Miércoles, 08 de Diciembre de 2021

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La tranquilidad en Orihuela del Tremedal: el 'bienvivir' y el bienestar

Calma, serenidad y paz: la naturaleza de Orihuela del Tremedal, en la provincia de Teruel, invita a vivir pausadamente

Orihuela del Tremedal (Teruel)

Orihuela del Tremedal (Teruel) / David López

Entre las muchas definiciones de "tranquilidad" que encontramos en la red, la más repetida es la que nos dice que "es el estado de calma, serenidad o paz, que experimenta una determinada persona o individuo. La tranquilidad es sinónimo de bienestar, calma, apacibilidad, placidez, quietud, relajación, reposo, serenidad, silencio, plenitud y sosiego, por eso la tranquilidad es definida como el estado de calma, de despreocupación o de paz, que sentimos en un momento o tiempo y lugar determinado, esta es una cualidad del ser humano que actuar con paciencia, prudencia, sin alterarse, tomándose el tiempo necesario para realizar todas sus cosas sin preocupación o precipitación alguna..."

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En Orihuela del Tremedal, un pueblo casi en el límite de las provincias de Teruel y Guadalajara, abrazado por los Montes Universales, lo saben bien. Carlos Gros, responsable de la oficina de Ibercaja del pueblo, tiene claro que las renuncias que conlleva dejar una gran ciudad son compensadas por los beneficios que reporta vivir en plena naturaleza. "Si te gusta estar en contacto con la naturaleza, y practicar deportes como la bicicleta o el senderismo, es un lugar ideal".

Orihuela del Tremedal (Teruel) / David López

La pandemia de Covid ha contribuido a valorar este estilo de vida. Rubén Brea es programador informático. Vivía en Alicante y no dudó en trasladarse al pueblo de su madre, donde puede seguir ejerciendo su profesión desde casa. "No hay mala conexión de internet", asegura. Su cuerpo y su mente "agradecen", además, disponer de un bien tan preciado como el silencio.

No es una excepción en Orihuela. Juan Antonio Cerón dejó su puesto de especialista en el hospital La Fe, de Valencia, para hacer realidad su vocación de médico rural. "Soy genetista, pero mi vocación ha sido siempre ejercer como médico rural". Un cambio que conlleva un proceso de adaptación, apto para todos los que saben valorar lo esencial para vivir en armonía con uno mismo y lo que le rodea. "Aquí los tiempos transcurren de forma diferente", apunta, mientras se prepara para pasar consulta.

Jigme Singye Wangchuck, cuarto rey de Bután, rechazó todas las teorías económicas acerca del progreso humano porque las consideraba estrechas y materialistas. Por ello, declaró que el modelo de desarrollo existente medido por el Producto Nacional Bruto o Producto Interior Bruto, no tiene en cuenta el objetivo final de todo ser humano: la felicidad: "La Felicidad Nacional Bruta es más importante que el Producto Interior Bruto."

Orihuela del Tremedal (Teruel) / David López

Hoy son muchos los que comparten esta teoría según la cual, una vez cubiertas las necesidades vitales básicas, y con unos servicios públicos dignos, lo que nos da la felicidad no está tanto en los bienes materiales que consumimos sino en aquellas cosas que el mundo nos ofrece de forma grauita.

La naturaleza nos tranquiliza, nos sana y nos restaura. En un estudio del Mind Research Institute, el 95% de los entrevistados dijo que su ánimo mejoraba después de pasar tiempo al aire libre, pasando de estar depresivos, estresados y ansiosos, a estar más calmos y equilibrados.

Asimismo, otro estudio de Ulrich, Kim, and Cervinka demostró que pasar tiempo en la naturaleza o exponerse a escenas naturales se asocia al ánimo positivo, al bienestar psicológico y a la vitalidad. El doctor tiene claro que es este el medio que de forma natural buscamos, porque "es en este entorno en el que el ser humano lleva viviendo y desarrollándose desde el principio de su existencia como especie".

En el mismo ambulatorio rural trabaja Natalia Sancho como enfermera, que proviene del medio rural y ha ido un paso más allá. "Mi pareja es de Tramacastilla, donde hemos construido una cabaña en el bosque", dice encantada. "No entiendo como alguien puede vivir alejado de la naturaleza".

Orihuela del Tremedal (Teruel) / David López

De acuerdo a una serie de estudios de campo conducidos por Kuo y Coley en el Human- Environment Research Lab, el tiempo que pasamos en la naturaleza nos conecta a unos con otros y ayuda a construir relaciones de comunidad. Un estudio en la Universidad de Illinois señaló que los residentes de Chicago que viven en casas o edificios rodeados de árboles y espacios verdes conocen a más gente, tienen mayores sentimientos de unidad con los vecinos, están más preocupados de ayudarse unos a otros y sienten mayor pertenencia hacia su vecindario, que aquellas personas que viven en lugares sin árboles cercanos.

Además de este sentido de comunidad, quienes vivían en vecindarios rodeados de naturaleza dijeron haber visto reducido los índices de criminalidad callejera y los niveles de violencia y agresiones intrafamiliares.

La noche ha caído sobre la sierra. No hay silencio, porque la vida bulle en los prados, las riberas y los bosques. Pero es un sonido familiar que nos conecta con lo más primitivo de nuestra esencia. Que nos devuelve el eco de lo fuimos y de lo que somos. De aquello a lo que nunca debimos renunciar, porque sigue siendo nuestro hogar en el universo. La casa de la que nunca debimos haber salido.

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