Viernes, 07 de Mayo de 2021

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Seamos realistas

Julio Asencio

Julio Asencio

Julio Asencio / Radio Jerez Cadena SER

Hay días en que uno advierte que la realidad tiene un componente surrealista, absurdo, irracional; o más bien que una parte de nuestros congéneres confunde lo real con lo irreal y, peor aún, intenta confundirnos.

Valga de muestra la reciente noticia sobre un campo de amapolas cuya foto se hizo viral y fue arrasado por una multitud de insensatos que acudieron no para disfrutar de sus vistas, sino para adentrarse en él y hacerse sus egocéntricos selfis con el bonito fondo de las flores rojas, por más que el terreno estaba sulfatado y había un cartel que advertía del peligro para la salud.

Un ejemplo, entre millones, de hasta qué punto el mundo real está siendo sustituido por el virtual, de modo que mucha gente valora más el sucedáneo de las imágenes de sus vivencias que experimentarlas con autenticidad.

Lo preocupante sucede cuando los hechos inverosímiles repercuten negativamente en la sociedad. Así, ciertos políticos montan su discurso sobre una supuesta realidad inventada o falsa (posverdad, la llaman ahora) a medida de sus intereses electoralistas. Puesto que la verdad les importa un comino, mienten como canallas para engañar a los ciudadanos con su demagogia barata, pero tan perniciosa para la democracia. Burdos aprendices de la técnica de propaganda de Goebbels.

Hablando de realidades paralelas, este año de pandemia ha dado y sigue dando para mucho, desde los negacionistas de la existencia del virus hasta los conspiranoicos de diverso pelaje, da igual que sean paisanos de a pie que famosos cantantes descerebrados. Éstos, sin vergüenza propia ni ajena, afirman que siniestros poderosos pretenden someter al planeta mediante sofisticadas vacunas portadoras de chips que nos convertirán en una especie de autómatas a su servicio…

Tan grosera es su ignorancia, que niegan no ya la autoridad de nuestros científicos, sino incluso el dato irrefutable de los miles de enfermos y fallecidos causados por la covid-19. Pero lo más grave es que hay medios y periodistas que, buscando incrementar la audiencia con el morbo, les ofrecen la oportunidad de expresar sus enormes e infames estupideces, en vez de dedicar dichos espacios mediáticos a la difusión del impagable trabajo de tantos profesionales de la investigación y la sanidad ante la pandemia.

Frente a quienes tratan de darnos gato por liebre, la sensatez del sentido común se impone siempre mostrándonos cuál es la realidad pura y dura que nos toca vivir cada día.

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