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Olivia Wilde: "Hay que cuestionar el sistema que nos hace sentir cómodos"

La actriz y directora estrena, más allá de las polémicas y rumores, 'No te preocupes, querida', una potente distopía feminista que protagonizan Florence Pugh y Harry Styles

'No Te Preocupes Querida' con Olivia Wilde (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images) / Carlos Alvarez

San Sebastián

Es la película con más polémicas, cotilleos y memes de la nueva temporada. Que si despido de actores, mal rollo entre el equipo, ausencias en la promoción… Mucho ruido ha rodeado a 'No te preocupes, querida', pero más allá de todo eso, la cinta es un gran entretenimiento con reflexiones políticas. La actriz Olivia Wilde debutó como directora en 2019 con Superempollonas, una comedia adolescente que se convirtió en un pequeño fenómeno. Su segundo trabajo es un proyecto mucho más ambicioso, con todo el presupuesto de un estudio, y también más arriesgado. Una distopía feminista para el gran público que, dice ella misma, pretende generar un debate. "El cine tiene que ser provocador y todos deberíamos discutir sobre cada película. La idea de que las películas sean fáciles o serviciales, como la comida rápida, eso acaba siendo aburrido después de un tiempo. En la industria se hacen muchos tipos de historias diferentes, hay para todos, pero siempre deberían decir algo que valga la pena decir y contribuyan al debate. Hemos intentado ser provocadores y lo hemos conseguido", responde en una entrevista con la Cadena SER durante el Festival de San Sebastián.

Los personajes de Florence Pugh y el cantante Harry Styles, en su primer papel protagonista, forman un atractivo y moderno matrimonio en la América de los 60. Viven en un vecindario idílico, cargado de tonos pastel, con barbacoas los domingos y un grupo de amas de casa que espera religiosamente a que sus maridos vuelvan del trabajo. En este ambiente, una especie de pueblo aislado y prefabricado, enmarca Olivia Wilde esta historia que ataca muchas ideas reaccionarias que hoy se reivindican. En primer lugar el riesgo de creer que cualquier tiempo pasado fue mejor. "La nostalgia es peligrosa porque impide a la gente cambiar el sistema y tratar de conseguir cosas que nos se han logrado, siempre alude a que hay una época mejor, a que todo es fantástico ahora y no a lo que podemos hacer. La ambición humana y la innovación proviene no querer volver atrás en el tiempo, sino de creer que hay algo mejor en el futuro. Especialmente en EEUU hemos caído en esta nostalgia de un tiempo mejor, pero para las mujeres no es buen momento. Tenemos que pensar en lo que es posible y no en mirar cientos de años atrás", opina.

Hemos avanzado pero ahora la situación no es mucho mejor, viene a decir la película en su conexión con el presente. El sistema patriarcal, ese que manda a los hombres a trabajar y pide a las mujeres ser discretas, se ha perpetuado de diferentes formas con el único objetivo de controlar el cuerpo y la mente de las mujeres. "Claro que es una advertencia. Lo que tratamos de decir es que deberíamos cuestionar el sistema incluso cuando da la sensación de que sirve a una situación ideal, incluso cuando no esté claro que vivas en un momento en el que te están quitando derechos y puedas vivir una vida muy cómoda. Hay que cuestionar el sistema que nos hace estar cómodos porque puede ser una forma muy fácil de distraernos de lo problemático", añade.

Esa es la advertencia de una cinta en la que su protagonista, fantástica en su fuerza y energía Florence Pugh, desafía ese universo cuqui y tranquilo de American Way of Life para cuestionar las maniobras de los hombres. Lo hace en una espiral de alucinaciones, paranoia y visiones que la llevan a plantar caro al villano, interpretado por un Chris Pine que es el jefe de esa misteriosa compañía. La directora se ha inspirado en experiencias reales, como El proyecto Manhattan, un plan para el que el gobierno estadounidense creó casi ciudades enteras -aisladas e incomunicadas- para alojar a los trabajadores que estaban desarrollando las primeras armas nucleares. Y de ahí sale una idea central del filme: las mujeres de los ingenieros no pueden preguntar ni saber nada. Solo hacer la comida, el asado y darles hijos. La historia de generaciones y generaciones de mujeres.

A ella, por supuesto, la toman por loca, pero en el relato de Olivia Wilde, cuyo guion firma Katie Silberman, no solo queda señalado el amo machirulo, sino también todos aquellos hombres modernos a los que no les hace gracia que la mujer entre en sus espacios de poder. "Un tipo de hombre aliado apoya a la mujer siempre que sea dentro de cierta estructura que realmente le convenga a él. Entonces es como, ¿quiénes son los aliados que realmente creen que las mujeres merecen un lugar en la sociedad que no está diseñado solo para servir a los hombres? La película no está tratando de adoptar la postura de una especie de parábola feminista demasiado simplificada, no estamos hablando de que los hombres son malos y las mujeres buenas. Todos somos cómplices y eso fue lo divertido y emocionante para mí", explica.

La directora usa la música, el color y los mitos de la sociedad de consumo para elaborar su crítica, incluso recurre a la imaginería fascista para retratar la arquitectura de ese mundo y se guarda, de forma efectista, varios giros para hacer explotar la historia. No te preocupes, querida es una especie de Matrix feminista -no tan sesudo-, o un capítulo largo de Black Mirror e incluso un Cuento e la criada light. El mensaje es el mismo. Vivimos tiempos de retroceso y todos los avances de la sociedad en cuestión de igualdad de género pueden desaparecer ante un sistema patriarcal acomodado.

Y pese a todos estos mensajes, ideas y críticas, la película saber jugar con el entretenimiento y el género, como suele hacer Jordan Peele, para demostrar que las directoras también quieren firmar blockbuster y ocupar esos espacios. "Hollywood ha recorrido un largo camino desde esta era de los años 50 con directores como George Cukor y Alfred Hitchcock. Ellos hicieron grandes películas que me han inspirado, pero las expectativas han cambiado desde el momento en que el público reclama ver mejores papeles para mujeres y un mejor trato. Eso ya es un progreso notable. Pero aún es raro para las mujeres directoras hacer películas para las salas que tengan un estreno global como ésta. No debería ser extraño y más con una película así pensada para disfrutarla en las salas. Es un honor hacer algo así y creo que si más mujeres tienen la oportunidad de hacer películas de este nivel, eso realmente cambiará el panorama", concluye.

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