Sociedad

Un prestigioso psicólogo explica por qué nunca hay que chocar la mano a un niño: "No es compatible con el respeto"

El consejo ha sido objeto de controversia entre las familias

Madre e hija chocan los cinco.

La crianza es terreno abonado a diferentes teorías que atañen desde al sueño como a la forma de dar la comida. Hay quienes opinan que hay que acunar al bebé hasta que se queda dormido o practicar el colecho y otros defienden que es mejor dejarles llorar hasta que caigan rendidos. Respecto a introducir los alimentos, en los últimos años ha ganado peso la corriente de darles trocitos en lugar de todo triturado para que ganen autonomía al cogerlo con sus manos y sepan diferenciar los sabores, entre otros aspectos.

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La forma en la que se relacionan los adultos con los niños es otro de los asuntos que ocupan a los especialistas. Todos coinciden en la importancia de no obligar a ninguno a dar un beso si no quiere. Es una norma básica, aunque desconocida aún para algunos. Ahora un prestigioso psicólogo de EEUU da un paso más, y recomienda no chocar la mano. La razón que esgrime también tiene que ver con el respeto. Afirma que no es compatible con este y que, además, es una forma de decirles que estamos al mismo nivel de autoridad, algo que, según mantiene no es compatible.

"Los niños más felices son los más obedientes"

"Cuanto más adultos y niños se mezclan como si fueran iguales, más problemáticas se vuelven sus relaciones. ¿Por qué un niño debería obedecer a un adulto que le choca los cinco? Y no se equivoquen, los niños más felices son también los más obedientes. La investigación lo dice, al igual que el sentido común", afirma el psicólogo Omaha World-Herald en una columna. Aunque convencido de su teoría, el mismo ironiza presentándose como el Grinch.

Las indicaciones del psicólogo no se quedan ahí: "Los límites en las relaciones son esenciales para su correcto funcionamiento. Los niños no deben llamar a sus padres (ni a ningún otro adulto) por su nombre de pila. No deben acostarse con sus padres. No deberían tener libre acceso al dinero de sus padres (sí, digo que los niños no deberían tener tarjetas de crédito). No se les debe permitir ver ciertas películas que ven sus padres. Esa es la lista corta. Atentamente, el Grinch".

Las familias muestran su desacuerdo

Han sido muchas las familias que han mostrado su desacuerdo. En uno de los comentarios se puede leer: "Además, es extraño, porque, sinceramente, cuando pienso en chocar los cinco, solo pienso en niños. No choco los cinco con mis amigos u otros adultos. Gente como esta tiene ideas raras sobre la dinámica del poder.

Otra usuaria de la red social de Twitter escribe: "Si eres alguien a quien un niño admira, ¿chocar los cinco es quizás lo mejor que podrías darle? Significa que piensas que son geniales. Ni inteligente, ni lindo, ni bonito, ni responsable, ni atlético. Valorado solo porque tú, una persona genial, los reconoces como también muy geniales".

El psicoterapeuta y consejero Daniel Browne tampoco está de acuerdo con la teoría de que chocar los cinco con los niños sea problemática. "Creo que en realidad chocar los cinco puede ser algo realmente alentador", le ha explicado al HuffPost.

"Si un niño hace algo bien o se comporta bien, entonces es como: ‘Aquí, choca los cinco, bien hecho. Estoy muy contento con lo que has hecho o cómo te estás comportando. Y, de hecho, eso podría alentar al niño a seguir comportándose de manera adecuada”, ha explicado. Las teorías sobre los diferentes estilos de crianza siguen aumentando.

 
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