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DESMONTANDO BULOS

Qué no debes creer sobre la artrosis

La artrosis es una de las patologías reumatológicas más frecuentes y una de las causas más habituales de dolor y discapacidad en la población, principalmente en ancianos. Como en muchas otras patologías de salud, no está exenta de bulos, que aprovechamos para desmentir hoy con el médico Ricardo Reolid

Archivo - Acompañamiento de una persona mayor, anciana. / ROCHE - Archivo (EUROPA PRESS)

Albacete

La artrosis es la enfermedad articular más frecuente en nuestro país; afectando aproximadamente a cerca de siete millones de españoles. La enfermedad puede afectar a cualquier articulación, pero las más frecuentes son las de las manos, las rodillas, las caderas y la columna vertebral (cervical y lumbar).

Artrosis y artritis es lo mismo

Definir estos conceptos debe ser lo primero antes de empezar a desmentir los principales mitos que rodean a la artrosis.

En la artritis existen una inflamación en la membrana sinovial y/o un exceso de líquido inflamatorio que en ocasiones puede llegar a impedir el correcto funcionamiento de la articulación.

En la artrosis, el dolor de las articulaciones se produce como consecuencia de un desgaste del cartílago articular, que serían las almohadillas de la articulación. Ese deterioro, cuando se intensifica, hace que los diferentes elementos óseos de la articulación rocen entre sí, y aparezca el dolor

La artrosis no mejora por muchos medicamentos que tomes

Pese a ser una enfermedad crónica, existen diferentes tratamientos para ayudar a pacientes a mejorar su calidad de vida.

Desde los analgésicos, donde el paracetamol es el tratamiento de primera línea, pasando por los ejercicios postulares y el ejercicio, son diferentes alternativas terapéuticas para estos pacientes.

Cuidar el sobrepeso, no fumar y una dieta equilibrada serian otros pilares. En casos seleccionados, cuando estas medidas no funcionan, determinadas cirugías de recambio de articulación con determinadas prótesis serían la solución final.

Existen una pomada milagrosa que cura la artrosis

No existe ninguna pomada milagrosa. Existen múltiples bulos y terapias pseudoalternativas que aprovechan el dolor y la incapacidad funcional que produce la artrosis en los pacientes para venderles terapias milagrosas que no tienen evidencia ni beneficios. Si existen determinadas pomadas con fármacos antiinflamatorios, de evidencia probada, que pueden ayudar a mejorar el dolor y a disminuir el componente inflamatorio, pero nunca serán curativas. Lo mismo pasa como el bulo tradicional de que llevar una castaña en el bolsillo mejora las enfermedades reumatológicas.

Todo dolor de espalda necesita una radiografía

Un bulo que aprovechamos para desmentir, sobre todo en aquellos episodios de lumbalgia.

La lumbalgia supone una importante causa de baja laboral y motivo de atención médica. En muchas de esas ocasiones, los pacientes piensan que siempre deben de acompañarse de una radiografía. Pero no siempre es así, dado que muchas de esas lumbalgias son de origen mecánico y no llevan vinculada afectación ósea (lo que si ocurre en la artrosis).

Las radiografías solo están indicadas ante determinados síntomas de alarma que la hagan precisa y que alertan al profesional sanitario. Pero la radiación no es una prueba inocua y por eso solo estas indicadas en determinadas situaciones.

Utilizar un bastón no sirve de nada y no ayuda a los pacientes con artrosis

El bastón, pese a estar asociado en muchas ocasiones a personas mayores busca evitar la carga de peso sobre una rodilla o cadera, ayudando a disminuir el dolor.

Ocurre de manera similar que cuando utilizamos una muleta cuando hay un esguince y buscamos la deambulación precoz del enfermo. Fomentar la movilidad del paciente debe ser siempre un objetivo. El uso del bastón ayuda a mantener la estabilidad y disminuir el riesgo de caídas en las personas mayores.

La artrosis es solo debido a la edad

Existen diferentes factores de riesgo además de la edad: una deformidad articular previa, traumatismos o fracturas previas, antecedentes genéticos familiares, esfuerzos físicos previos mantenidos (como por ejemplo en determinadas profesiones), enfermedades sistémicas, sobrepeso y obesidad o la menopausia precoz.

Como soy deportista, yo nunca tendré artrosis

Vinculamos el bulo anterior con este. Deportes exigentes de repetición o determinadas profesiones pueden desencadenar en la aparición de artrosis por el uso repetitivo de las articulaciones y la sobrecarga de las mismas.

Con ello no queremos decir que el ejercicio sea causante de artrosis, sino que aquellos ejercicios más encaminados en mantener la movilidad y la función de la articulación son beneficiosos que aquellos que en ocasiones sobrepasan la capacidad de la resistencia articular.

El reposo es bueno para la artrosis

Seguimos hilando bulos y mitos para desmentir este. El reposo absoluto no viene bien y en la artrosis no es una excepción. En aquellas patologías como un esguince o donde predomine un componente inflamatorio si será necesario que disminuya la inflamación y se establezca un reposo relativo. Pero el reposo en el resto de patologías no es bueno ya que lo único que fomentará es la perdida de fuerza y movilidad. Caminar o nadar son ejercicios muy beneficiosos para la artrosis, por ejemplo, pero lo fundamental es adaptarlo a cada individuo según sus capacidades y aficiones.

 

  • Las medidas no farmacológicas (ejercicio, pérdida de peso, ortesis, terapias físicas) son un pilar de la estrategia de tratamiento. 
  • El paracetamol es el fármaco de primera elección. Los AINE también son eficaces en el control del dolor y en la mejoría del estado general y funcional, pero deben recomendarse a la menor dosis posible para mantener una respuesta clínica favorable y ser reevaluados periódicamente en función de los posibles efectos secundarios y de la respuesta
  • La cirugía se usa en casos graves que no responden adecuadamente al tratamiento farmacológico y no farmacológico.

Un bastón contralateral y reducir peso mejoran la distancia caminada sin dolor de forma significativa

  • Las medidas no farmacológicas (ejercicio, pérdida de peso, ortesis, terapias físicas) son un pilar de la estrategia de tratamiento. 
  • El paracetamol es el fármaco de primera elección. Los AINE también son eficaces en el control del dolor y en la mejoría del estado general y funcional, pero deben recomendarse a la menor dosis posible para mantener una respuesta clínica favorable y ser reevaluados periódicamente en función de los posibles efectos secundarios y de la respuesta
  • La cirugía se usa en casos graves que no responden adecuadamente al tratamiento farmacológico y no farmacológico.

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