Viernes, 03 de Diciembre de 2021

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Vitoria en la Guerra Civil: así recibían los franquistas a Carmen Polo, la esposa del dictador Franco

La esposa de Franco visitó la ciudad en plena guerra civil para entregar los emblemas a las mujeres que habían realizado el servicio social obligatorio

Las mujeres formadas para recibir el emblema

Las mujeres formadas para recibir el emblema / Manuel Salinas/ biblioteca Digital Hispánica

La Sección Femenina fue creada en 1934 por el partido Falange Española y la dirigía Pilar Primo de Rivera. Durante el mandato del dictador Franco fue obligatorio realizar el servicio social femenino que fue impuesto a las mujeres solteras de entre los 17 y 35 años. Fue similar al servicio militar obligatorio de los hombres y era requisito necesario para obtener un puesto de trabajo, conseguir el carné de conducir o lograr un titulo académico, entre otras cuestiones.

Durante la guerra civil española (1936-1939), producida por el golpe de estado de Franco contra la República, tuvo un protagonismo relevante la citada sección femenina.

ACTO EN VITORIA

En Vitoria los franquistas de la sublevación se hicieron con el poder desde el primer momento y controlaron todas las instituciones, colocando a dedo a sus partidarios al frente de las mismas.

El 6 de agosto de 1938, mientras transcurría la Batalla del Ebro, una de las mas cruentas de la guerra civil, se celebró en nuestra ciudad un acto solemne consistente en la imposición de emblemas a las mujeres que habían prestado el servicio social en Vitoria y en pueblos del territorio.

La ceremonia se celebró en un extenso solar de unos 7000 metros cuadrados que existía en la calle Olaguibel por el reciente derribo del Convento de San Francisco. El espacio estaba limitado en sentido este-oeste por El Resbaladero (hoy calle Rioja) y la fachada posterior del edificio del Banco de España; y en sentido norte-sur, por las traseras de los edificios de viviendas de la calle Portal del Rey y el entonces nuevo edificio de la Caja Municipal. Sobre este solar, años después, se construyó el edificio que hoy ocupa en parte la subdelegación del Gobierno Español.

El solar del antiguo convento / Fundación Sancho El Sabio

A las siete de la tarde dio comienzo el acto mencionado. Se dispuso una tribuna destinada a las autoridades, dando la espalda a la Cuesta del Resbaladero, elevada sobre el suelo con una plataforma de madera.

Estuvieron presentes en el acto miembros de las organizaciones juveniles de la Falange: pelayos, flechas y cadetes. Unas ochocientas mujeres formaron en la explanada, colocadas en 14 filas. Las primeras nueve filas estaban ocupadas por las mujeres pertenecientes a los siguientes estamentos sanitarios: enfermeras del Hospital Civil de Santiago, del Hospital Militar Samaniego y del Hospital Militar, propiamente dicho.

Las filas siguientes eran ocupadas por las que prestaban servicio en diversas organizaciones y tareas: Taller de Confecciones para tropas y milicias, que estaba instalado en el Escuela de Artes y Oficios; Junta Central de Guerra; Junta Carlista de Guerra; Mesón del Requeté; Hogar del Herido; oficinas de Auxilio Social; Comedores de Auxilio de Invierno; oficinas de Falange Española y de las J.O.N.S.; Lectura del Soldado; Subsidio Pro-Combatientes; Auxilio Social; clasificación de cartuchos en el Parque de Artillería.

En las últimas cinco filas figuraban las que en la provincia trabajaban en los 24 talleres de confección del servicio social situados en Vitoria, Alegría, Luyando, Leza, Laguardia, Santa Cruz de Campezo, Maestu, Labastida, Araya, Arceniega, Amurrio, Menagaray, Respaldiza, Luyando, Espejo, Elciego, Pobes y Puentelarrá.

LA ENTREGA DE DISTINTIVOS

Momentos después de las siete hizo su entrada en los solares el coche que conducía a Carmen Polo de Franco, esposa del dictador Franco, acompañada de su hermana Zita, esposa del entonces Ministro del Interior, Ramón Serrano Suñer.

Las bandas de música Militar de Flandes, Municipal y la del Requeté interpretaron el himno nacional y entre ovaciones de los asistentes, la señora del Generalísimo, acompañada del alcalde de la ciudad, el señor Santaolalla, accedió a la tribuna central saludando a los heridos que asistían al acto desde otra de las tribunas.

La señora Polo tomó asiento entre la delegada nacional de Auxilio Social, Mercedes Sanz Bachiller, y la señora del Ministro del Interior, la mentada Zita. A uno y otro lado de ambas se situaron las primeras autoridades del régimen del territorio: Gobernador Militar, Gobernador Civil, Alcalde, Presidente de la Diputación, Jefe Provincial de Falange Española Tradicionalista y de la las J.O.N.S., Secretario de la misma, Presidente de la Audiencia, Delegado de Hacienda, Delegado de Orden Público, representación de La Legión y el Subdelegado del Ministerio de Educación Nacional, Alfonso García Valdecasas. Se encontraba presente también en la tribuna, el Prelado de la Diócesis.

Tribuna de autoridades / Tribuna de autoridades

Desde el micrófono instalado en uno de los lados de la plataforma un locutor anunció el comienzo del acto, que se inició con la interpretación del himno de La Legión que escucharon todos los presentes de pie y con el brazo derecho en alto, como era de rigor. A continuación se pronunciaron unos breves discursos.

El Jefe del Departamento Provincial de Organización del Servicio Social en Álava Francisco Tellez, que es quien aparece en la foto de la tribuna junto al micrófono, dijo: “Van a ser impuestos en este acto por la Excma. Sra. Carmen Polo de Franco los emblemas que acreditan haber cumplido el Servicio Social de la Mujer antes del 11 de octubre de 1937, fecha de promulgación del citado decreto, a 320 señoritas, y los emblemas que acreditan la prestación social a otras 380 señoritas.

Este acto se celebra para rendir el homenaje a la mujer, que con su trabajo diario, además de contribuir al buen funcionamiento de nuestra retaguardia, se hace digna de los que por ella luchan y mueren en los frentes de combate.

Se encuentran aquí las enfermeras que asisten a nuestros heridos en los hospitales, las que cosen sus ropas en sus costureros, las que realizan la dura labor de clasificación de cartuchos en el Parque de Artillería, y las que en 24 talleres de la provincia de confección del Servicio Social, han producido en estos dos últimos meses, mas de doce mil prendas para nuestro ejercito."

El Gobernador Militar, el señor Abreu, que intervino después, incidió en la religiosidad que debían observar las presentes en su vida diaria: “Velar por ser mujeres, alegres si, pero eminentemente religiosas, cumplidoras de los preceptos eclesiásticos, pero también guardadoras de los mandamientos. Cumplirlos y hacedlos cumplir a todas vuestras compañeras, y la que no los cumpla, separadla, ya que en la nueva España ha de ser trabajo y austeridad.”

Tras ser interpretada por la Banda de Requetés la Marcha del Oriamendi, - el himno del carlismo-, las mujeres, correctamente formadas y de una en una, fueron pasando por la tribuna a recoger los emblemas que les fueron impuestos por la esposa del “Caudillo”.

Terminada la imposición la banda Banda Municipal tocó el “Cara al sol”, el himno de la Falange Española.

Las mujeres formadas en la explanada / Manuel Salinas / Biblioteca Digital Hispánica

El nuevo régimen, que se declaraba así mismo como defensor de la religión católica y llamó a su rebelión “La Cruzada Nacional”, finalizó el acto de esta forma: una de las enfermeras accedió a la tribuna y, acercándose al micrófono, tal como indicaba un diario local, “rezó un padre nuestro que, fervorosamente los asistentes contestaron a la plegaria”.

LOS HOSPITALES

Unas 220 enfermeras recibieron la acreditación de haber realizado el Servicio Social, un número elevado para entonces, que se justificaba por la asistencia médica que se debía prestar a los heridos en el frente de batalla.

Al comenzar la guerra existían en Vitoria dos centros hospitalarios: el Hospital Civil de Santiago, en la calle Olaguibel, y el Hospital Militar propiamente dicho, situado en la calle Comandante Izarduy.

Hospital Civil / Fundación Sancho El Sabio

Para poder atender al alto numero de heridos en la contienda hubo necesidad de crear dos nuevos centros médicos denominados “hospitales de sangre”. Un hospital de sangre era un hospital provisional que se situaba en un emplazamiento cercano a los lugares donde se producían las acciones bélicas. En Vitoria hubo dos.

Uno fue instalado en el Seminario Diocesano Vascongado, situado en la carretera de Ehari/Ali, que hoy sigue en pie y cuyo edificio fue inaugurado el 27 de septiembre de 1930. Fue construido para alojar a 600 alumnos aunque llegó a albergar, en algún momento, mas del millar de seminaristas en sus 678 habitaciones. Disponía de 4 baterías de acumuladores de electricidad, 1 ascensor, 1 montacargas, 600 lavabos, 20 cuartos de baño, 111 lavapies, 148 duchas, 96 urinarios, 112 inodoros, 19 vertederos y 15 depósitos de reserva de agua con capacidad para 52.000 litros.

Cuando el seminario empezó a ser utilizado como hospital se colocó un letrero de grandes dimensiones sobre los arcos de la entrada principal con la inscripción “Hospital Militar Seminario”. En la biblioteca, por su parte, se instalaron los quirófanos; en el archivo se puso la farmacia; en la sala de estudio los aparatos de rayos X, etc.

Al final de la contienda el diario Pensamiento Alavés publicaría que en el Seminario llegó a tener 1200 camas en funcionamiento durante la guerra y que, a lo largo de ella, se atendieron a 60.000 heridos. ¿Las cifras estarán infladas o serán reales?

Pacientes del Hospital Seminario / Biblioteca Digital Hispánica

En agosto de 1939 la instalación deja de funcionar como hospital militar y vuelve a hacerlo como centro de formación religiosa que conduce al ministerio sacerdotal. El otro hospital de sangre, fue denominado Hospital Samaniego, dado que utilizó el edificio del colegio de enseñanza del mismo nombre, situado en la calle San Ignacio, centro en el que hoy se sigue impartiendo la enseñanza,

El centro escolar había sido inaugurado el 28 de abril de 1935 por las autoridades republicanas y fue proyectado por el arquitecto vitoriano Miguel Mieg Alonso, padre de otro arquitecto, Miguel Mieg Solozabal, fallecido en noviembre de 2020.

El Colegio Samaniego / Enrique Guinea / Archivo Municipal

LAS FOTOS DE SALINAS

Dos de las fotos aquí reproducidas reflejan el acto de la calle Olaguibel y en ellas figura rotulada la palabra “Salinas”. Fueron obtenidas por el fotógrafo Manuel Salinas Salazar (1898-1968), que era hijo de Isabel Salazar Goya y de otro fotógrafo, Antonio Salinas Pastrana, fallecido a los 65 años, el 4 de febrero de 1934.

Manuel tuvo un estudio de fotografía en la calle Dato número 31, -en el tramo entre la Plazuela del Arca y la calle Florida-, denominado “Laboratorios Fotográficos Salinas y Sánchez”, en sociedad con otra persona con este último apellido. Fue inaugurado el 8 de junio de 1935 y bendijo las nuevas instalaciones el parroco de San Miguel, Faustino Mendieta, sirviéndose a continuación a los invitados y asistentes un lunch. Para promocionar el negocio, en sus inicios, se sorteaban maquinas fotográficas entre los clientes.

Calle Dato / Ceferino Yanguas/Archivo Municipal

La sociedad fue disuelta poco después, en enero de 1937, y Salinas continuó como único responsable del laboratorio fotográfico hasta 1964. Manuel, en principio con su socio y después en solitario, publicó durante la guerra numerosas fotografías en el diario Pensamiento Alavés que ilustraban las crónicas y artículos del periódico: del frente vasco en la guerra civil, de actos militares en la retaguardia y de la vida diaria de Vitoria.

Las imágenes impresas en el diario muestran entre otras cosas partidos de pelota a mano, pruebas hípicas, procesiones, bodas, representaciones teatrales, excursiones, desfiles y concentraciones de tropas del “bando nacional”, manifestaciones falangistas por las calles, tropas en los frentes de Tolosa y Legutio, efectos producidos por el bombardeo de Vitoria en septiembre de 1936 o armas recogidas a “los rojo-separatistas” expuestas en el Frontón Vitoriano, y equipos médicos de los hospitales.

Desfile en la calle Dato / E. Salinas / Arabako Artxiboa

Una muestra de sus trabajos durante la guerra son las dos fotos que anteceden de junio de 1938 en las que se ve en una de ellas, la cabecera del desfile celebrado en la calle Dato, tras la jura de bandera de sargentos, y en la otra, la tribuna con las autoridades en la Plaza del Arca, montada para ese acto al objeto de presenciar el desfile.

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