Sociedad

Familias de apoyo: un salvavidas puntual para otras familias en apuros

El programa municipal Orain busca familias o personas voluntarias para cuidar puntualmente a menores cuando sus padres no pueden y no tienen a nadie de confianza para hacerlo

Experiencia como familia de apoyo de los Gzl. de Langarica - García de las Heras

Experiencia como familia de apoyo de los Gzl. de Langarica - García de las Heras

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Vitoria

Álvaro González de Langarika y Coral García de las Heras, junto a su hija Martina, llevan años recibiendo en su casa a niños y niñas que, por una causa puntual, no pueden ser atendidos por sus madres o padres por unos días.

En muchos casos -aunque se pueden dar otras situaciones- se trata de mamás que crían solas a sus hijos o hijas y a las que les surge, por ejemplo, una operación quirúrgica, un viaje fuera de Vitoria para regularizar documentación o unas prácticas de un curso de formación que pueden ser decisivas para su futuro laboral. Ellas no pueden cuidar de sus txikis en ese momento determinado y, además, tampoco cuentan con gente de confianza con quien dejarles.

Ahí es donde entra en acción el programa municipal Orain. Desde el Servicio de Infancia y Familia del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz ofrecen a la familia en esa situación complicada la posibilidad de contar con el apoyo de las personas voluntarias que han evaluado previamente para garantizar que son aptas para encargarse del cuidado de niños, niñas o adolescentes.

Se contacta con la familia o persona voluntaria por teléfono, se le explica el caso y la disponibilidad de tiempo que requiere la atención al menor o, en su caso, a los menores y, si pueden encargarse de ello, se confirma el servicio.

Álvaro valora que Orain es un programa muy flexible y que cuida a las familias cuidadoras porque les da la libertad de aceptar o rechazar la petición de ayuda, dependiendo de la situación en la que se encuentren en el momento en el que les llega la llamada.

Hay solicitudes que pueden programarse con tiempo; en esos casos las familias se pueden conocer con tranquilidad y peques o adolescentes pueden ir incluso a su nueva casa para verla previamente, pero también se pueden dar situaciones de urgencia a las que hay que responder con mayor celeridad.

Las familias voluntarias reciben un pequeño apoyo económico -simbólico- para cubrir los gastos que se puedan generar por esa estancia y, además, cuentan con el apoyo y seguimiento de profesionales del Servicio de Infancia y Familia.

El Ayuntamiento de Vitoria lanza ahora una campaña de captación de nuevas familias voluntarias porque la demanda es creciente y necesitan un listado suficiente para poder dar respuesta a las peticiones que reciben.

Con el programa se pretende, por un lado, evitar situaciones de riesgo para los menores -porque ante la falta de alternativas los niños y niñas pueden quedarse finalmente al cuidado de alguien no confiable- y, por otro, evitar que los peques tengan que ingresar en un centro de de acogida, que en realidad no está concebido para este tipo de menores, sino para criaturas en un grado de desprotección grave.

Estas navidades, dos de las familias que solicitaron el servicio de apoyo finalmente no pudieron obtener respuesta y sus pequeños tuvieron que acudir a centros de acogida.

"Si mis aitas ahora se tuviesen que ir, la idea de que me tuviesen que meter en un centro es inimaginable. Y digo, qué pena que haya gente que tenga que planteárselo. Vamos a hacer que no sea así". Lo dice convencida Martina, de 17 años. Cuando sus padres les propusieron -a ella y a su hermana- la posibilidad de compartir de vez en cuando un ratito de su vida y su casa con otros niños y niñas, a ella le pareció genial. Comenta que, a falta de ese hermanito más pequeño que siempre pedía, de vez en cuando podía tener en casa a "algún primo".

Álvaro asegura que es una pena que un gesto de solidaridad así no sea algo espontáneo, algo que salga de la comunidad, sino que tenga que mediar una institución para que ocurra. "Es un baño de realidad" -dice- que abre los ojos a situaciones duras que suceden a nuestro lado. Martina cuenta que, entre los chavales que han recibido en casa, los ha habido de su mismo colegio. "Cómo puede ser que si compartimos colegio, si compartimos barrio, tengamos realidades tan diferentes. Son mundos diferentes", reflexiona.

Coral afirma que el balance de todos estos años como familia de apoyo es muy positivo y que les ha aportado muchos aprendizajes. "Yo he aprendido muchísimas cosas, cosas del Congo, cosas de todo tipo", afirma. "Y hemos comido bien", añade Álvaro "porque luego la madre te trae unas tortitas de su país...", apunta divertido.

Las familias interesadas en formar parte de la bolsa de voluntariado tienen que dirigirse al Servicio de Infancia y Familia del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, al teléfono 945 16 13 79 o al correo electrónico infanciayfamilia@vitoria-gasteiz.org.

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