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Juan José Padilla, ídolo y “pirata” del toreo, emociona en la apertura del ciclo cultural taurino de Lorca

El matador de toros jerezano contó detalles íntimos de su trayectoria taurina y personal ante una sala abarrotada

Juan José Padilla, ídolo y “pirata” del toreo, emociona en la apertura del ciclo cultural taurino de Lorca / Ayuntamiento de Lorca

Juan José Padilla, indiscutible figura del toreo que decidió por voluntad propia retirarse cuando ya lo había dicho y hecho todo en la profesión, fue el primero de los protagonistas del ciclo cultural organizado por el Club Taurino de Lorca, que se desarrollará hasta el 15 de mayo.

La coincidencia en horario con un partido de fútbol Real Madrid-Barcelona no impidió que la sala del auditorio Margarita Lozano donde se llevó a cabo la charla, estuviera -sea dicho en terminología taurina- “hasta la bandera”.

Durante poco más de una hora el periodista Íñigo Crespo conversó con el matador de toros jerezano, verdadero ejemplo de superación y coraje a lo largo de una trayectoria profesional honesta y entregada, pero llena de percances que le han llevado, en más de una ocasión, a debatirse entre la vida y la muerte.

Hizo Padilla un recorrido desde sus orígenes como novillero, bregado en plazas del circuito de pequeñas poblaciones de Castilla La Mancha, Castilla y León, La Rioja y el resto del país lidiando ganado de encastes caracterizados por su extrema dureza. Ya en aquellos momentos incipientes tituló Crespo la crónica de la primera tarde en que le vio torear: “Juan José Padilla, el torero que veremos en todas las ferias”.

Y así fue al cabo, aunque antes tuvo que lidiar, ya como matador de toros e incluso después de confirmar en Madrid su alternativa, con ganaderías duras, “de esas a las que hay que hacer el toreo a la defensiva, y que limitan mucho las posibilidades de creación artística”. Miura, Palha, Cebada Gago, Victorino, Adolfo Martín… fueron casas ganaderas que en su primera etapa, incluso ya en figura, le acompañaron en los carteles.

Después de ese duro circuito, tanto en pueblos como en plazas de mayor enjundia, consiguió entrar en las grandes ferias por la vía de la sustitución de sus compañeros, “una circunstancia desgraciada, que para mi fue una gran oportunidad”, afirmó.

Sin embargo, pese a la dureza de los encastes que le tocaba lidiar, los triunfos se sucedían, cada vez en plazas de mayor responsabilidad, y ello permitió a su apoderado de entonces, el singular taurino José Luis Segura, echar algún pulso a casas grandes, como los Chopera, que gestionaban algunos de los principales cosos del país.

Contó Padilla que, tras un triunfo grande en Logroño, se produjeron sustituciones en las dos últimas corridas del ciclo y se daba la circunstancia de que el diestro y su apoderado se empeñaron en torear la última, porque el coso se iba a demoler y a levantar de nuevo y para él tenía importancia el hecho de hacer el último paseíllo antes de las obras. Tras un pulso que a punto estuvo de dejarle fuera, abrió la puerta grande y quedó allí mismo contratado para la corrida inaugural de la plaza, tras la completa rehabilitación del coso logroñés.

Juan José Padilla en las actividades del Club Taurino de Lorca

Juan José Padilla en las actividades del Club Taurino de Lorca / Ayuntamiento de Lorca

Luego la casa Chopera le llegó a contratar en 110 ocasiones.

Una desgracia que le cambió la vida

En la feria de Zaragoza, en octubre de 2011, la última del año en España, se produjo un hecho desgraciado que, aún pudiendo haberle hecho perder la vida, se la cambió por completo. Se trata de la cogida por el toro Marqués, de la ganadería santacolomeña de Ana Romero. El pitón le atravesó el rostro y le hizo perder el ojo izquierdo y, casi, la vida.

Fue en esos momentos cuando sintió el cariño de sus compañeros a pie de cama en el hospital: Juli, Perera… y Sebastián Castella. El diestro francés le puso una medalla con una Virgen a la que tenía gran devoción y le retó: “Esta me la devuelves en el ruedo”. Y así lo hizo.

Tuvo palabras de agradecimiento para el doctor Valcarreres y todo el equipo que, en cuestión de minutos, se puso manos a la obra para conseguir lo que parecía imposible, salvarle la vida, y posteriormente, las funciones vitales del rostro y de las zonas afectadas.

Lo que no pensaba entonces era en volver a la cara del toro, y menos aún, de manera profesional.

Sin embargo, el milagro se produjo. “Empecé a entrenar, no con intención de hacer temporada, sino de demostrarme a mi mismo, a mi mujer y a mis hijos, que era capaz. Primero en tentaderos cuando apenas tenía fuerza y los avíos (la muleta, el capote…) los tenía que aligerar de peso, quitándole los forros”. Tan capacitado se vio que la intención inicial de reaparecer en octubre en el Pilar de Zaragoza se adelantó a marzo de 2012, solo cinco meses después en Olivenza, la primera feria de la temporada española.

Su intención era torear una, dos… diez. Pero empezaron los triunfos grandes, en plazas de primer nivel, y desde entonces no paró, hasta su retirada el 18 de octubre de 2018.

Eso sí, como contó en Lorca, “ya nadie más me ofreció ganaderías de las que había que torear a la defensiva, y pude lidiar encastes con una embestida que te permite expresar mejor un toreo artístico. Pero nunca cambié mi concepto. Me fui a la puerta de chiqueros siempre que lo consideré y seguí arriesgando en banderillas como siempre”.

Juan José Padilla en las actividades del Club Taurino de Lorca

Juan José Padilla en las actividades del Club Taurino de Lorca / Ayuntamiento de Lorca

Su parche en el ojo le valió el apodo de “el pirata” y la afición le recibió (primero en Pamplona y luego en toda España) con banderas piratas y con parches, convirtiéndose en ídolo y leyenda.

En su última etapa en activo saboreó una salida por la puerta del Príncipe de la Maestranza de Sevilla, un reto en el que solo él parecía creer. “Mi padre se negaba ya a venir a la plaza, porque sufría, y le dije si es que quería perderse la salida de su hijo por la Puerta del Príncipe, y tras mucho insistir, allí estuvo”. Y el milagro se produjo.

El futuro

Juan José Padilla no se plantea volver a torear. Se retiró él cuando así lo consideró, porque no quería permitir que le retirara el toro. La última temporada, ya la hizo con importantes mermas físicas, porque en ocasiones tenía vértigos y ya era una temeridad ponerse en la cara del toro, más aún con el grado de exigencia y el amor propio que siempre le han caracterizado. Ahora transcurre su vida disfrutando de su familia, con sus hijos ya mayores, y recorriendo las

plazas para disfrutar las ferias desde el callejón, protagonizando emotivos encuentros con compañeros y aficionados que siempre le tendrán como un ejemplo de ética y de valores, en suma, de vergüenza torera.

 
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