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Bruce Lee: la leyenda que sigue fluyendo

Se cumplen 50 años de la muerte del mito más importante que ha dado el cine de artes marciales

Casi 50 años después de su muerte las películas de Bruce Lee se siguen reponiendo una y otra vez en Hong Kong. Siempre con éxito. A Bruce Lee se le considera allí casi un dios. Pero su culto no es solo patrimonio de Hong Kong. Millones de fans de todo el mundo todavía le veneran como a un ídolo. Su prematura muerte en 1973, a los 32 años, le convirtió en el James Dean de un género, el de artes marciales, que ha dado al cine miles de películas.

Cuando Bruce Lee era pequeño nadie podía imaginar que aquel niño delgado y más bien debilucho acabaría convirtiéndose en un superhombre. Lo que sí se adivinaban eran sus dotes para el cine. Hijo de un actor, empezó a trabajar en las películas a los seis años y llegó a rodar más de 20 en Hong Kong como actor infantil, en títulos como Mi hijo Cheung. Al tiempo que rodaba películas estudiaba también artes marciales. En 1959, a los 18 años, tomó la decisión fundamental de su vida, se fue a Estados Unidos y se instaló en Seattle.

Estudió filosofía en la Universidad mientras se ganaba la vida como camarero primero y después como profesor de baile, especialista en Cha Cha Cha. Sin embargo, pronto cambió de materia. Abrió un gimnasio en el que empezó a enseñar Kung-fu. Con el dinero que ganó se trasladó a Los Ángeles e intentó labrarse una carrera como actor. A partir de 1966 empezó a intervenir en diversas series de televisión como Batman, El avispón verde o Longstreet, donde daba vida al instructor de artes marciales de un detective ciego. De vez en cuando conseguía también algún pequeño papel en alguna película, como Detective muy privado, protagonizada por James Gardner. Al mismo tiempo abrió un gimnasio en Los Ángeles al que acudían actores como James Coburn o Steve McQueen y deportistas como Kareem Abdul-Jabbar.

Sin embargo, su carrera de actor no conseguía despegar. Bruce vio su gran oportunidad cuando le ofrecieron protagonizar una nueva serie que iban a producir para la ABC. Era Kung Fu, pero finalmente el papel protagonista se lo dieron a David Carradine. Decepcionado, Bruce Lee decidió volver a casa. En aquellos momentos en Hong Kong el cine de artes marciales atravesaba una etapa de gran producción. Un negocio controlado por el productor Raymond Chow. En su estudio, actores, directores y técnicos convivían durante meses en barracones, trabajando en varias películas a la vez y rodando de madrugada. Bruce Lee no entró como un actor más en aquel sistema. Entró directamente como la gran estrella del estudio. “Me impresionó no tanto por su gran técnica en las artes marciales sino por su personalidad; su habilidad de comunicarse a través de la pantalla y de hacer sentir su presencia”, explicaba el productor Raymond Chow.

Karate a muerte en Bangkok y Furia oriental, sus dos primeras películas como protagonista, fueron un gran éxito, no solo en Asia, sino también en Occidente. Su tercera película El furor del dragón la rodó en Roma y la dirigió él mismo. Era la favorita de su esposa, Linda Lee. “Lo es porque muestra al verdadero Bruce Lee. En algunas partes de la película es un poco travieso, transmite su sentido de la comedia. Además, esa película era como su bebé. Él la escribió, la dirigió e hizo las coreografías de las peleas”, explicaba. La fama de Bruce Lee se extendía por todo el mundo. Había nacido un nuevo tipo de héroe, como Erroll Flynn o John Wayne lo fueron en el pasado, pero con la diferencia de que él sí era capaz de realizar todas las proezas que se veían en la pantalla. Hollywood vio rápidamente el negocio y en 1972 la Warner le propuso al estudio de Raymond Chow realizar la primera coproducción chino-estadounidense de la historia: Operación dragón, la que muchos consideran la mejor película de Bruce Lee.

El actor estaba en la cresta de la ola. Su plan de futuro era trabajar simultáneamente en Hong Kong y en los Estados Unidos. Cuando de repente, ocurrió lo inesperado. Bruce Lee estaba en casa de una actriz preparando una escena juntos cuando sintió un fuerte dolor de cabeza. Su compañera le dio un analgésico que ella tomaba y el actor se echó a dormir un rato para ver si se le pasaba. Cuando Raymond Chow llegó a la casa e intentaron despertarle, no lo consiguieron. “No pudimos encontrar al médico de Bruce así que llamamos al doctor que había prescrito el analgésico a la actriz y cuando le describí el estado de Bruce me dijo: mejor llamen a una ambulancia”, aseguraba Chow.

Fue en vano. Bruce Lee llegó muerto al hospital. Lo extraño y repentino de su fallecimiento despertó todo tipo de teorías conspirativas. Algunos decían que le habían envenenado. Otros que había sido víctima de la llamada “mano vibratoria”, un misterioso golpe mortal que mata tiempo después de haber sido propinado. De nada sirvió que su mujer, Linda, tratase de desmentir todos los rumores. “Es mi deseo que la prensa y los ciudadanos de Hong Kong dejen de hacer especulaciones sobre las circunstancias de la muerte de mi marido. Aunque no tenemos todavía el informe final de la autopsia no tengo dudas de que su muerte fue por causas naturales”, dijo.

Según algunos había sido asesinado por la mafia hongkonesa, ya que el actor se negaba a pagarles. Otros creían que era cosa de los viejos maestros del kung fu por haber enseñado los secretos de su lucha a extranjeros. Finalmente se hizo público el informe del forense. Bruce Lee había muerto de un edema cerebral posiblemente causado por el analgésico que había tomado. Se hicieron dos funerales. Uno en Hong Kong al que acudieron treinta mil personas y otro en Seattle en Estados Unidos donde fue enterrado. El actor James Coburn fue uno de los portadores del féretro. “Bruce Lee fue un gran amigo. Entrenamos juntos durante bastante tiempo y eso nos unió mucho. Era un hombre maravilloso. Su muerte fue una gran pérdida para mí”, aseguró el actor.

Bruce Lee solo protagonizó cuatro películas y media. La última, Juego con la muerte, estaba a medio rodaje cuando se produjo su muerte. En esta película se da un hecho muy curioso. Bruce interpretaba a un actor al que le disparaban durante el rodaje de una película. Esta escena, con veinte años de antelación, anticipaba casi al detalle cómo sería la muerte de su hijo Brandon Lee, estrella del cine de acción en los años 90 y fallecido en un rodaje por un disparo accidental. Juego con la muerte se terminó gracias a un doble y a tomas del actor que en principio se habían desechado. Pero el verdadero mercadeo llegaría después.

Al menos cuatro películas más se montaron a base de descartes de sus films y fueron infinidad las cintas que incluían su nombre en el título para atraer al público, aunque luego Bruce Lee no apareciera en un solo fotograma: La saga de Bruce Lee, La verdadera historia de Bruce Lee y cosas parecidas. Otros actores como Jackie Chan, Jet Li o Donnie Yen han intentado heredar el trono que el actor dejó vacante, pero hasta ahora nadie lo ha conseguido. Para muchos sigue siendo la mayor estrella asiática que ha conocido el cine. Aunque su mito supera fronteras. Como dice su viuda Linda Lee: “gente de todo el mundo sigue considerando a Bruce Lee su héroe, no porque fuera chino o estadounidense sino por la persona que fue y lo que logró”.

 
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