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De 85 céntimos para el agricultor a 6 euros en el súper: ¿Cómo suben los precios de los alimentos?

Desde el productor, pasando por el envasador o el supermercado, nos adentramos en todos los eslabones de la cadena de producción de alimentos para entender cómo se encarecen los precios de los productos a lo largo de su ciclo en el mercado

De 0,85 céntimos en origen, a 6 euros en el súper: ¿Por qué suben los precios de los alimentos?

De 0,85 céntimos en origen, a 6 euros en el súper: ¿Por qué suben los precios de los alimentos?

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Madrid

Vicente Álvarez, agricultor, vende sus ajos a 85 céntimos el kilo. Oscar Cuéllar, que los limpia, selecciona y almacena, despacha a 2 euros. Charo García, que los envasa, vende a grandes superficies a 2,20. En Mercamadrid, Javier Martín distribuye los ajos a pequeños comercios a 2,60. Y en supermercados como ALDI el cliente los compra a un precio que oscila entre los 4,98 hasta 5,80 euros el kilo. ¿Por qué hay una diferencia de más del 550% entre el precio en origen y en destino?

Son múltiples los factores que explican este desajuste, pero el ajo es solo un ejemplo de cómo funciona el reparto de riqueza a lo largo de la línea de producción. "Las consumidoras pagamos, de media, cuatro veces más de lo que percibe el productor. Es urgente evaluar qué sucede a lo largo de la cadena desde que el alimento deja el primer eslabón hasta que llega a nuestras mesas, y dónde realmente está justificado el incremento del margen neto por eslabón", reivindica la ganadera Ana Corredoira.

Un recorrido por la cadena alimentaria

Primer eslabón: el campo. En Vallelado, Segovia, el agricultor Vicente Álvarez se queja de que en los últimos dos años sus costes de producción se han duplicado. El precio del ajo, sin embargo, se mantiene estable a 0,85 euros el kilo. Él lleva toda la campaña haciendo cuentas: producir 14 toneladas de ajo por hectárea le cuesta unos 12.000 euros al año. Los números, explica, no le salen. Tras toda una vida dedicándose a este oficio, si la situación no cambia en los próximos años, se plantea abandonar la agricultura.

Segundo eslabón: el almacén. Óscar Cuéllar cuenta con una empresa de almacenaje, limpieza y distribución de ajos en Vallelado (Segovia). En su fase de producción el precio se multiplica por tres. Explica: "El ajo es de los productos hortícolas que más mano de obra, mermas y gastos tiene. Eso hace que haya tanta diferencia entre el productor y el consumidor final". Cuando los ajos llegan a su negocio desde el campo, se almacenan en cámaras frigoríficas, se calibran por tamaño y peso, se limpian a mano y se distribuyen a empresas de envasado.

Tercer eslabón: el envasado. Charo García, de Ajos Juan de Dios en Chinchón (Madrid), trabaja con grandes supermercados. Ella no fija el precio al que vende sus productos, cierra un contrato con las grandes superficies y es aquí donde se ponen las condiciones. Cuenta, por ejemplo, que cuando una distribuidora quiere ofrecer una promoción o descuento, esta rebaja la asume el proveedor: "Te llama por teléfono el comercial y te dice que te van a pagar 10 céntimos menos por kilo porque está en oferta. Es una condición fijada en el contrato una vez al año. Parece inasumible, pero si te niegas a hacer estas cosas te quedas fuera", lamenta.

Cuarto eslabón: el supermercado. Los ajos que Charo vende en torno a 2,20 euros el kilo se encuentran después en los lineales de los grandes almacenes a unos 6 euros. La explicación a este sobrecoste la aporta Victor Asensio, responsable de compra nacional de producto fresco de ALDI España: "Todos los costes repercutidos a lo largo de la cadena se multiplican por tres en la distribución final. No depende solo del eslabón final, todos tienen que aportar el valor justo y correcto marcado por la ley de cadena alimentaria, y eso es lo que hacemos".

Coincide con Asensio Felipe Medina, secretario general técnico de ASEDAS, la asociación empresarial más grande de distribuidoras alimentarias donde se agrupan supermercados como Mercadona, Día, Ahorramás o LIDL. "Las cadenas de supermercados operan en un sector altamente competitivo. Eso permite que los precios de alimentación en España estén entre un 13 y un 14% por debajo de la media europea", aporta.

Frente a esta situación, algunos agricultores o ganaderos optan por encargarse ellos mismos de la transformación de sus productos. Se encuentran, sin embargo, con múltiples trabas a la hora de sacar adelante una nueva industria. "Llevamos 25 años vendiendo cereal ecológico, y en los últimos 10 años hemos visto cómo intermediarios se han metido en medio de los clientes finales: te llaman desde un coche, con un móvil, para comprar el producto. Son eslabones que no aportan valor y sin embargo encarecen los precios", explica el agricultor Marcos Garcés.

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