Lunes, 20 de Septiembre de 2021

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A Boca Llena

La Buena Vida: hedonismo y gastronomía, de la mano

Este gastrobar de Vistahermosa ha resistido a la estacionalidad de su entorno y consolidado su posición ante una clientela que ha sido partícipe de su crecimiento

Corvina a la brasa con salsa de lima

Corvina a la brasa con salsa de lima / A Boca Llena

Si mi amigo Iñaki Larrainzar me dice ven, lo dejo todo. El organizador de las exitosas Jornadas Gastronómicas Vascas en El Puerto de Santa María -este año serán las cuartas y se desarrollarán en la semana del 18 de octubre en El Faro de El Puerto- me recomienda que visite el restaurante La Buena Vida. Los motivos son varios. Además de ser un sitio acogedor que tiene fama de dar bien de comer, allí fue donde celebró la primera edición de las jornadas. Una de las noches, nos personamos allí tres amantes de la buena mesa y de la cocina vasca en particular y disfrutamos de una sensacional tortilla de bacalao, un estupendo txangurro, unos txipirones Pelayo y las kokotxas en tres texturas. En aquella ocasión, verano de 2018, era Iñaki el que cocinaba. Por eso tenía pendiente ir a conocer la carta propia y el estilo del restaurante, que más bien es un gastrobar con sus platos cuadrados y todo.

Antes que un establecimiento, La Buena Vida es el estado que su gerente, Diego Enciso, añoraba tras dejar Madrid y regresar a El Puerto. En la Villa y Corte estuvo trabajando varios años en diversos sectores y tras una última experiencia en el departamento de márketing de una multinacional decidió que no quería pasarse el resto de su vida profesional haciendo algo que no le llenaba.

Ensaladilla de piparra / A Boca Llena

Sin antecedentes en la hostelería, Diego buscó con más urgencias que convencimento una fuente de ingresos abriendo restaurante propio. Le acompañaron en la aventura sus hermanas Olga y María y un amigo de la infancia, Álvaro González. Así, fruto de la necesidad, pero con una buena dosis de ilusión, nace en mayo de 2013 La Buena Vida. Y lo hacía en una zona, la del centro comercial de Vistahermosa, especializada en negocios estacionales, pero en este caso con la firme voluntad de aguantar todo el año.

El restaurante tiene capacidad en la barra, el salón interior y la terraza para unos setenta comensales (50 ahora con las limitaciones de aforo). De la decoración se encargaron María y Álvaro. Mobiliario cómodo y ambiente acogedor, elegante e informal a un tiempo. Cuentan en el exterior con una terraza muy agradable con luces indirectas adaptada a cualquiera de las estaciones del año.

La plantilla la componen cuatro personas fijas (jefe de sala, camarero, jefe de cocina y cocinero), a las que se suman hasta cinco más en temporada alta como la actual. Desde su apertura, el cliente ha sido partícipe del crecimiento del restaurante. El boca a boca ha funcionado, como es el caso, pero al mismo tiempo la clientela se ha ido fidelizando. El mismo Iñaki es fijo cualquier mediodía durante el verano. Al menos una vez al trimestre cambian de carta para dar entrada a los productos de temporada. 

Croquetas de jamón de la tía Marisol / A Boca Llena

La bodega no es muy amplia por razones de espacio (no llegan al medio centenar de referencias), pero la relación calidad-precio es muy buena.

De un vistazo uno repara en la mezcla de tapas clásicas, entrantes con toques asiáticos, ensaladas, pescados y carnes a la brasa. Se nota el interés por el producto de calidad. Suelen tener platos originales fuera de carta.

Acompañaremos los primeros entrantes con un fino de El Puerto, Pavón, bien frío y en copa alta. Matices salinos y a levadura que nos ayudan a apreciar más la ensaladilla con la que arrancamos. Una ración de algo aparentemente bastante común y sencillo. Aún así, no le falta nada de lo indispensable para elevarla a la categoría de manjar. Tiene una patata de calidad bien cocida, la mayonesa suave y una ventresca de bonito del norte en conserva como únicos ingredientes. El toque es la piparra que les manda un proveedor del norte. El encurtido estrella de una gilda que se precio viene también con un jugo que allí aprovechan también para darle un toque original con una especie de vinagreta. Original y rica.

Marinado de atún rojo / A Boca Llena

Seguimos con una de las especialidades del gastrobar. Se trata de un atún marinado con soja, cítrico, alga wakame, virutas de sémola de wasabi y mayonesa de kimchi. El producto es muy correcto y la combinación potente y deliciosa por la mezcla de matices y sabores. Plato fresco con productos fuertes y con personalidad, pero muy equilibrados.

Las croquetas de jamón ibérico de La Buena Vida tienen el nombre de la tía Marisol, que es quien las inspiró. Una bechamel melosa en la que el jamón ibérico está muy presente. La masa va empanada con panko crujiente. Gran fritura.

Más producto. En este caso, un lomo de corvina a baja temperatura con un toque a la brasa, emulsión de lima y verduritas cortadas en juliana y bien pochadas. El pescado está en un punto perfecto, respondiendo a las técnicas novedosas con las que cuentan en cocina. El toque de cítrico actúa como potenciador de sabor, y se agradece agradece por el contraste. Las verduritas están al dente. Da la impresión de que el pescado por sí solo sería suficiente, por su perfecta cocción y frescura, pero tampoco le hacen ningún mal los aderezos restantes.

Lomo bajo de vaca frisona a la brasa de sarmiento / A Boca Llena

Cerramos con un lomo bajo de vaca frisona que viene servido en una fuente de barro hirviendo, por lo que la carne se sigue haciendo, para mi gusto más de la cuenta. Pero para gustos, los colores. Lo acompañan de una generosa ración de patatas fritas a las que les ha sentado divinamente el golpe final de freidora para que se queden tiesas y cremosas por dentro. Hay buen jugo y tres colores en el corte de la carne. Cambiamos de acompañamiento y regamos el plato con Sembro, un tinto de Ribera del Duero de 2018, frutal y con presencia de la uva tempranillo debido a una breve crianza de cuatro meses en barrica.

Esto de dejar un buen queso para el postre es una buena costumbre que en La Buena Vida tienen bien arraigada. Un payoyo de la Sierra de Cádiz en este caso. Además, una porción de tarta de zanahoria clásica.

En La Buena Vida se toman muy en serio el lema que para la suya propia y la de su familia quiso Diego Enciso cuando decidió regresar sobre sus pasos y darle un enfoque a su proyecto personal. Frente a otros modelos de negocios de temporada, la mayor garantía del local que nos ocupa es que tienen que dar la cara ante su clientela durante todo el año. Mal desde luego no les va.

Tarta de zanahoria / A Boca Llena

GASTROBAR LA BUENA VIDA (PUNTUACIÓN: 8)

Centro Comercial Vistahermosa, calle Girasol, s/n. 11500. El Puerto de Santa María (Cádiz). Horario: En julio y agosto abren todos los días de 13.30 a 16.30 y de 20.30 a 0 horas. El resto del año, descansan domingos noche y lunes. Teléfono para reservas: 956 87 13 54. Web: labuenavidadelsur.com Precio medio por persona: 15-25 euros.

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