Fuego y chinchetas
Música

"Nos pedían una tragaperras trucada en el camerino o daría un mal concierto": las anécdotas más locas del Primavera Sound

Hablamos con el responsable de comunicación del festival, Joan Pons, sobre cómo se prepara un festival de esa magnitud que, además, este año se celebra también en Madrid por primera vez

"Nos pedían una tragaperras trucada en el camerino porque si no daría un mal concierto": las anécdotas más locas del Primavera Sound

"Nos pedían una tragaperras trucada en el camerino porque si no daría un mal concierto": las anécdotas más locas del Primavera Sound / ELISA MUÑOZ / ÍÑIGO RENEDO /ROBERTO CUADRADO

Madrid

Más de un centenar de actuaciones, medio millón de asistentes y un impacto económico en Barcelona de 349 millones de euros: el Primavera Sound cerró el año pasado la mayor edición de su historia. Es uno de los festivales más antiguos de nuestro país y de mayor repercusión internacional y a su cita anual en Barcelona este año se suma Madrid en junio. Ambas ciudades contarán prácticamente al 99% con los mismos artistas con un fin de semana de diferencia. Una de las señas de identidad del festival es la mezcla de estilos y de generaciones. En la edición de este año habrá clásicos como Pet Shop Boys, Blur, Depeche Mode o Bad Religion y artistas de moda como la mismísima Rosalía, Bad Gyal o el rapero Kendrick Lamar. Pero el verdadero valor del Primavera siempre reside en la letra mediana y pequeña del cartel: "Puedes ir al festival sin pisar los escenarios grandes y tener una experiencia festivalera muy gratificante de haber visto cosas que te han desafiado, con las que te lo has pasado bomba o que se han convertido en tu próximo grupo favorito", asegura Joan Pons, responsable de comunicación del festival, y pone de ejemplo a Japanese Breakfast o al dúo electrónico inglés Two Shell, entre los internacionales, o a La Paloma o Judeline entre los nacionales. "Ver cómo empieza un artista pequeño y en lo que se puede convertir es de lo más interesante del festival", sentencia.

"Nos pedían una tragaperras trucada en el camerino porque si no daría un mal concierto": las anécdotas más locas del Primavera Sound

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El grupo con el que no había forma de entenderse

Un festival como el Primavera Sound se comienza a preparar con dos años de antelación: "Tienes en vista en el festival de este año pero ya estás cerrando cosas para el año siguiente también porque hay artistas que te dicen que no giran este año pero que hablan ya para el siguiente y luego en el festival, que también es un punto de encuentro con muchos profesionales de la industria o muchos representantes, también se cierran muchas cosas", explica Pons. Reconoce que es algo parecido a hacer la carta de los Reyes Magos pero que, como suele ocurrir, no siempre traen todo lo que se pide: "Pero nosotros nunca nos rendimos. Somos muy pesados y hacemos ofertas a los artistas a ver si algún año caen y a veces pasa".

Pons forma parte del equipo del Primavera desde 2017. Recuerda que cuando llegó preguntó por qué no traíamos a Laurie Anderson, "una leyenda de la música electrónica": "Me dijeron, ¡si la pedimos cada año y no hay manera de conseguir que venga! Bueno pues este año se ha conseguido. A veces los Reyes traen los regalos tarde", bromea.

También recuerda cómo les costó cuadrar las exigencias del equipo de Neil Young en el festival, tanto, que al final se confirmó su presencia poco antes del festival: "Pedían que tenía que ser un show de 2,5 horas cuando suelen durar 90 minutos los más largos y que no podía estar tocando ningún artista a la vez que él. Así que no era fácil encajar ese show".

Pero no solo son los artistas más conocidos los que cuesta cerrar: "Hay un grupo que vive en Moscú que hace música entre místico tibetana y ambient que eran muy complicados de traer porque no hablaban inglés. Hasta que no llegó un mail con un Arial 48 que ponía ¡yes! no supimos que venían. No había manera de comunicarse con ellos", rememora Pons.

De una máquina tragaperras a una persona solo para hacer ramen

Con tantas ediciones a las espaldas, las anécdotas se acumulan. Las exigencias de los artistas a veces rozan lo surrealista pero la organización del festival intenta cumplir con sus deseos: "El año pasado Tame Impala tiraba como un confeti que tenía que ser súper biodegradable, no podía quedarse, y encontrar ese confeti que cuando tocara el suelo desapareciera fue extrañísimo", destaca Pons. Pero una de las peticiones más llamativas la protagonizó hace unos años Lemmy, el cantante de Motorhead: "Quería una máquina tragaperras en el camerino y lo que nos pedía su manager es que la trucáramos para que ganara porque si no daría un mal concierto".

El año pasado el festival comenzó a traer artistas de K-pop y J-pop (pop coreano y japonés) y una de las cosas que les llamó la atención es que en su equipo traían a alguien encargado —solo— del ramen. También están los artistas a los que hay que frenar: "Grandes estrellas de la música urban-hip hop nos han pedido si podíamos organizar una carrera de helicópteros por Barcelona o que avisáramos a los jugadores del Barça de que ya podían ir a saludarles". Si los artistas aparecieran en el cartel con unas letras en proporción a su ego, no habría papel suficiente para que cupieran todos.

¿Ayuso irá a ver a Depeche?

Ya es de sobra conocida la afición de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a la música de Depeche Mode. Cuando el Primavera Sound anunció que este año desembarcaba en Madrid y que lo hacía con la banda británica, todo el mundo lo vio como un guiño. Pons no confirma ni desmiente: "Eran de los que estaban en la carta de los Reyes desde hace tiempo y la negociación estaba iniciada desde antes pero ha cuadrado todo. Entendemos que Depeche Mode son muy poco conscientes de esto y menos cuando empezamos a hablar con ellos".

Sobre si Ayuso irá al festival, Pons tampoco se moja: "Sabemos que tiene un tattoo, de momento es lo único que sabemos. Como tenemos buena relación con la Comunidad de Madrid ella está perfectamente informada de lo que viene". Ahí lo deja.

De los conciertos más épicos a los más desastrosos

¿Saben esa fiesta de instituto que ven en las pelis americanas? Pues pasó, y fue también en el Primavera Sound, o al menos eso sintió Joan Pons cuando vio a The Mondy Peaches subirse al escenario en la edición de 2002. Un auténtico flechazo con el festival. "Eran casi los iniciadores de la escena de Nueva York donde después salieron los Strokes, Interpol... Es un grupo que en directo parecía la fiesta de fin de curso a la que nunca habías podido ir y siempre habías soñado", explica. Este año vuelven al cartel del Primavera en una reunión de antiguos alumnos, en la búsqueda de reeditar uno de los conciertos más célebres. Pero no es el único show que recuerda en el capítulo de 'míticos'. "Recuerdo uno de Pet Shop Boys de un sábado, como final de fiesta, cuando estás tan cansado que te insuflaron vida de golpe. También el de Odd Future que es un colectivo de artistas rap y R&B donde vino Frank Ocean y Tyler, The Creator antes de su carrera en solitario. Fue super especial, y ahora visto en retrospectiva como bastante histórico… '¿todos estos ya estuvieron en el festival?' Pues sí. El de Solange lo recuerdo como el mejor concierto de soul que he visto en mi vida. Podría no parar...", continúa. Pero también los hay desastrosos como el de Smashing Pumpkins que era ya como "burocracia rock", o lo que viene siendo salir a cobrar. El primero que dio New Order para PS tampoco fue "muy lúcido", pero al final es lo que tiene que se programen a 200 grupos en un fin de semana, que tampoco te tiene que gustar todo. "Nos exponemos a que pase cualquier cosa. Todo queda al final como anécdota… puede pasarte que se te pierda un músico por la playa", bromea sin revelar el nombre del hombre a la deriva.

Las ediciones de Madrid y Barcelona son espejo y tienen un 'claim' que lo deja claro: I'll Be Your Mirror: "La idea era que fueran exactamente iguales, pero no vamos a ser tan torpes de que si un artista solo puede en una fecha, decirle que no porque no pueda la otra. Ha sido un encaje de bolillos infernal porque queríamos que fuese igual hasta en los días", subraya el director de comunicación del festival. Una decisión que también se basa en un aspecto empresarial. Primero porque es más fácil contratar a un artista para dos o tres conciertos (lo que facilita contrataciones y negociar cachés) y segundo porque ofrecer un mismo evento en Madrid y Barcelona facilita al público poder elegir qué destino le pilla mejor, ya no solo penando en el festivalero español, sino en el latinoamericano ya que los vuelos transoceánicos hacen escala en la capital. "Es una estrategia de festival que no tiene porque canibalizarse entre sí mismo, al revés, puede multiplicarse", subraya. Aún así existe gente que se ha comprado la entrada para los dos fines de semana. "Es una cosa muy loca pero entiendo que hay gente que es muy fan", aplaude hasta sorprendido. ¿Habrá quien se anime a hacer el triplete con Oporto?

Arganda, el espacio ¿soñado?

Pero el gran reto que tiene Primavera Sound a la hora de hacer su desembargo en Madrid es la movilidad. Y es que, durante su búsqueda de una 'casa' en la capital para replicar lo que hacen en Barcelona, encontraron en Arganda del Rey el "espacio soñado". El gran problema era que del kilómetro 0 a la localización del festival les separan más de 32 km que sumergen en dudas a una parte del público. Sin embargo, Joan Pons asegura tenerlo todo atado: "En este reto de la movilidad llevamos trabajando todo el año. Tenemos el Metropolitano como la Puerta del Primavera Sound como si fuese la Puerta de Alcalá o la Puerta de Toledo. Habrá actuaciones y dispositivo de lanzaderas. Todo el que tenga esa entrada tiene ese servicio para ir y luego para devolverlos".

El estadio del Atlético de Madrid, que acoge el primer día de conciertos del evento, servirá de lugar de salida a la la Ciudad del Rock de Arganda, incluso el 9 de junio cuando los mismísimos Guns N' Roses tocarán. "Que no se preocupe la gente, nosotros sabíamos de ese concierto desde que empezamos a hablar con el Metropolitano. Es un evento que va a convivir. Por cierto, nos los ofrecieron un año in extremis para el día siguiente porque cayó un cabeza de cartel. Cerrarlos de un día para otro hubiera sido un milagro, pero la respuesta fue que no", sentencia.

Uno de los papeles primordiales para el equipo del Primavera es escuchar al público y al artista. ¿Cómo lo hacen? Pues por una parte manteniendo vivo el tejido musical de las ciudades porque "sino debilita también a los festivales". "Seguimos programando en salas durante todo el año con artistas locales para ser teloneros porque eso es contribuir a la vida musical de la ciudad. Desde la pandemia hemos apostado más por el Primavera la Ciutat precisamente por eso. Durante todo el año estamos haciendo conciertos y sino yendo a ver conciertos para ver si luego les llevas al festival. Que Primavera Sound esté asociado a Barcelona y ahora a Madrid, pone a la ciudad en el mapa internacional. Si la experiencia es buena para el grupo y posteriormente se le plantea hacer una gira por esa ciudad, sabe que tiene público y hay sensibilidad para ese tipo de música", explica aunque avisa que muchos grupos ya no les sale a cuenta girar por el incremento de gastos en aranceles, visados, producción y demás.

Siguen soñando en crear ese ecosistema alrededor del festival, como han hecho con lo que anteriormente se llamaba Primavera Club —"el Otoño Sound"— donde la mayoría de grupos eran desconocidos porque estaba pensado para descubrir bandas que luego irían al gran evento. Ahora se llama Primavera Sound Weekender y se celebra en el Magic Robin Hood Camp de Benidorm. "Es una experiencia muy pequeña para 1200 personas, en bungalows de un camping temático alrededor de la figura de Robin Hood donde probamos a muchos artistas".

El que paga la entrada VIP abarata la tuya

El público que les 'chiva' si les preocupa cómo llegar a Arganda, también viene diciendo de un tiempo aquí que es un bochorno todo lo que rodea a las entradas VIP y los privilegios que se les otorga. Tanto que ha servido para que bandas como Lori Meyers lo anulase ante el clamor de las redes sociales. Joan Pons explica por qué existe este tipo de tickets, que a su vez es un beneficio para el festivalero normal y corriente: "Dentro de una dimensión presupuestaria, permite que la otra entrada sea más barata. Que haya gente que quiera comprar esa entrada te permite tener una media de precio de entrada general más accesible", confirma.

Y es que los bonos cada vez son más prohibitivos, en parte por lo que explica anteriormente el propio director de comunicación de Primavera ante el incremento de gastos que sufren las bandas. "La experiencia ha ido cambiando con los años. Era muy habitual lo que se llamaba el corralito, la zona VIP delante de los escenarios y que muchos artistas estaban de acuerdo y que te pedían. Algunos otros artistas, no. Querían que delante estuvieran sus fans y no los que han pagado más. En la edición anterior, no solo escuchando al público sino también a los artistas, lo que pusimos fue la zona VIP de los escenarios principales pegada a la mesa de sonido, también conocido como FOH (Front of the house). Es una posición privilegiada, igual no tienes la proximidad de tu artista a cinco metros, pero tienes el punto de vista ideal y el sitio desde donde mejor se escucha. Es una manera diferente de tratar a los VIP sin que el fan fan se sienta agraviado. Dentro del festival habrá zonas reservadas a ellos que de nuevo te permite que haya otras zonas donde el precio de barra sea más accesible gracias a que hay gente que paga esa entrada VIP", sentencia con una clase de economía rápida.

Pedida de mano durante el concierto de Arctic Monkeys en el Primavera Sound

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