Martes, 07 de Diciembre de 2021

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Niña Pastori se hace grande

La cantante isleña vuelve a los escenarios en Cádiz para celebrar 25 años de carrera

Niña Pastori en un momento de la actuación en el Teatro Falla

Niña Pastori en un momento de la actuación en el Teatro Falla / Cadena SER

"Soy más vieja que el hilo negro". Niña Pastori confesó ante el Teatro Falla que han pasado muchos años desde que se subió por primera vez a un escenario. "Yo empecé muy pequeña". Pero para volver a actuar después de tantos meses de pandemia ha querido elegir una aniversario mágico, redondo, como es 25 años, que ha contado desde que sacó su primer disco. La cantante de San Fernando desplegó sus alas como un ángel blanco, saboreó sus canciones más románticas, bailó las más rítmicas, se explayó, como ella prometió, con el fin de fiesta por bulerías y volvió a sentir el calor de sus fans. Los que le llevan aplaudiendo desde hace un cuarto siglo. No es más vieja. Ahora la niña es grande.

Niña Pastori había elegido el Falla para su regreso a los escenarios, para el arranque de esta gira que celebra las bodas de plata de su carrera y también su vuelta a la vida artística tras muchos meses, demasiados, de encierro por el coronavirus. "He pasado mucho tiempo en casa. Hay gente que ha sufrido muchas pérdidas, que no ha podido despedirse de los suyos. Les dedico este concierto", dijo poco después de arrancar. Había en ella un aire de melancolía, de alegría por regresar, pero también de un poso de tristeza, el que ha dejado, en general a todos, el miedo y la incertidumbre de esta pandemia.

El concierto había comenzado con un repaso en vídeo por los recortes de prensa que fueron narrando la aparición y auge de una joven artista, que sacó su primer disco sin cumplir la mayoría de edad. "La perla del flamenco", titulaban entonces. Salió de vestida de blanco, con un moño. Hiló tres canciones, Eres tan pequeña, Capricho de mujer y su célebre Amor de San Juan, primera ovación de un público entregado.

"Hemos pasado un año muy malo. Hemos tenido suerte de no sufrir nada grave y ahora que la cosa está un poco mejor queremos celebrar estos 25 años de carrera, que es una fecha muy bonita". Su madre, desde un palco, le increpa cuando suelta lo de que "soy más vieja que el hilo negro". Pastora le riñe. "¡Que tienes 40 años!".

Le siguen varias baladas como La habitación, la bellísima Desde la azotea y su popular Válgame Dios. La potente banda resuena en el Falla con fuerza. "Preparar estos conciertos ha sido muy bonito. Tengo que dar gracias por muchas cosas, pero, sobre todo, por haber nacido aquí". Lo dice la niña alimentada de sal de la Isla y que creció desayunando coplas de Juan Villar, Rancapino o Pansequito. "Todo lo bueno que tengo se lo debo a mi tierra".

Y de ahí vinieron canciones de ritmo caliente como La raíz de mi tierra, el tanguillo Morao, o su éxito Acaríciame la cara. Tras una nueva exhibición de la banda, la cantante volvió con el pelo suelto. Cantó Bajo tus alas, acompañada a piano, hizo suya el Cuando nadie me ve de Alejandro Sanz e interpretó con dulzura uno de sus temas más inmortales, el Cai, que Sanz le dejó para ser eterna en su bahía. También cantó por Sabina una maravillosa versión de Contigo.

Como caen los pétalos de las flores, fueron cayendo canciones, En tres minutos, Quién te va a querer, En una canasta, Dentro de mi corazón, Cuando te beso... Y volvió a confesarse ante el público. "Yo debería haber estado encerraíta en mi casa un tiempo más, pero quería que todos disfrutáramos de este recuerdo de 25 años. Muy pronto vendrá un disco nuevo", anunció. Saludó a su familia y lanzó mensaje de amor a su "hermana" Carmen.

Amagó con irse, pero el público no la dejó tras cantar con fuerza Y para qué y La orilla de mi pelo. Volvió en formato íntimo para cantar con enorme delicadeza la hermosa letra de Ya no quiero ser. "Hay cosas que se encienden, y otras que se apagan. Hay que cosas que iluminan los suspiros del alma", reza la canción. "Qué ganas tenía de volver", se relamió la artista. 

Hubo fin de fiesta por bulerías. Salieron dos gaditanas de pro como Claudia Cruz y Anabel Rivera a reforzar el compás. Y selló la celebración con el Yo tengo una cosa, esa reivindicación festera de su origen gaditano "al sur de España" con sus toques habaneros. El público ya estaba de pie, aún constreñido por las butacas vacías y las mascarillas, pero con ganas de bailar y aplaudir a la artista.

Niña Pastori cantó en su bulería el verso "estoy aprendiendo a vivir", como si de una revelación se tratase. Era como una nueva primera vez, como el que tiene que volver a aprender a caminar. En varias ocasiones en el concierto buscó la complicidad con su equipo, les señaló los doloridos pies que le estaban dejando los tacones, admitió el cansancio de casi dos horas de concierto. "Es que llevo muchos meses en mi casa metida viendo Netflix, pero enseguida me pongo en forma". Lo dijo ya con una sonrisa, habiéndose sacudido el inmenso choque emocional que suponía haber regresado de nuevo a un escenario. Y no a cualquiera. Al Falla.

Hace 25 años que empezó aquí cantando canciones que forman parte ya de la vida de toda una generación como Tú me camelas o Cartita de amor , la de "Échame una mano prima". Curiosamente, no cantó ninguna de estas dos emblemáticas canciones con las que se dio a conocer hace un cuarto de siglo. Quizá porque esas sean canciones de una niña que ya se ha hecho grande.

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