Jueves, 21 de Octubre de 2021

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A Boca Llena

Jaque mate a la monotonía

El Ajedrez, en la playa de Las Tres Piedras, es el abanderado de este privilegiado rincón gastronómico de la provincia de Cádiz

Summer rolls

Summer rolls / A Boca Llena

Que se haya marchado el grueso de veraneantes no significa ni que hayamos cambiado aún de estación ni que el buen tiempo del que disfrutamos durante gran parte del año en la provincia de Cádiz nos haya dejado de pronto. De eso nada. En esta zona la calidad de vida no se toma vacaciones, ni tampoco buena parte de los restaurantes más demandados durante los meses vacacionales por excelencia.

La playa de las Tres Piedras, en Chipiona, no sólo es un privilegiado balcón al mar, sino también un destino gastronómico de referencia en la provincia. El ramillete de restaurantes con el que cuenta, desde los de toda la vida con la cocina tradicional por bandera a los más modernos con nuevos estilos importados, serían la envidia de cualquier punto del litoral español. Ahora que acaban de hacer su agosto nos hemos acercado a uno de los que más tiempo llevan abierto en este entorno paradisíaco, pero que al mismo tiempo ha sabido ir evolucionar y dar respuesta certera a la demanda.

Pincho de tortilla / A Boca Llena

El Ajedrez Beach Club es uno de los grandes "culpables" de la transformación de la zona, que ha multiplicado el número de establecimientos en menos de una década. Con casi cuarenta años (se inauguró en 1982) es uno de los veteranos del lugar. José Luis Gil, un madrileño que se dedicaba profesionalmente con éxito a la banca, lo dejó todo para abrir su proyecto. El Ajedrez es él.

El nombre del establecimiento que nos ocupa parte precisamente de ese cambio de actividad y de vida. Dejaba un sector que dominaba y en el que se movía como pez en el agua para salir de su zona de confort y empezar una nueva partida en otro que desconocía y en el que ni siquiera tenía antecedentes familiares. Si la entrega de alfil de Shirov, el letal sacrifico de Meier, la mítica de Marshall, el cañonazo de Vladimirov, el brillante final de torres de Geller o el sacrificio desperado de Bura son algunas de las jugadas maestras de ajedrez que han pasado a la historia de este deporte, la de José Luis Gil no deberíamos infravalorarla.

Cóctel de palo cortado / A Boca Llena

De hecho, el chiringuito de playa de los inicios ha ido evolucionando al estupendo restaurante con vistas al mar que es hoy. Del que yo recordaba de principios de este siglo al actual hay un abismo. José Luis se ha sabido adaptar a los cambios que se han producido en su entorno y del establecimiento playero de los comienzos, especializado en paella y pescaíto frito, no queda más que el nombre y el lugar, pero completamente transformado.

Ahora es un beach club que podría pasar por cualquier resort de lujo del Caribe, Hawai o del sudeste asiático. Ha desaparecido el muro perimetral y ha quedado al descubierto una vista espectacular a la playa que es otro de sus alicientes. Tanto en verano, con sus puestas de sol y su zona de chill out, como en invierno, con sus acogedores salones con chimenea, El Ajedrez es un buen plan.

Selección de tomates El Ajedrez / A Boca Llena

Aunque el entorno en un principio agreste se ha ido paulatinamente civilizando con la puesta en funcionamiento de amplias bolsas de aparcamiento, en El Ajedrez cuentan con servicio de aparcacoches, lo que representa un problema menos para el cliente.

En su evolución natural y adaptación a los tiempos se ha especializado en la cocina asiática y en la mediterránea, con un toque healthy que le ha procurado una clientela bastante numerosa. En la actualidad, el chef es Kitt Kitirat, un thailandés que José Luis se trajo de un hotel cinco estrellas de lujo de su país y que es un prodigio de técnica y de criterio en los fogones que ha sabido transmitir a su equipo de cocina, integrado por hasta ocho personas en temporada alta.

Salmón marinado / A Boca Llena

El jefe de sala es Néstor Cano, sumiller que nos aporta una completa información de la bodega, que cuenta con unas 350 referencias, entre ellas más de medio centenar de vinos del Marco de Jerez y de la Tierra de Cádiz. Se complementa bien con Nico Fernández, un argentino que demuestra gran destreza en la coctelería y que nos ha preparado uno de ellos, con palo cortado, canela y naranja, para abrir boca. En verano, hasta dieciséis personas se ocupan de atender las mesas, con capacidad para 120 comensales, repartidos por el jardín, las zonas interiores y mesas altas en torno a la barra.

La carta de comidas está bien diferenciada entre platos asiáticos (japonés y thailandés fundamentalmente) y de influencia mediterránea. Sin embargo, el recibimiento no puede ser más castizo. Un pincho de tortilla de patatas. Dentro de su modestia y sencillez, lo verdaderamente extraordinario por lo inusual en estas latitudes, es que está meloso por dentro, y es sencillamente porque no ha habido necesidad de cuajar completamente el huevo. Así hemos podido disfrutarlo sin necesidad de apurar de un solo trago la primera copa o vaso de la bebida que sea. Es un buen comienzo.

Combinado de sashimis / A Boca Llena

Comeremos con un vino blanco de la Tierra de Cádiz de 2020. Concretamente con UBE, de la bodega Ramiro Ibáñez con uvas del pago de Miraflores.

Uno de los entrantes, de la carta mediterránea, es una selección de tomates El Ajedrez. Una ensalada formada por hasta cinco especies distintas que se caracterizan por su carnosidad, jugosidad, sabor y sus diferentes tonalidades. Los hay amarillos, azules, naranjas, rojos. El toque de aliño es muy sutil, pero junto a una buena presentación le da personalidad y prestancia al plato. José Luis tomó prestada la idea de un restaurante de Chicago donde se lo sirvieron hace años. Es lo bueno de viajar y probar.

Carpaccio de langostino / A Boca Llena

Seguimos con un salmón muy bien marinado al que no sólamente no le resta protagonismo un poco de cebolla picada, unas finas láminas de rábano, un toque de lima o los brotes, sino que lo realzan. Fresco, ligero y sabroso. Al estilo Kitt.

El carpaccio de langostino habla por sí solo del producto fresco y de la buena técnica en cocina. El marisco está espléndido, la presentación otra vez más sobresaliente, el dulzor de las chalotas de cristal y el aderezo, con notas cítricas y levemente picantes, un acierto.

Pad Thai / A Boca Llena

El sushi es uno los fuertes del restaurante. Queda fuera de dudas con una selección de sashimis que incluye desde los más clásicos, como el de ventresca de atún, hasta otros tan llamativos como el de foie gras, dorada, langostino, caballa o vieira. Todos ellos espléndidamente ejecutados y con resultado en algunos casos sorprendente.

De los entrantes fríos de la parte asiática de la carta me sorprenden los summer rolls. Los rollitos cambian de estación y lo hacen prescindiendo de la clásica pasta frita, que sustituyen por una de arroz. Otra presentación de altura para un bocado fresco que combina el agrio, el dulce y el picante con texturas frescas y crujientes.

Khao Phad de piña / A Boca Llena

En un restaurante asiático no puede faltar el arroz. Un Khao Phad en este caso al estilo tailandés. La gran diferencia con respecto al chino está en el grano, al utilizar el arroz jazmín tailandés en vez del largo típico. El plato que nos sirven es una variante que se demonina arroz frito con piña. Esta receta omite la cebolla, el tomate y el cilantro y emplea pollo y langostinos, además de la piña. Curioso.

El Pad Thai es otro de los clásicos tailandeses. Tallarines de arroz salteados en wok con huevo, salsa de pescado, pimiento, brotes de soja, langostinos, pollo y cacahuetes picados. Viene servido con una rodaja de limón cuyo zumo se añade al plato.

Carpaccio de solomillo / A Boca Llena

Una ensalada de tataki de solomillo demuestra igualmente el buen tratamiento de la carne en el corte, en la condimentación con una salsa picante y en el acomañamiento vegetal. En este caso, la acompañamos de un excelente tino, Tesalia.

Kitt ha diseñado uno de los postres en homenaje a la playa de Las Tres Piedras que lleva el mismo nombre. Son tres piezas de buen chocolate acompañadas por una espuma de cítricos que simula la del mar y un crumble de galleta que hace las veces de arena. Además de tener sentido, está rico.

Tarta tatin de manzana / A Boca Llena

Un clásico como la tarta tatin de manzana está también en la carta. La tarta de manzana al revés, con la masa arriba y la fruta abajo, llega literalmente sepultada por una enorme bolada de helado de vainilla que ha ido perdiendo temperatura y se ha ido derritiendo como un magma ocultando tanto las posibles virtudes como los defectos del pastel.

Casi cuarenta años después, la jugada de José Luis Gil no pasará a la historia del ajedrez, pero el suyo es un triunfo personal que hay que reonocerle en justicia.

Las Tres Piedras / A Boca Llena

EL AJEDREZ BEACH CLUB - CASA AL MAR (Puntuación: 7,5)

Calle Miramar, 1. 11550 Chipiona (Cádiz). Horario: De 11 de la mañana a 1 de la madrugada. Teléfono de reservas: 956 23 50 71. Página web: ajedrezbeachclubcasaalmar.eatbu.com . Precio medio por persona: 50-60 euros.

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