Martes, 30 de Noviembre de 2021

Otras localidades

Los niños de ahora no conocerán los oficios de sus abuelos

La mecanización, el cambio en el consumo y la obsolescencia programada han terminado con algunos oficios tradicionales

Un herrero en su taller

Un herrero en su taller / Getty images

La sociedad evoluciona a pasos agigantados. Tanto es así que hay estudios que indican que entre el 60% y el 7% de los niños de ahora trabajarán en empleos que todavía no se han creado. Está claro que algunas cosas cambian, se adaptan a los tiempos, y otras desaparecen. Esto es lo que le ha ocurrido a algunos oficios tradicionales como ha explicado en A vivir que son dos días Castilla y León el etnógrafo Juan Francisco Blanco, también director del Instituto de las Identidades de Salamanca: "Los oficios tradicionales responden a necesidades puntuales que hoy ya no existen. Y esto ocurre en todos los ámbitos de la cultura tradicional. Aquello que ya no sirve, desaparece".

Aunque algunas localidades han intentado recuperar la figura del sereno, ya es casi imposible encontrarlo por las calles. Era la persona que velaba por la seguridad durante las noches, tenía las llaves de los edificios y se encargaba de encender las farolas. Pero hay más oficios que han corrido la misma suerte que la del sereno. "Ya no existen los fotógrafos ambulantes, los que iban por los pueblos durante las fiestas haciendo fotos. Ya tenemos un teléfono móvil para inmortalizar esos momentos. Los lañadores eran quienes reparaban los platos de cerámica, pero ahora no se reciclan las cosas. También estaban los aguardenteros que iban de casa en casa con su alquitara para hacer el aguardiente", explica Juan Francisco Blanco mientras recuerda otros oficios como los molineros, los romaneros, los segadores y los carboneros.

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Otros oficios están a punto de desaparecer. Son pocos los edificios que cuentan con portero físico. Y el afilador todavía pasa por algunas calles acompañado de ese sonido característico, pero casi no tienen trabajo. Existen zapateros, aunque la forma actual de consumir hará que pronto desaparezcan. Antes de reparar un cinturón o un zapato, habitualmente lo tiramos, y eso hace que estos empleos no tengan futuro.

Los trabajos artesanos necesitan visibilidad

La mayor parte de esos oficios desaparecidos tienen que ver con trabajos artesanos. "Sin los trabajos artesanos perderíamos un patrimonio inmaterial importante. Habríamos perdido oportunidades de hacer otras cosas que no puede hacer la industria", explica Félix Sanz, gerente de FOACAL, la Federación de Organizaciones Artesanas de Castilla y León.

Gracias a los artesanos tenemos profesionales para acometer trabajos de restauración del patrimonio o muchos aspectos de la moda, que no serían posibles sin pequeños talleres artesanales.

Los artesanos piden visibilidad para que la población que quiere usar sus servicios y comprar sus productos puedan localizarlos con facilidad.

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Pero no hay que mirar a los trabajos artesanos de forma romántica. Su labor no es la de preservar tradiciones. No dejan de ser profesionales y empresas que buscan la rentabilidad y si no hay demanda, tenderán que desaparecer, aunque actualmente son sostenibles dando trabajo a 6.000 personas en una comunidad como Castilla y León.

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