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Sundance 2023 | Aplausos para Michael J Fox, la estrella de Hollywood que convivió con el párkinson

El actor, estrella de la televisión y el cine de los noventa, lleva décadas trabajando con la enfermedad y ahora cuenta su experiencia en un divertido y tierno documental, 'Still Michael J Fox' presentado en el Festival de Cine de Sundance

Michael J Fox en Sundance / Getty

Park City

Michael J Fox fue y es una leyenda. Bajito, rubio, ojos azules, un chaval normal y corriente que podría ser el gracioso del grupo de chavales de un instituto americano. Un niño divertido, travieso que acabó convertido desde joven en actor de comedias televisivas. Fue el príncipe de la sitcom gracias al éxito de Family ties. El hijo de América, llegaron a llamarle en la prensa de la época. Un día Steven Spielberg le envió un guión, el de su amigo y colega Robert Zemeckis. Regreso al futuro lo convirtió en una estrella. Se enamoró, se casó con la actriz Tracey Pollan, tuvo hijos, siguió apareciendo en películas como Corazones de hierro, de Brian de Palma. El presidente y Miss Wade, de Rob Reiner, y cuando estaba en el mejor momento de su carrera y de su vida, llegó un diagnóstico temprano de párkinson.

El documental, dirigido por Davis Guggenheim, casado con Elizabeth Sue, la actriz de la secuela de Regreso al futuro, dice que lo que le hizo decidirse a hacer este documental fue el sentido del humor del actor. Tras leer una entrevista con el actor en el New York Times, el director de documentales como Una verdad incómoda o Malala, buscó sus memorias. "Su escritura... fue muy sorprendente", decía sobre el escenario del Eccleas Theater de Park City, una escuela convertida en cine que acogió la premiere de la película que acabó con una gran ovación para el actor que aceptó sin pensar el proyecto. "Pensé: 'No tengo nada que hacer en las próximas seis semanas'", bromeaba Michael J Fox en el coloquio posterior al estreno.

Lo cierto es que más que una película sobre la enfermedad y el auge y caída de una estrella no se espera que el humor sea la parte central de la misma, pero así es la vida de Fox ahora a sus 61 años. Médicos, rehabilitación, medicación, cenas con la familia y trabajo. Y, por supuesto, su lucha activista desde que reconoció en público sufrir esta enfermedad degenerativa. Estuvo en el Congreso, en el Senado y se implicó en la búsqueda de fondos para investigar una posible cura. Recaudó dos millones de dólares para la investigación, como le recordaba uno de los asistentes a la proyección. "Esa cifra es impresionante, pero me molesta un poco, porque ya deberíamos haber acabado con todo esto. La ciencia no siempre es fácil", respondía el actor.

Lejos de vender la enfermedad como una "lucha", el director recorre también los momentos más grises, como cuando empezó a beber para poder refugiarse del diagnóstico y de las miradas de pena y de incomprensión del resto, periodistas que en sus entrevistas sacaban el lado más lacrimógeno, compañeros que preguntaban todo el rato si estaba bien... "Soy alcohólico", reconoce en el documental. "Llevo décadas sin beber", añade en una de las entrevistas que da al realizador, donde muestra sus sentimientos y su comicidad. Entrevistas que van intercalándose con imágenes de archivo de los rodajes televisivos del actor, premieres, entrevistas en televisión y, lo más original de la película, con escenas de sus trabajos en cine y televisión que dialogan con su propia vida real.

Por ejemplo, las imágenes sus sitcom, Bright Lights, Big City sirven al director para ilustrar la narración del propio actor de cómo consiguió el papel en Regreso al futuro y tuvo que compaginar ambos trabajos, por la televisión se grababa con público cada día de la semana. O el recuerdo de su primera cita con Tracey Pollan se cuenta con imágenes de ambos en una serie en la que los dos aparecieron. Guggenheim ha creado una memoria audiovisual, emotiva, nostálgica y divertida de uno de los actores más populares de las últimas décadas.

Emociona ver una sucesión de escenas del actor corriendo, en contraste con las clases para aprender a caminar ahora que sus extremidades se han ido degenerando. “Recientemente, con todas estas lesiones, llegué al punto en el que, no quiero ponerme demasiado sombrío, ciertamente me decepcionó la forma en que iban las cosas, pero me di cuenta de que eso no molaba", reconoce el actor que también habla de cómo fue un padre ausente al principio, cómo encadenó rodajes y rodajes cuando sus hijos eran recién nacidos. Después de la enfermedad ha seguido trabajando, siendo él mismo. Usando su humor y visibilizando la enfermedad. Haciendo bromas sobre ella y tratando de incorporarla a su oficio. De ahí el personaje de The Good Wife.

"Amo mi vida. Amo a mi familia. Me encanta lo que hago… Me encanta poder ser un ejemplo para las personas y ayudarlas a lidiar con sus problemas”, finalizaba el actor que lograba, de nuevo, los aplausos del público. “Cuando miro la película, lo que me grita lo afortunado que he sido y lo exitosa que ha sido mi vida son las cosas con mi familia. Es una gran alegría”.

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