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La app que te ayuda a evitar las medusas en tus vacaciones

MedusApp ha recibido más de 6.000 avistamientos desde 2018

La Ventana a las 16h | MedusApp, la aplicación creada por la Universidad Politécnica de Valencia que localiza e identifica a las medusas

La Ventana a las 16h | MedusApp, la aplicación creada por la Universidad Politécnica de Valencia que localiza e identifica a las medusas

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Madrid

Uno de los principales enemigos de los bañistas cada año en las playas son las medusas, pero desde 2018 se puso en marcha MedusApp una aplicación de reporte de avistamiento de medusas y picaduras que integra inteligencia artificial (IA) para el reconocimiento y la clasificación de las diferentes especies. En principio fue un proyecto que nació para que los ciudadanos prestaran sus ojos al servicio de la ciencia, pero acabó siendo un servicio para la ciudadanía.

La aplicación ha sido desarrollada por dos informáticos de la Universitat Politècnica de Valencia y personal investigador de la Universidad de Alicante, además de la colaboración del CIBER de Enfermedades Respiratorias y el Laboratorio de Inmunoalergia del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD). MedusApp ofrece información en tiempo real sobre la presencia de medusas en las playas de España y también sobre las playas que están libres de ellas.

César Bordehore, profesor del Departamento de Ecología e Investigador de la Universidad de Alicante, desmonta algunos de los mitos sobre las medusas, asegura que "la presencia de medusas en las playas no aumenta con el calor, sino que el ciclo vital de las medusas es anual y cuando alcanzan su mayor tamaño es en verano, precisamente cuando se acude a la playa". Además, MedusApp también incluye información sobre el protocolo de actuación ante una picadura, "ni la orina ni la arena, lo que debemos hacer es lavar la picadura con agua de mar y bicarbonato y, en caso de reacción alérgica, acudir al médico", explica César.

No solo en la playa, también en el plato

Carme Ruscalleda, la mujer con más estrellas Michelin del mundo, es fiel defensora de utilizar la medusa en los platos de su restaurante Sant Pau en Sant Pol de Mar. Carme probó las medusas por primera vez en 2003 en Tokio, cuenta que les pusieron un producto casi transparente, insípido y con una textura similar a la de un cartílago y les dijeron: es medusa, concretamente la Rhopilema Esculentum, fresca y deshidratada.

Desde 2003 pensó en traer la medusa a los menús de España, pero no fue hasta 2007 cuando decidió dar el paso. Durante los años 2007 y 2008 se produjo en España una plaga de medusas en el Mediterráneo y Carme decidió crear una "tapa provocativa" de ensaladita con medusa, con la que pretendía que la gente pensara "no puedo ir a la playa porque hay muchas medusas, pero puedo comérmelas". Ella ofrecía el producto aunque comprado en el mercado asiático, porque la Comunidad Económica Europea (CEE) no permitía comercializar las medusas del Mediterráneo.

Tapa provocativa elaborada por Carme Ruscalleda

Tras esa "tapa provocativa", los clientes comenzaron a decirle que en Formentera había unas medusas no urticantes y comestibles e incluso uno de sus clientes le prometió llevarle un cubo de ellas vivas. "Un día apareció con este tipo de medusa, la Cotylorhiza Tuberculata, con aspecto de huevo frito, un producto espectacular del cual España no es consciente que tiene", dice. Desde la CEE le pidieron que buscara un texto que demostrara que en el Mediterráneo se ha consumido este tipo de productos. "Pedimos ayuda a la Universidad de Barcelona pero que solo encontramos textos novelados, no científicos. Los científicos solo hacen referencia a anémonas", explica la chef.

Carme lleva casi 20 años luchando por este producto, que reconoce "es exquisito, tiene sabor a ostra o a percebe y si está cruda tiene una textura gelatinosa, como la de un calamar crudo, si está en salazón tiene una textura cartilaginosa". En su restaurante Sant Pau se pueden degustar platos como fideuá o diamantes del corte de la medusa cruda, pero Carme reconoce que "comer es algo muy cultural" y aunque sus clientes acuden a su restaurante abiertos a vivir experiencias gastronómicas de todo tipo, entiende que haya gente reticente a probarlas.

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