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Sociedad

Arquitectura verde y materiales inteligentes: los fenómenos extremos obligan a repensar las ciudades

¿Están las ciudades españolas preparadas para resistir fenómenos extremos? ¿Qué se puede hacer para mitigar los efectos del cambio climático en las metrópolis?

Arquitectura verde y materiales inteligentes: los fenómenos extremos obligan a repensar las ciudades

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Madrid

Madrid convertida en desierto, Barcelona bajo las aguas o Vitoria con un clima más mediterráneo que continental u oceánico. Aunque estos extremos son todavía una ficción, el aumento de las temperaturas provocado por el cambio climático antropogénico es un hecho que puede acabar afectando a la mayor parte de la población española. Según datos del Gobierno, el 70% de la población vive en ciudades de más de 50.000 habitantes. España es un país más urbano que rural, con todo lo que eso conlleva. Aparte de cuidar lo que se ha dado en llamar la España vaciada, un problema acuciante y prioritario, las ciudades también deben prepararse para lo que viene. Ya no se trata de reconvertir las ciudades para los próximos años, sino mitigar los efectos del calor, la sequía, el aumento del nivel del mar, etc. ¿Cómo se están preparando las ciudades españolas? ¿Qué se puede hacer?

"En general, las ciudades españolas no están muy preparadas, algo sí, pero no ante los fenómenos que tenemos por delante", asegura Miguel Núñez Peiró, doctor arquitecto y miembro del equipo de investigación ABIO, el grupo de arquitectura bioclimática de la Universidad Politécnica de Madrid. España es especialmente vulnerable ante los fenómenos térmicos y, en concreto, ante el calor. "La isla de calor, por ejemplo, es la variación de temperatura entre el centro urbano y el entorno rural más inmediato que puede llegar a ser de 8-10 grados y esto, que ya existe de por sí, se solapa con los fenómenos extremos", explica.

Además, el hecho de que las ciudades estén fabricadas con unos materiales concretos y tenga una morfología determinada aumenta el impacto de estos fenómenos. "Para disiparlo tiene que haber una estrategia a largo plazo. Hay muchas líneas abiertas en el desarrollo de materiales fríos, se están haciendo avances en materiales menos porosos, menos masivos y con un mayor albedo. Eso en cuanto a los materiales artificiales, pero tenemos otros elementos que podemos utilizar de otra manera: la renaturalización, incrementar la presencia de vegetación en entornos urbanos", continúa el arquitecto.

La vegetación, los árboles, dan sombra. Eso lo sabemos todos. Lo más importante, sin embargo, es que la presencia de naturaleza en la ciudad tiene un importante efecto de reflejo y absorción, que evita que la radiación solar vuelva a la ciudad. "Ya de por sí la propia estructura urbana favorece la aparición del fenómeno de la isla de calor", añade. "No hay ninguna ciudad que en concreto lo esté haciendo todo bien. En general, en ciudades del norte de Europa se están intentando colocar cubiertas verdes que mitiguen la radiación solar. La presencia del vehículo motorizado no solo contribuye al calor antropogénico, sino que requiere de superficies más masivas, más duras", remata.

Quizá una de las ciudades que más puede sufrir el efecto del cambio climático es Barcelona: una gran ciudad, cerca del mar, mediterránea. Janet Sanz es teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo e Infraestructuras de la ciudad condal. "Queremos que Barcelona entera sea un refugio climático, por eso estamos transformando la ciudad de forma conjunta. Estamos intentando quitar asfalto y poner verde", señala. La capital catalana vive pegada al mar y es probable que parte del litoral desaparezca en unos años. "Una de las cosas que hemos empezado a hacer es generar paseos urbanos que suavicen el desnivel entre la playa y el paseo marítimo, además de reforzar los sistemas que contienen la subida del mar", explica. "También tenemos otra línea estratégica para conseguir más arena. El mar está comiendo terreno a la playa y una de las estrategias es repoblar la arena, que también facilita la contención del mar", afirma.

¿Es compatible reducir el tráfico en una ciudad grande con los servicios públicos disponibles? "Estamos poniendo más autobuses, más metro y más bicicletas. Estamos facilitando ese acceso y pedimos que el resto de administraciones pongan de su parte también", dice.

Si nos trasladamos al norte, una de las ciudades pioneras en la implantación de medidas de mitigación es Vitoria. La urbe fue elegida ciudad verde europea en 2012 y ahora ha entrado en la misión europea de ciudades de cero carbono. Ana Oregi es concejala de Territorio y Acción por el Clima de la ciudad. "En una ciudad como Vitoria-Gasteiz las cuestiones que más preocupan son las sequías, las inundaciones y su frecuencia, así como la forma en la que responden las redes de saneamiento", explica. "Llevamos ya años haciendo adaptaciones para las crecidas, entre otros, hacer paso a los ríos, planes de inundaciones y ser más estrictos", añade. La concejala apunta a que los periodos de inundación son más cortos. "Nuestro clima era más bien frío, con veranos calidos y noches frescas, pero lo que hemos vivido son noches tropicales. En este sentido yo reivindicaría la planificación de las ciudades, que se conviertan en refugios climáticos", explica.

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