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Nicolas Cage se ríe de su propia sombra

El actor protagoniza El insoportable peso de un talento descomunal, un film en donde se interpreta a sí mismo

Nicolas Cage en una escena de la película El insoportable peso de un talento descomunal

La trayectoria de Nicolas Cage en el cine es de lo más peculiar. Le vimos con menos de 20 años en La ley de la calle o en Cotton Club, dirigidas por su tío, Francis Ford Coppola. En los 80 se convirtió en una gran estrella, gracias a películas como Birdy de Alan Parker, Arizona Baby de los hermanos Coen; Peggy Sue se casó, nuevamente a las órdenes de su tío Francis Coppola; Hechizo de Luna, al lado de Cher y, sobre todo, en Corazón salvaje de David Lynch.

Rodó intrascendentes comedias románticas y entretenidas películas de acción como La Roca, Cara a cara o Con Air (Convictos del aire) que hicieron las delicias de los aficionados. Ganó el Oscar al mejor actor haciendo de alcohólico en Leaving Las Vegas, pero poco a poco su carrera se fue decantando a títulos menores, casi siempre thrillers en donde abundaban tiros y persecuciones.

Nicolas Cage en una escena de El insoportable peso de un talento descomunal

Nicolas Cage siempre ha tenido fama de excéntrico. Se ha gastado verdaderas fortunas en las cosas más insospechadas, como construirse una pirámide como futura tumba, comprar una calavera de dinosaurio; una piedra lunar o tener en su casa cobras, un tiburón o un pulpo. “¿Por qué es excéntrico tener un tiburón o un pulpo?” Estudio la vida en los océanos. Es uno de mis hobbys”, nos contaba hace unos años en una de sus visitas promocionales a Madrid.

El caso es que a sus 58 años Nicolas Cage sigue en la brecha. Este fin de semana estrena en España su nuevo film. El insoportable peso de un talento descomunal en donde se interpreta a sí mismo, un actor en horas bajas, que tiene problemas familiares y profesionales. No consigue buenos papeles y piensa en la retirada. Acepta un último trabajo, acudir a la fiesta de cumpleaños de un fan en Mallorca. Pero el bueno de Cage acabará metido en una complicada trama entre la CIA, narcotraficantes y, sorpresa, el secuestro de la hija del presidente de Cataluña. Si el argumento parece surrealista, la película lo supera con creces.

En el film Nicolas Cage se ríe de sí mismo, de su condición de estrella de cine venida a menos, de los títulos de acción que ha interpretado. Es como si convirtiera en un “meme”. A su lado, como ese millonario fan de Nicolas Cage, vemos a Pedro Pascal, el de la serie Narcos y también a Paco León que interpreta a un alocado narcotraficante.

Tom Gormican es el director de este delirio cinematográfico que tiene momentos divertidos y otros de vergüenza ajena. Lo mejor: la pareja formada por Pedro Pascal y Nicolas Cage y la capacidad de este actor de dar una vuelta más a su carrera y reírse de su propia sombra. Quizá, porque como dice el título del film, Nicolás Cage tiene un talento descomunal como actor o que, a estas alturas de su vida y de su carrera le de igual todo. Puede que también tenga muchas deudas que pagar y acepte cualquier trabajo. Porque las deudas si que son un descomunal peso que hay que llevar a cuestas.

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