Sábado, 04 de Diciembre de 2021

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Cannabis y adolescentes: un problema que agravan los 'ojos que no ven'

Profesionales de la salud, los servicios sociales y la seguridad ciudadana alertan del riesgo de vanalizar el consumo de cannabis entre jóvenes y adolescentes y de cerrar los ojos ante la realidad

Aseguran que existen recursos para prevenir e intervenir en estas situaciones, pero lamentan que en demasiadas ocasiones estén infrautilizados por falta de conciencia del problema

Apelan a la responsabilidad de los padres y madres en la educacion y crianza de sus hijos con autoridad y compromiso y les animan a apoyarse en los profesionales en caso de que detecten consumo de estas sustancias en adolescentes

El consumo de marihuana en adolescentes centra la reflexión que propone Radio Aranda desde diversos puntos de vista para poder abordarlo de forma global

El consumo de marihuana en adolescentes centra la reflexión que propone Radio Aranda desde diversos puntos de vista para poder abordarlo de forma global / Pixabay

¿Está la sociedad concienciada del peligro de consumo precoz de marihuana? ¿Se movilizan suficientes recursos para proteger a los jóvenes contra la adicción? ¿Cuáles son sus consecuencias en la salud y en el comportamiento cuando el consumo se coronifica y ha comenzado en edad temprana? Son preguntas que han quedado pendientes después escuchar en Radio Aranda el impactante testimonio de un joven que se inició con trece años en el consumo de esta sustancia y tres años después fue capaz de abandonarla. Su historia, contada generosamente en primera persona, interpela a toda la sociedad. Siguiendo con el compromiso de Radio Aranda para visibilizar el problema y colaborar en la búsqueda de soluciones, hemos reunido a tres profesionales que desde distintas tareas se enfrentan cada día a las consecuencias y la realidad del consumo precoz y abusivo de marihuana

¿Qué estamos haciendo para evitarlo y para afrontarlo? Esa es la simple y sencilla pregunta en la que hemos querido central el coloquio de tres personas que prácticamente a diario se enfrentan en su trabajo con esta realidad: Elías Tristán, coordinador del departamento de Acción Social del Ayuntamiento de Aranda, Joaquín Gomá, jefe de la Comisaría de la Policía Nacional en Aranda y Manuel Mateos, psiquiatra y técnico del Plan provincial contra la droga de la Diputación de Burgos. La conversación completa, guiada por Valentín García, puede reproducirse en el siguiente audio

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Los testimonios recogidos en la calle entre los propios jóvenes confirman que el acceso a la marihuana entre los adolescentes es sencillo y hay una percepción generalizada de que hay un consumo alto de marihuana y a edades tempranas, desde los 12 años inclusive.

¿Tenemos un problema? El coordinador del departamento municipal de Acción Social es rotundo: “Vemos que sí” asegura Tristán “pero hay que atajarlo de una manera muy delicada, porque no solo hay que tener en cuenta al joven, sino también su entorno: familia, colegio, municipio. Todos somos parte de esto, también de la solución”

También la Policía Nacional constata que es notable el consumo de marihuana en Aranda y la facilidad con la que se accede a ella: las cifras indican, por ejemplo, que en lo que llevamos de 2021 ya se han tramitado 145 propuestas de sanción por tenencia o consumo de estas sustancias en la vía pública, ademas de 14 intervenciones por delito de tráfico de drogas con 6 detenidos. Pero conviene puntualizar que la Policía no tiene en la legalidad vigente un asidero sencillo para sancionar estas conductas. La legislación no es contundente y tiene numerosos resquicios por los que se escapan determinadas acciones que demuestran posiciones y sobre todo intereses contrapuestos: desde los que se enriquecen con la potente industria que existe por detrás, hasta quienes apuestan por la legalización y regulación de la producción y uso del cannabis. “Hoy he comprado una revista para los seguidores de “la cultura del cannabis” que regala semillas feminizadas de esta planta para el autocultivo” ejemplifica Gomá, jefe de la comisaría de la Policía Nacional en Aranda. “Se vende en los kiosos de Aranda y de toda España. Esto podría ser delito si aplicamos la ley en la parte que indica que es penalizable el fomento del consumo ilegítimo de sustancias. Pero se buscan el resquicio de considerarlo “la cultura del cannabis” y con eso sortea la ley”. Este tipo de situaciones, que no son pocas, confirman, según Gomá, que no existe un consenso social al respecto de esta cuestión, lo que explica la ambigüedad en la legislación. “Si identificamos a un menor con muy poquita sustancia no va a tener ninguna penalización. Si hubiera acuerdo el consumo se penalizaría o se liberalizaría. Y no ocurre ninguna de la dos cosas

Desde su experiencia en el trabajo social Tristán coincide con Gomá en que “detrás hay una serie de gentuza aprovechándose de esos chavales, que pueden incluso quitar dinero a sus padres para poder mantenerse en el consumo o quedar bien en su entorno.” Considera que, sean los que sean, muchos o pocos adolescentes, es necesario que la sociedad tome postura para atajar este problema porque, a la postre, afecta a todos. “No todos los chavales fuman, pero afecta a bastantes de ellos, iniciándose en personas que tienen cualquier problema y no saben resolverlo de otra manera. Por eso incido siempre en la educación. Se está perdiendo mucha gente por el camino, mucho talento. Y si roban o delinquen todo esto afecta al resto de la sociedad.”

¿Qué hace la Policía?

Ante el cuestionamiento de muchos padres y madres sobre cómo ayudaría una mayor presencia policial en los lugares donde se sospecha un posible consumo y una posible venta, el comisario Jefe de la Policía Nacional en Aranda asegura que ya se está haciendo. “Si no, no se hubieran producido las intervenciones por tráfico ilícito o identificaciones por consumo que hemos llevado a cabo. La policía no siempre va uiformada y por eso quizá no es tan visible su presencia”. En cualquier caso Gomá recuerda que la acción policial no lo es todo. “Nosotros no podemos contra el todo. En Aranda los mensajes son contradictorios: los jóvenes no entienden que haya drogas legales o ilegales, como la marihuana y el alcohol, y deciden por su cuenta. Aunque en esto Aranda es un territorio más dentro del territorio nacional.”

Consecuencias sobre la salud del consumo de marihuana en edades tempranas

Sobre el impacto de esta droga en los jóvenes que la consumen las consecuencias varían en función de factores como el tiempo durante el que se mantiene el consumo o la edad de inicio. Según explica Manuel Mateos, psiquiatra y técnico del Plan Provincial de Drogas las consecuencias en el corto plazo no son demasiados graves, excepto en determinadas personas que tienen una sensibilidad especial. “Provoca un estado de euforia, relajación, apatía… Agunas personas tienen una experiencia negativa, con una distorsión sensorial, sequedad de boca y sobre todo ansiedad. El problema suele estar cuando el consumo se hace de una forma sostenida y a largo plazo. Ahí si se producen cambios claros en la personalidad y en la conducta de las personas: disminuye el rendimiento escolar, la mayor parte de los chicos que consumen a diario están desempleados o no asisten a las clases, va fallando la memoria, la consgtancia, les falta concentración, fracasan en el aprendizaje…Y luego puede tener consecuencias físicas”

Entre las consecuencias más graves Mateos señala que en algunos casos pueden aparecer daños irreversibles, que queden para siempre, como episodios psicóticos. “Estamos hablando ya de una enfermedad mayor, que probablemente no tenga solución y vaya a requerir tratamiento de por vida. Esto se da en un porcentaje cada vez mayor, los consumos se inician muy pronto, de media a los quince años, y siempre hay un 5% de los que consumen que lo hcen en cantidades suficientemente intensan como para que aparezcan alteraciones graves.” Mateos ejemplifica con su propia experiencia como profesional: “Cuando y empecé a trabajar en Psiquiatría, en los años 80, no había nadie que llegar con esquizofrenia como consecuencia del consumo de cannabis” puntualiza Mateos. “La esquizofrenia es la enfermedad más grave que puede aparecer en psiquiatría, aquella en la que aparecen alucinaciones y delirios y que empobrece a las personas de forma intensa. Pues bien: hoy es raro el paciente de esquizofrenia en el que brote la enfermedad sin haber tenido un consumo elevado de cannabis. Sabemos que alto consumo de cannabis en edades precoces suele tener como consecuencia la aparición de esquizofrenia.”

Mateos, pese a su larga experiencia, no se atreve a concluir que los daños de un consumo continuado de cannabis, una vez retirada la sustancia, puedan revertirse. O no. “No sabemos con certeza si retirados los tóxicos el sujeto mejora. Pero en mi experiencia estoy por conocer algún caso en el que hayamos podido quitar el tratamiento farmacológico después de haber pasado por un episodio psicótico. La mayoría de estos pacientes van a ser psicóticos de por vida.”

¿“Están en edad de experimentar”?

Una de las mayores preocupaciones de este profesional que está a diario en contacto con esta realidad es percibir la vanalidad con la que se contempla este asunto. “Hay que andarse con cuidado, porque esto es muy serio. Se vanaliza mucho el consumo de cannabis, no solamente los hijos, sino entre los padres. Castigan mucho más que fumen tabaco a que fumen cannabis. Hay una percepción de que el cannabis es algo vanal y hay que atender a las cifras uno de cada cinco chavales, el 20%, consunen alguna vez en su vida. El consumo diario se da en un 2,3% de los jóvenes. Y sin embargo la mayor parte de las personas cuando les dices ‘tu hija consume’ dicen ‘no me lo creo, no es verdad.’Y estamos hablando de que una o uno de cada cinco (porque da igual que sean chicos o chicas) está consumiento”

Elías Tristán certifica la frivolidad con la que en algunos ambientes se justifica el consumo con la frase “Están en edad de experimentar”. “Una cosa es experimentar, que lo hacen los niños desde que nacen con los colores o las texturas, y otra jugar con el riesgo” diferencia. “Es algo muy negativo que chavales que no estén formados consumen cannbis, hagan botellones, experimenten con historias raras demoniacas… Los padres tienen que ser los primeros que tienen que saber donde van sus hijos, para dirigir, guiar, para enseñarles las cosas positivas y negativas que se van a encontrar, porque en esta sociedad está todo: el alcohol, la marihuana, y todos los riesgos que puede haber”

Recursos de prevención

¿Pueden acceder los padres y madres a recursos para prevenir que sus hijos caigan en el consumo? “Los hay” asegura Tristán, aunque expresa su desliento por el poco eco que tienen entre las familias. “Hay escuelas de padres a las que las que la gente no acude si no le obligas a ir, para recibir determinadas prestaciones. Y en esos talleres se habla de todos estos temas. Hace diez o quince años teníamos que ampliar, dábamos diez o doce sesiones al año y se quedaba gente fuera. Ahora van uno o dos padres de forma voluntaria que tienen interés.”

Tristán también es contundente en el consejo a quienes ya detectan los primeros síntomas de un problema “Si hay sospecha o ya hay un problema, que acudan a los servcios sociales, que hay gente que trata de orientar y también derivamos a técnicos de otros programas como Proyecto Joven. Cuando no controlamos o no tenemos el conocimiento específico, acudimos a otros técnicos, como Manuel, de programas que hay en Aranda, Burgos o en otros lugares.”

El papel de los padres

Estos profesionales también se han referido a los padres y madres, cuyo papel en este tema comienza mucho antes de la adolescencia, porque se inicia con el ejemplo. “Si yo, padre, fumo porros o bebo delante de mi hijo varios cubatas, con seis, siete o nueve años, aunque creamos que no se están dando cuenta, desde el primer momento están percibiendo y empapándose de lo que ven a su alrededor, y acabarán tratándolo como algo normalizado y eso es peligroso”

En ello coincide Manuel Mateos. Detalla que existen recursos que llevan años puestos en marcha, tanto de prevención como de abordaje cuando hay riesgo de que pueda aparecer un problema o ya lo ha hecho. Son recursos para padres y para hijos, pero hay una condición fundamental que señala este profesional: requieren un compromiso familiar. “Esto es fundamental, porque los padres muchas veces no quieren ver la realidad ni las dificultades que tienen” indica. “Cada vez hablamos menos con nuestros hijos. En una familia donde se comen juntos por lo menos tres veces a la semana el riesgo de padecer una enfermedad mental disminuye de forma exagerada; en aquellos casos en los que no se come juntos y los padres no saben nada de sus hijos, viven en realidades paralelas y muchas veces idealizadas.”

Los recursos a los que hace referencia Mateos son el programa Moneo, que consiste en talleres de prevención para padres e hijos, el programa Dédalo, para aquellos casos en los que el riesgo es más cierto y si ya se ha detectado el problema, la Diputación tiene concertado con Proyecto Joven la intervención con las familias y los propios jóvenes o adolescentes. Pero Mateos subraya la idea expresadas por el coordinador de Acción Social en Aranda: estos recursos están infrautilizados. “Se utilizan menos de lo que deseamos. Cuesta traer a las familias, porque este es un tema que no está de moda”

Este psiquiatra considera que lo fundamental es que los padres y madres se den cuenta de la realidad y tomen posición ante ella: “El principal problema es tomar conciencia y ser capaz de renunciar a cosas. Los padres tienen que renunciar a formas de funcionamiento que afectan a sus hijos. Tienen que poner en marcha la escucha, y eso requiere tiempo, luego tienen que renunciar a su tiempo. Y a las edades de las que estamos hablando los padres tienen todavía una influencia importante para encauzar las cosas utilizando los recursos de los que disponemos, porque unas veces lo podrán manejar ellos y otras veces no. Pero lo primero es cercanía y conocer a su adolescente.”

¿Y si el adolescente persiste en el consumo y en la negativa a recibir ayuda o a salir de la situación en la que se encuentra? Lo cierto es que para esta pregunta ninguno de los contertulios tiene una respuesta directa o concreta, sino que apelan a la paciencia y la constancia. “Esto es un proceso, no lo vamos a solucionar ahora.” dice el doctor Mateos. “Tiene que haber un compromiso y un mensaje firme de los padres, que tienen que cargarse de autoridad. Y para eso hay que ser consistente.”

El fundamental apoyo de los técnicos y profesionales a las familias

Elías Tristán coincide en señalar que este tipo de situaciones no se resuelven “de hoy para mañana, sino que requieren un proceso en el que hay que trabajar con los profesionales. Esto no se soluciona poniendo una vacuna u otro remedio rápido para controlarlo rápidamente advierte. “Pero hay profesionales dispuestos a apoyar a los padres, siempre que estén dispuestos a un cambio. Porque hay quien se casa, tiene hijos y se piensan que aun están en la época de jóvenes, que se puede salir todos los días sin atender a los hijos, etc. Se necesita ese compromiso con el cambio y la modificación de la conducta. Y asumir el momento de vida en el que te encuentras. Y para eso hay técnicos que pueden ayudar. Si no son unos, son ortros. Y entre los técnicos nos pasamos gente para encontrar el que pueda ayudar de forma más adecuada.”

Tristán anima a acudir a buscar apoyo en los profesionales para evitar que los padres “caigan en ansiedad, se encuentren perdidos y a veces en comportamientos disruptivos con los propios hijos.”

Mirando hacia delante al comisario Gomá no se le escapa que las cifras de consumo de cannabis entre adolescentes apuntan a un futuro cuando menos incierto “Si uno de cada cinco chavales consume hoy cannabis, significa que en 15 años uno de cada cinco padres habrá experimentado con él.” Por eso vuelve a alertar de las paradojas con las que conviven los adolescentes, con mensajes contradictorios entre las que reciben de sus familias y una parte de la sociedad que trata de evitar estas conductas y algunos de sus ídolos “Los mensajes tienen que ser muy, muy asumibles por el joven que los escucha, porque si no, se encuentra que, mientras aquí le decimos que eso es malo, su ídolo musical hace gala de hacer consumo o de tontear con estos asuntos. Y a lo mejor en su familia no se le carga las pilas sobre esto. Un grave problema que tenemos es que la formación que les damos a lo mejor no está adecuada a las aspiraciones que ellos tienen: es muy difícil decirle a un joven que tiene que estudiar matemáticas o filosofía cuando lo que quiere es ser youtuber y ganar millones de euros contando su vida o exponiendo no sé que otra cosa. Volvemos a los mensajes contradictorios.”

Por eso Gomá propone mirarse en el espejo de lo que ha funcionado en otros países, como Estados Unidos. “Mi único consejo sería decirle a un joven que la mayor fábrica de drogas es el cuerpo humano: que la euforia se consigue, aunque no se lo crean, corriendo, o bailando. A imagen de uno de los programas que en EEUU ha tenido más recrorrido contra la droga, no se le debe decir a un joven “no consumas drogas porque entonces no vas a poder hacer”. El mensaje debe ser “dime tú que es lo que quieres hacer en la vida y yo te ayudo, y yo te educo”. Es el programa que ha tenido más recorrido con éxito para cambiar las conductas de los jóvenes en este asunto.”

A la postre, como en tantos otros asuntos fundamentales, la solución según estos expertos, vuelve a estar en la educación, entendida de una forma amplia, en la que es toda la sociedad la que educa. Así lo resume Elías Tristán “En la educación debemos estar involucrados todo el mundo: los políticos, las fuerzas de seguridad, los educadores, los servicios sociales…La sociedad en sí tiene la solución: la Educación.”

Con este coloquio Radio Aranda continúa aportando elementos para la reflexión sobre el problema del consumo de cannabis en edades tempranas. En próximos programas nos acompañaran familias que se han visto envueltas en esta situación y profesionales de alguno de los programas que ayudan a jóvenes afectados y a sus familias a afrontar esta experiencia.

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