Jueves, 21 de Octubre de 2021

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A Copa Llena

Recóndita armonía

Probar vinos trasañejos malagueños de bodegas (algunas ya desaparecidas) y con 40 y 50 años de edad es una experiencia sublime y poco habitual. Son vinos misteriosos, armoniosos, desconocidos e incluso, inexplicables

Una decena de botellas de vinos trasanejos malagueños

Una decena de botellas de vinos trasanejos malagueños / A Copa Llena

¿Se acuerdan ustedes de aquel anuncio de un detergente que rezaba más o menos…: “Yo creía que mi ropa era blanca hasta que ví la de mi vecina”? . Pues a mí me pasa algo parecido con los vinos de Jerez y los de Málaga. Yo creía que los vinos de Jerez eran complicados de entender hasta que empecé a acercarme a los vinos de Málaga. Un universo inmensamente complejo y arduo de asimilar por sus muchas tipologías y procesos de elaboración. A su lado, las rayas, las palmas - e incluso el misterio del palo cortado- se vuelven bastante comprensibles.

La memoria colectiva tradicional relaciona a los vinos de Málaga de inmediato con sensaciones golosas, aunque es bien cierto que no sólo de dulces vive la D.O. Málaga, Sierra de Málaga y Pasas de Málaga. Y mucho menos en estos últimos 20 años, en los brillan por derecho propio vinos blancos y tintos de considerable calidad en las sierras y montes que abarrotan a esta provincia, donde casi no hay nada plano más allá de la orilla del mar Mediterráneo.

Viñedos casi verticales en la Axarquía / A Copa Llena

Para empezar, y eso no es achacable a los malagueños ni a su Consejo Regulador sino que es cuestión de normativas europeas, existe una confusa nomenclatura que define dos tipos de vinos, los llamados Naturalmente Dulces y los llamados Dulces Naturales. ¿Será posible que se pueda desanimar y aburrir tanto al consumidor? (“Así no vendemos el caballo… que diría el chistoso de turno y esta vez con toda la razón). Vinos Naturalmente Dulces unos, y Dulces Naturales, otros. Sí, sí. Como lo leen.

Los vinos de Málaga pueden ser de un tipo y del otro, pero también de muchos más. Pueden ser Secos, Semisecos, Semidulces, Dulces, Tiernos, Lágrima, Lacrimae Christi, Pálidos, Nobles, Añejos, Trasañejos, Maestros, Pajaretes…También existe una clasificación dependiendo del tono cromático, del color del arrope, porque hay vinos a los que se le añade arrope. Complicadillo sí, pero en cualquier caso, lo que importa es disfrutar de este gran universo enológico que nos brinda la provincia de Málaga más allá de tener que hacer un master en viticultura.

Seleccionando las pasas de manera artesanal / A Copa Llena

Y hablando de masters, recientemente tuve la feliz oportunidad de participar en la resplandeciente capital andaluza en una exclusiva cata de vinos con varios Masters of Wines españoles y extranjeros. El C.R.D.O. Málaga, aprovechando la estancia de tan grandes expertos en la ciudad -estaban examinando a los aspirantes a conseguir codiciado título- organizó una extraordinaria cata de vinos antiguos, algunos de ellos de bodegas desaparecidas.

José Manuel Moreno Ferreiro, Secretario General del Consejo Regulador de la Denominación de Origen fue el encargado de dirigirla. Los vinos incluidos en la misma, secos y dulces, se eligieron cuidadosamente y con el fin de poder demostrar las elaboraciones de ambos tipos, estableciendo una relación entre los vinos trasañejos actuales y los trasañejos que se embotellaron hace 30 - 40 años, con una edad que podríamos calcular de entre 40 y 55 años. (Trasañejo es la categoría máxima de vejez de un vino de Málaga: 5 años mínimo). También se cataron vinos verdaderamente exclusivos y no comercializados. Vinos de sacas realizadas expresamente para la ocasión y de botas que sirven de base para la elaboración de vinos trasañejos comercializados actualmente.

Primer plano de una de las botellas de vinos viejos catados / A Copa Llena

Sumamente interesante probar vinos de viejas botellas de bodegas desaparecidas como el Málaga Seco Añejo de Bodegas Scholtz con 30 años de botella. Vino seco de uva pedro ximénez que se embotelló poco antes que las bodegas desaparecieran a principio de los años 90. Las fundó Cristián Federico Scholtz, berlinés, en 1807. Scholtz es uno de los varios apellidos alemanes que se instalaron en Málaga para comercializar con sus vinos, como hicieron los ingleses en Cádiz y Jerez. Málaga en el siglo XIX, entre sus célebres y cotizados vinos y la revolución industrial con sus “altos hornos” - el 75% de toda la fundición española se fabricaba en Málaga y era la segunda ciudad industrial de todo el país después de Barcelona- era una plaza de gran prosperidad a la que acudían comerciantes y negociantes del todo el mundo.

Otro de los vinos catados, el Benefique Seco de Bodegas Larios, otra de las importantes bodegas del XIX que han desaparecido completamente del panorama malagueño. Muchas de sus marcas hoy están en manos de la multinacional Suntory habiendo pasado por las de Pernod Ricard, Beam Global etc, etc… Avatares enológicos de similar recorrido al de las bodegas Domecq en Jerez. El Benefique Seco que se puso sobre la mesa fue embotellado también en los años 90, es decir, que llevaba en botella unos 30 años, pero que se estima que tenía ya otros 30 en bota, de modo que debe rondar por los 60 mínimos. Me fascinó. Equilibrio, acidez, energía y concentración espectaculares. Una recóndita armonía que seguramente inspiraría a Puccini para el aria de su inconmensurable Tosca - en la que por cierto de habla de vino español-. (Y estoy casi segura que se trataría de un gran vino de Málaga).

Cata de vinos malagueños viejos / A Copa Llena

Larios es otro de los apellidos “premium” de Málaga. La ginebra Larios y el brandy Larios 1866 -adquirido por la firma Osborne hace unos años- son dos verdaderas referencias de la historia bebestible del siglo XX español-. (La céntrica calle que lleva su nombre dicen que es una de las más caras de toda Europa. No lo he comprobado pero está claro que este viejo Benefique debería cotizarse a precio de oro).

Muy interesante y realmente exclusivo poder probar dos vinos dulces sacados de las botas especialmente para la ocasión. No están comercializados. No existen como tales. El primero un trasañejo de Bodegas Quitapenas –buen nombre- con una concentración de aromas relacionados con el incienso que me hicieron pensar que estaba en la Semana Santa malagueña. Es la base para su marca El Abuelo. El segundo procedente de una vieja bota de vino dulce llamada Napoleón, procedente de las desaparecidas bodegas Scholtz que sirve de base a vinos viejos comercializados bajo la marca Carpe Diem. Un vino de gran potencia y densidad y extraordinario equilibrio entre acidez y dulzor.

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