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Ocio y cultura

La cultura aprueba por los pelos y el audiovisual suspende

El Informe sobre el estado de la cultura en España de la Fundación Alternativas apenas otorga un 5,2 al sector en el año 2022 lastrado por la falta de promoción exterior y por la precariedad

HI4586. LOS ÁNGELES (ESTADOS UNIDOS), 21/04/2022.- Fotografía de archivo del 18 de octubre de 2019 que muestra el logo de Netflix en la sede de la compañía en Los Ángeles (EE.UU.). La gran N roja de Netflix que se proyecta en nuestras pantallas al ritmo del ya clásico "Ta taaaaaaaaaaaan" está más roja que nunca. Y es que esta semana se reportó que 200.000 suscriptores han abandonado la plataforma, la primera vez que tiene un retroceso de ese tipo en una década. EFE/ Christian Monterrosa ARCHIVO / CHRISTIAN MONTERROSA CHRISTIAN MONTERROSA (EFE)

La Fundación Alternativas presenta su Informe anual sobre el estado de la cultura en España y otorga un 5,2 de nota al sector en 2022. Son unas décimas menos que la nota obtenida el año pasado, que fue de un 5,2. Esto supone un 3,4 de decrecimiento porcentual si se contrasta con la nota del pasado año. Son los resultados de un cuestionario, que consta de 59 preguntas, a los encuestados, profesionales relacionados con el sector o con la universidad, de los que el 45 por ciento del total son mujeres.

En esta edición, el estudio se ha centrado en el sector audiovisual, que ha incrementado a nivel mundial su actividad económica. Según el estudio 'Global Screen Production: The Impact of Film and Television Production on Economic Recovery from COVID-19', el sector audiovisual en el mundo genera 14,2 millones de puestos de trabajo, de los que 9,8 millones pertenecen a otros sectores incorporados a la cadena de valor de las producciones. Sin embargo, lo que peor nota saca en todo el informe es, precisamente, el audiovisual.

Lo que lastra la situación de la cultura, un sector recordemos que supone casi tres puntos del PIB de nuestro país, es en primer lugar la precariedad que sufren los trabajadores y las trabajadoras culturales. Una precariedad que ya existía antes de la pandemia y que el confinamiento solo ha agravado. Un 3,18 saca de nota el punto de Los creadores consiguen una remuneración justa para mantener su trabajo.

Prácticamente todos los aspectos relacionados con la proyección exterior y cooperación, son puntuados por debajo de la media, algo que ya ocurría el pasado año, un 4,3 de nota tiene este bloque. "Esto indica un claro complejo de inferioridad sobre el valor externo de la cultura española fuera del país", señala el informe. La familia menos puntuada es Políticas públicas y estrategias comerciales, donde se reprocha a la Administración una pobre ayuda a los artistas. Suspende también la Distribución y Comercialización de la cultura.

Aprueba, con un 5,4, el bloque de Uso y consumo de la cultura, que sólo tiene un suspenso, el de que los usuarios no pagan un precio justo por la creación cultural. Del resto, todo mejora en puntuación. Las redes digitales potencian el boca a boca, Internet da mayor libertad de elección y hay más oferta disponible, así como mayor libertad para elegir cultura. Un 5,36 saca de nota el punto de si los españoles tienen un acceso asequible a la cultura. Entre los puntos más valorados están los relativos a la creación. Los creadores se están aprovechando de las nuevas redes para conectar con sus públicos saca la nota más alta, con un 7.58, seguido del papel de la tecnología usado en beneficio de los y las autoras, que tiene un 6,94 de nota. También las PYMES como cantera de innovación supera el 6 de nota media. Por debajo de los anteriores, ligeramente, se sitúa otro hito ligado a la tecnología y la búsqueda de los públicos: La creación cultural expresa el abanico de valores ideológicos presente en la sociedad española (6.60).El siguiente punto mejor valorado tiene que ver con la diversidad cultural de España y su poso político, entendiéndose esto como riqueza creativa: Los productores-editores componen un abanico plural de voces e intereses (5.96).

En el estudio se da un pequeño tirón de orejas al gobierno por la Ley Audiovisual por su "poca ambición" a la hora de obligar a las plataformas a invertir en producción española y también por la falta de apoya a la igualdad. La Ley Audiovisual, que se votará este miércoles en el Senado después de grandes discrepancias entre los partidos y que tiene a todo el sector en contra, tan sólo ha fijado, para operadores de televisión y plataformas, un porcentaje obligatorio del 5 por ciento en inversión en producción nacional. Una cifra irrisoria si comparamos la que ha impuesto Francia, un 20 por ciento, a la que también se ha comprometido Italia. "Pese a que la Directiva deja la puerta abierta para que los Estados miembros impongan a las televisiones a petición una cuota audiovisual superior al 30%, el legislador español ha desaprovechado esta oportunidad que le brinda la normativa europea y ha conservado este porcentaje", dice el texto de la Fundación Alternativas.

Destaca también el informe la polémica de esa norma, el cambio en la definición de productor independiente que hará que cualquier plataforma y televisión tengan su propia productora y se autodenominen como independiente. También deja fuera esa nueva norma, gran baza para el sector junto con el Hub Audiovisual -centrado en traer rodajes a España- es la mejora de la propiedad intelectual de los autores en la era de las plataformas. Alerta el informe de "un enorme desequilibrio entre los autores y las grandes productoras audiovisuales y más recientemente, las plataformas digitales, al trasladarse a las negociaciones contractuales”. “La mayoría de los autores suele ceder sus derechos a los productores en los contratos de producción audiovisual, casi siempre a cambio de un pago, lo que lo desvincula de su obra. “El aumento en el consumo de contenidos audiovisuales se ha multiplicado durante la pandemia, sobre todo en las plataformas de streaming, pero los autores audiovisuales no han beneficiado de forma proporcional en los ingresos en derechos”, dice el texto redactado por Fabia Buenaventura y Cristina Perpiñá. De ahí que muy pocos los autores que pueden vivir de su trabajo”

Por último, en uno de los análisis, el que desarrollan Cristina Andreu y Virginia Yagüe, se incide en la importancia de que esa Ley Audiovisual incluya medidas para garantizar la igualdad de género en el sector. "Que se plasmen en la nueva legislación pues en nuestro país carecemos de una autoridad que se dedique expresamente a la regulación y control del mercado audiovisual". Inciden las autoras que los datos de los sucesivos informes que realiza CIMA, la Asociación de Mujeres cineastas, el cine español sigue suspendiendo en representatividad. Por ejemplo, en 2020 solo el 33% de profesionales contabilizadas son mujeres. Este porcentaje de distribución presentaba al sector del largometraje como un sector masculinizado.

El informe recoge que la situación ha mejorado ante la vuelva a la presencialidad tras la COVID-19, pero insiste en que en él aparecen los mismos fallos que en los informes anteriores. "Una tenue visión sobre las políticas públicas y el terreno internacional", incide. Así como una escasa cooperación dentro de la Unión Europea o fuera. Además, aún no están claros los efectos que tanto la Guerra de Ucrania como la inflación que esta ha desencadenado va a suponer a la sociedad y, por tanto, a la cultura.

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