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Cala Vento: la liberación de los albañiles del rock

El dúo catalán nos enseña todas las habitaciones (y hasta el garaje) de su 'Casa Linda'

Cala Vento: la liberación de los albañiles del rock

Cala Vento: la liberación de los albañiles del rock

Cuesta pensar en todo lo que ha pasado en el mundo desde la última vez que Aleix y Joan presentaron en Fuego y Chinchetas su Balanceo de 2019, pero han sido cuatro años intensos en los que juntos han construido una Casa Linda y han seguido regando su propio sello, Montgrí. La pandemia del COVID fue un 'reset' para muchos, y también para Cala Vento que decidió pegar un lavado de cara a su local de ensayo y convertirlo en un estudio de grabación donde han terminado de decorar su último disco. Un total de once canciones que oscilan entre los sentimientos de compañía y placer, frente a las tentaciones y las decisiones difíciles. Una Casa Linda que tiene luz, cariño, amor y "todas los aspectos positivos que hacen de la vida un lugar agradable", y que terminará convirtiéndose en una comunidad de vecinos que, al menos durante su escucha o conciertos, "acompañe a la gente en esos momentos que necesitan".

'Quiero ver cómo cantas lo que hemos escrito, sin saber a quién va dirigido, sin pensar si tu forma de hablar es tu tono o el mío', es la primera frase que se escucha en este certero cuarto LP de los catalanes. Una declaración de intenciones para hablar de la colectividad creada alrededor del grupo en este tema titulado Más que satisfechos, que, sin ningún afán de creérselo, es para estarlo. Cala Vento ha roto ese endiosamiento de los artistas con su público y se muestran como gente normal que tras un bolo baja a tomarse una cerveza con amigos. Unos valores que transmiten a la perfección con su unión —que el próximo curso cumplirá 10 años— sobre el escenario y en varias canciones como Equilibrio y ¿Qué hay del placer?, que cuenta con la frase que desvela el concepto del disco: 'Es mejor cuidar lo poco que nos salve que aspirar a vivir un día en Marte'. "Hemos querido que estas canciones giren en torno a esa idea de cuidar lo cercano. Darnos una tregua del millón de responsabilidades que tenemos como parte de esta sociedad y estar un poquito tranquilos con lo que sí nos hace bien", explica Aleix.

Cala Vento: la liberación de los albañiles del rock

Cala Vento: la liberación de los albañiles del rock

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Una tranquilidad que tuvo que asumir el propio Aleix, vocalista y guitarra, cuando hacía tareas tan sencillas del día a día como ir al supermercado. "Me daba angustia comprar según qué productos. Me sentía parte de la deforestación del Amazonas, de la pesca ilegal, de mil historias. Un día Joan me dijo que me relajase. 'Haces muchas cosas bien, eres responsable, tienes ética, no puedes hacer todo bien. Disfruta un poco y date un poco de tregua'. Esto lo trasladamos a las canciones con ese punto crudo de 'esto no me gusta para nada' pero voy a intentar no fijarme mucho y sí fijarme en lo que me gusta". Una infinidad de responsabilidades que desembocan en ansiedad y que ha devuelto esa rabia sonora de Cala Vento que recuerda a sus primeros trabajos, el homónimo de 2016 y Fruto Panorama de 2016.

El pluriempleo de Cala Vento

Una vuelta al pasado que también se concibe en las letras, las cuales abandonan ese afán reivindicativo del LP prepandémico. Balanceo fue el inicio de muchas cosas, de Montgrí, el sello de Aleix y Joan donde también editan discos de Lagartija Nick, Vulk, Biznaga, Yawners y Los Manises, que se suma a esa mochila de cosas a tener en cuenta en medio de una próxima gira por festivales y salas de la banda. "Es algo que ha explotado a finales de 2022, se nos fue un poco de las manos... y ahora viene Cala Vento. Nos lo estamos intentando tomar con calma", detalla Joan, batería y voz del dúo de l'Empordà. Pero no fue el único paso que dieron en estos cuatros años, también construyeron el estudio de grabación que les insufló aire en el momento necesario, y una vez terminado les ha dado una libertad creativa impensable en sus anteriores trabajos. "Con el COVID nos habían cancelado 30 conciertos, que por suerte habíamos hecho muchísimos con Balanceo, y entonces pensamos ‘qué hacemos’. Empezamos a limpiar todo el local y eso se convirtió en un estudio de grabación. Estábamos de 8 a 8 allí para construir eso. Eso nos mantenía muy ocupados cuando el mundo parecía irse a la mierda. Aparte de nuestro pasatiempo era nuestro terapeuta", recuerda Joan.

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Más allá de servir como psicólogo, el estudio propio de Cala Vento "ha sido una herramienta increíble" que aporta tranquilidad para retocar a su gusto cualquier parte con la que no estuviesen satisfechos de los estudios que han ido visitando durante la creación de Casa Linda. "Hemos podido dedicar horas y horas en la grabación de las voces y bajos. El estudio te da unos detalles que no te da estar 10 días en un estudio. Es un disco lleno de matices que a lo mejor de la primera escucha no se perciben pero cuando llevas unas escuchas dices 'ostras, esto está de fondo'. Todo esto no lo haces si no tienes mucho tiempo", señalan. Uno de los pluses que incorporan en este nuevo disco es las colaboraciones que van más allá del cañonazo Teletecho, junto con Amaral, con los que compartieron vivencias durante cuatro días de estudio. A ellos se suma Gorka Urbizu, vocalista del extinto Berri Txarrak, con el que mezclan el catalán y el euskera en el futurista Passar pantalla. "Me dijo que tenía buen acento, no sé por qué porque no tengo antecedentes", bromea Aleix. Una experiencia más "que da mucha vida" al salir de la zona de confort.

Del pueblo más pequeño de Aragón a un Ferrari

La construcción de esta Casa Linda no tiene porque ser en una gran ciudad, también puede ser en la España despoblada a la que dedican 23 semanas. La desconexión es el mantra de un Cala Vento que les ha llevado hasta Salcedillo, el pueblo más pequeño de Aragón que según el INE tiene tan sólo 11 habitantes. "No hemos estado nunca, y tenemos una visita pendiente, pero nos inspiró para ejemplificar esa idea. Un sitio que está muy vacío, muy abandonado, que el clima es durísimo, pero te puede dar esa tranquilidad y desconexión para hacer un 'reset', que es lo que significó para mucha gente la pandemia y el confinamiento", explica Aleix. Y a la hora de crear este hogar, estos albañiles del rock no escatimaron en hacer un gran garaje para aparcar su Ferrari. Un cañonazo que copará las listas de 'lo mejor del año' para recordar que siempre caemos en los pecados. "Conecta con todo el mundo porque todos tenemos esas luchas interiores, gestionar tus tentaciones y esa moral cristiana que tenemos tan dentro nuestro. Es difícil a veces gestionar".

Igual de complicado que fue para ellos lanzar este tema dos semanas después del 'beef' de Shakira con Piqué que hacía alusión a un Ferrari y un Twingo. "Tuvimos la suerte que los iconos que trascendieron fueron Casio y Twingo. Estábamos preocupados porque pensábamos que nos iban a malinterpretar... O que lo sacábamos aprovechando que Shakira lo ha dicho. La suerte es que estas cosas tan virales, igual que suben tan rápido, bajan igual de rápido. Dos semanas más tarde nadie se acordaba del Twingo y Ferrari de Shakira. Es como el '¿cómo están los máquinas?', ya no se acuerda nadie", subrayan Aleix y Joan. Una pareja inseparable en lo artístico y lo laboral, que ha vuelto a dar en la tecla para captar la atención del público con un intachable disco que tiene a Conmigo como traca final. Un corte que suena a videojuego, tiene un videoclip con baile imperdible y con el que terminarán todos los shows de esta gira que por ahora pasará por Tomavistas, BBK, Cruilla y Cala Mijas. "Hemos intentado divertirnos lo máximo posible. Después de la pandemia, de tener que cancelar no sé cuántos conciertos, dar conciertos de rock para gente sentada... necesitábamos volver a disfrutar de nuestro trabajo, recuperar sensaciones y sentirnos creativos. Tenemos suficiente originalidad componiendo como para que no se pierda la esencia de lo que hacemos. La idea es terminar los conciertos con ella, igual que terminar el disco. Poner el 'play' y poder disfrutar un poco de la gente, de bailar. El mensaje del disco es ese. Nos apetecía. Siempre estamos haciendo mil cosas por segundo durante los conciertos porque somos sólo dos y queríamos darnos esa tregua también a nosotros de liberarnos de responsabilidades por un momento". Porque ante todo, la vida hay que vivirla, y si es con los tuyos, mejor.

 
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