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David Cronenberg: "Siempre he tenido el impulso de un niño para hacer lo que me da la gana"

El cineasta canadiense, uno de los autores más radicales del cine contemporáneo autor de títulos como 'Crash', 'Videodrome' o 'Crimes of the future', recibe el Premio Donostia a toda su trayectoria

David Cronenberg, premio Donostia(Photo by Carlos Alvarez/Getty Images) / Carlos Alvarez

San Sebastián

David Cronenberg daba por hecho que sería novelista como su padre. Creció rodeado de libros en una familia formada por un escritor y una pianista que le inculcaron el interés por la artes. Probó con la escritura en Toronto, su ciudad natal, con apenas 20 años pero pronto el cine se cruzó en su camino atraído por la escena underground de Nueva York. "Siento que he sido raptado por el cine. Cuando empecé a hacer películas en los 60 yo estaba influenciado por el underground neoyorkino, no en el sistema de Hollywood. Era difícil pero podías alquilar una cámara, fue una revelación para mí saber que podía hacer una película porque en Toronto no era habitual, no había referentes, todo venía de Hollywood", explicaba el realizador al inicio de la rueda de prensa por el Premio Donostia a toda su trayectoria.

De esos primeros años salieron primeros varios cortos y luego títulos experimentales como 'Stereo' y 'Crimes of the future' -la de 1970-. El realizador canadiense emergió en esa época como uno de lo autores más radicales y, junto a Carpenter y Craver, revolucionó el cine de horror en el circuito independiente. Cronenberg siempre se ha sentido un 'outsider', un artista fuera del sistema. "No vivo en Hollywood, si no hago nada, a nadie le importa. No tengo productores agobiándome ni pidiéndome hacer películas comerciales. Siempre he creído que había un lugar para las películas de terror y ciencia ficción, pero no soy ese tipo de realizador ingenuo e inocente rodeado de productores mercenarios", contestaba sobre las trabas que le han puesto el camino.

Muchas de sus películas, como la más famosa, 'Crash', han sufrido intentos de censura. "Hubo muchas presiones para recortar la película y conseguir otra calificación en EEUU. También necesitas actores que quieran trabajar en este tipo de películas a pesar de las presiones. Necesitas personas valientes para hacer películas así fuera de la corriente", admitía para dejar claro que nunca han logrado doblegar su universo. "Siempre he tenido el impulso de un niño para hacer lo que me da la gana".

Defiende Cronenberg que la atracción el cine para él siempre ha sido mirar lo que en apariencia, o no, está prohibido. Llegar a los lados más oscuros, perversos y perturbadores de cuerpo, de la carne y de la propia condición humana hasta jugar con su propio cadáver. Pese a que muchas de sus películas han anticipado también cambios tecnológicos o problemas sociales, como 'Videodrome', el director nunca se ha sentido oráculo de las tinieblas. "Como realizador no es mi trabajo ser profeta, no pretendo influir ni tampoco ser político, como artista quizá tenga unas antenas que me hagan ser más sensible a ciertas cosas. Yo no predico ni soy una religión, me topo con cosas perturbadoras que acaban en las películas", reflexionaba.

Aunque crea que su cine no es deliberadamente político, su filmografía recorre muchos de los debates de nuestro tiempo. En la última, 'Crimes of the future' -estreno este viernes-, está la mutación de los cuerpos, la cirugía, los órganos, los residuos que generamos y, por supuesto, también la muerte. "Tengo mi preocupación acerca del éxito de arreglar las cosas que hemos hecho, con tal de tener el deseo, podremos hacerlo. Estamos ante locuras como la guerra en Ucrania o el cambio climático, tenemos ese impulso como seres humanos de destruir. Es un problema serio y no soy muy optimista", apostillaba sobre la dimensión sociopolítica de una obra extrema que cuenta con una legión de fieles seguidores.

Espectadores que esperan impacientes la próxima cirugía, casquería u orgasmo en una relación a la vez perversa y fascinante. "Mi intención no es empujar al público a ningún límite, sino empujarme a mí mismo. Invito al público a tener la misma experiencia. Hitchcock decía que el público era como una marioneta y lo podía manipular, hacerle pasar miedo y luego reír. Yo experimento lo que quiero mientras lo estoy haciendo, es un viaje creativo mi propia relación con el mundo en busca de que se revele alguna verdad. No estoy empujando al público al límite, sino me estoy empujando yo", incidía el director canadiense.

Y aunque no siente que tenga la capacidad de predecir el futuro, la mente de Cronenberg siempre va un paso por delante. "Uno de los problemas que tengo con la traducción aquí es que tengo audífonos y además me han intervenido de cataratas y no tengo lentillas. Ha desaparecido lo que he visto desde hace 75 años. Ahora soy biónico, yo soy el futuro", bromeaba entre risas de los presentes. El canadiense no contempla una retirada, de hecho, cree que este Premio Donostia a toda su carrera es un impulso a continuar. "Un galardón así parece que te invita a no hacer más películas pero yo quiero seguir haciéndolas". Tanto que ya tiene fecha para su próximo rodaje. Será en primavera en Toronto cuando empieza a grabar una película que protagonizarán Vincent Cassel y Léa Seydoux. "Es un proyecto muy personal para mí, tiene partes autobiográficas, ya lo veréis", concluía el genio que ha creado un universo propio del que siempre se sale herido.

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