Y muchos espectáculos por España.

P. Hay muchos flamencos, jóvenes y no tan jóvenes, que buscan otros caminos, otros terrenos. ¿Cómo ve lo que están haciendo artistas como David Palomar que están probando nuevas cosas?

R. Yo veo que la vida y las circunstancias son las que mandan. Ellos están tratando de hacer otras cosas para poder trabajar. Porque, a lo mejor, cantando una soleá no vas tú ni de aquí a la esquina. Están queriendo innovar y salir adelante en un mundo que está como está. No te puedes quedar atrás. Pero yo tengo una edad. Veo bien que los jóvenes hagan lo que quieran, pero yo me veo en la obligación de cantar las cosas puras del flamenco de Cádiz y en general. Tenemos que salvaguardar lo que queda, porque , si no, esto se va al garete. Los viejecitos flamencos se quedan sin voz, y no pueden ejecutar el flamenco puro. Y hay que mantenerlo. Como en la música clásica. Siempre se escucha El lago de los cisnes. Y yo no voy a variar El lago de los cisnes, que es una obra maestra. Pues alguien tiene que perdurar cantando una soleá para que los jóvenes y los niños sepan que existen esos cantes. No se debe perder. Siempre debe haber cantaores que no sucumban a la modernidad. Yo, por poco sucumbo porque hubo una época que tuve manager y me hizo tres discos muy modernos. Cantaba flamenco, pero era flamenquito, en otro aflamencado. Y yo me dije que eso no iba por buen camino. Volví a mis raíces y más fuerte todavía: seguiriyas, soleás, martinetes, tonás... que eso es lo que la juventud de hoy en día no entiende.

P. Si se encontrara ahora con un joven que le pidiera consejo sobre cómo llevar su carrera en el flamenco, ¿qué le diría?

R. Pues le diría que estudiara mucho los palos del flamenco. Porque la cantidad es muy grande. Cádiz ya tiene los suyos. Yo hice el disco con Barberá, con ciento y pico de variantes. Y el flamenco de Andalucía, pues imagínate. Málaga, Sevilla, Huelva, Córdoba.. Toda. Hay muchas cosas bonitas y hay por descubrir. Yo me quiero meter en cosas que no sean de Cádiz porque Cádiz conmigo lo tienen todo sabido. Hay que irse a otros sitios.

P. La Cátedra de Flamencología de Cádiz tenía pendiente presentar ese disco tan bonito de saetas en el que sale su madre...

R. Sí. No pudimos presentarlo en Semana Santa porque no ha habido en la calle. Está Mónica Llamas, que es una saetera buenísima, que escuché yo de chica viendo pasar por el Santo Entierro. Su sobrino nos pasó cintas. Y es verdad que sale mi madre cantando cuando tenía 92 años. Vieron oportuno meter a una mujer tan mayor cantando porque lo que canta es la saeta gaditana antigua, que es la carcelera antigua. Los expertos han coincidido que la saeta del Almendrita y la de mi madre son ejemplo de la saeta gaditana. Es la misma melodía, aunque con distinta letra.

P. ¿De quién se va a acordar cuando recoja el título de hija predilecta de la ciudad de Cádiz?

R. Pues tengo unos nervios muy grandes. Me voy a acordar de mi familia y de todo lo que he viajado llevando el nombre de Cádiz, los premios que me han dado, que son muchos, y dar las gracias por todo lo que me ha pasado. Me voy a acordar de las cosas que he hecho para merecer esto. Yo me he preocupado mucho de cuidar estos cantes. Se los saben hasta mis hijos porque siempre esto cantando. Y soy defensora de los cantes gaditanos. Tenemos una joya con ellos. Es una variedad impresionante, de cantes y de cantaores. Andalucía es rica en cante en todas las provincias, pero Cádiz tiene mucha variedad. Toca muchos palos.

P. ¿Y los hemos sabido cuidar?

R. Hay gente que se ha muerto que guardaba ese patrimonio. Quedamos tres o cuatro jartibles, que somos los de la cátedra, que estamos salvaguardando un poco la cosa. Y tenemos mucho que decir.

P. ¿Y se sienten escuchados?

R. No nos sentimos escuchados. Estamos haciendo muchas cosas. Hemos hecho reconocimientos a personas en vida, en el baile, la guitarra y el cante. Y lo hemos financiado. Les damos su insignia. No tenemos dinero, pero muchos socios. Y estamos luchando mucho.

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