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Cine y TV

El más duro entre los duros

Este lunes 19 de febrero se cumplió el centenario del nacimiento de Lee Marvin, el actor de Doce del patíbulo; El hombre que mató a Liberty Valance o Los profesionales.

Lee Marvin en una escena de La ingenua explosiva

Lee Marvin aprendió a ser duro durante la Segunda Guerra Mundial. Formaba parte de una compañía de marines que conquistó más de veinte islas del Pacífico, hasta que llegó la batalla de Saipán en junio de 1944. El actor fue uno de los únicos nueve supervivientes de su unidad. Tras aquello, le licenciaron con una condecoración, el Corazón Púrpura, y la herida de un disparo. “Me dispararon en el culo”, contaba el actor. “Me hubiera gustado que hubiera sido en un sitio más heroico, sobre todo para no decepcionar a mi madre porque le escribí un telegrama diciéndole que me habían herido y ella me contestó con una carta en la que me confesaba que había tenido un sueño, poco antes, en el que abría la puerta de casa y allí estaba yo vestido con el uniforme azul y la cabeza vendada”.

Él se lo tomaba con humor, pero lo cierto es que el tiro le afectó a la base de la columna vertebral y aquello le tuvo postrado en cama más de un año. Al volver a la vida civil se colocó como fontanero y un día, mientras trabajaba en las reparaciones del teatro municipal de Woodstock, uno de los actores se sintió indispuesto poco antes de comenzar la representación. Y, en efecto, el fontanero le sustituyó. Era un papel sencillo y breve, pero bastó para despertar en él una nueva vocación. “El grupo de teatro era una comunidad muy artística; conecté bien con los chicos y con las chicas que lo formaban, así que decidí entrar en ese mundo”, decía.

Lee Marvin en

Decidió ir a Nueva York a estudiar teatro. Poco tiempo después debutó en Broadway y también en la televisión haciendo pequeños papeles en telefilms. Luego, a comienzos de los años 50, se trasladó a Los Ángeles en busca de una oportunidad en el cine. Lee Marvin no tenía padrinos, así que empezó haciendo de extra y papelitos de una sola frase en media docena de películas. La primera en la que su nombre aparece en el reparto es Duelo en Silver Creek, un western de Don Siegel estrenado en 1952 y en el que interpretaba a un pistolero bocazas que recibía su merecido.

A lo largo de los años cincuenta Lee Marvin comenzó a destacar como secundario con personajes condicionados siempre por su físico tosco y algo simiesco. Películas como El motín del Caine, Conspiración de silencio o El árbol de la vida. Se pegó con Marlon Brando en Salvaje, donde lideraba a la pandilla de moteros rivales. En muchos de estos papeles el actor mostraba una vena perversa y odiosa. En Los sobornados, por ejemplo, le quemaba el rostro a Gloria Grahame con café hirviendo y en El hombre que mató a Liberty Valance de John Ford, machacaba a golpes al buenazo de James Stewart. Esto hizo que el crítico del New York Times escribiera de él: “Se está convirtiendo en el sádico número uno de la pantalla”.

Lee Marvin en El hombre que mató a Liberty Valance / Raquel Elices

Los 60 fueron su mejor época con películas como Código del hampa, Los comancheros o Los profesionales. Y por supuesto La taberna del irlandés, de nuevo a las órdenes de John Ford, uno de los rodajes de los que mejores recuerdos guardaba el actor. “Ford me llamó y me dijo: quiero que hagas una película conmigo este verano y yo le contesté, claro, me encantará leer el guion. Y me dijo, no lo leas, solo hazla. ¿O es que no quieres pasar ocho semanas divirtiéndote en Hawái este verano? Pues haz la película. Y eso fue lo que terminó siendo, pura diversión de verano. Se llevó a todos sus viejos amigos a Hawái ocho semanas e hicimos una película loca y divertida. Creo que era como su despedida de todas aquellas películas que había rodado en el Pacífico en los viejos tiempos. Así que nos divertimos y él se divirtió”, contaba el intérprete

También dejó su huella en la televisión con la serie Ballinger de Chicago para la que rodó 117 episodios interpretando a un policía frío como el hielo. Aunque luego sabía reírse de sí mismo en los programas de humor. Y es que los que le conocían bien decían que a pesar de su aspecto hosco el sentido del humor era su fuerte. No en vano en 1966 ganó el único Oscar de su carrera por una comedia; una comedia del Oeste y musical, La ingenua explosiva, en la que interpretaba a un pistolero borrachín. Para recoger el Oscar interrumpió durante algunos días el rodaje en Inglaterra de otra de las películas que más le caracterizan: Marvin era el coronel que mandaba a Los doce del patíbulo. “Es una de las pocas películas de supervivencia que he hecho y digo supervivencia porque el reparto era tan bueno, los personajes tan fantásticos, que tenías que pelear con todos y cada uno de ellos para llevarte la escena; si querías conseguir la atención del público tenías que ganártela plano a plano. La magia de esa película surgía del reparto”.

John Boorman le hizo pasar de secundario a protagonista en dos películas que son también de lo más recordado de su filmografía. Haciendo de delincuente que busca venganza en A quemarropa. Y de soldado americano náufrago durante la guerra en una isla en la que tan solo hay otra persona, un soldado japonés en Infierno en el Pacífico. Y en 1969 llegó otro de sus mejores papeles. El de un buscador de oro borrachuzo y sinvergüenza que se asocia con Clint Eastwood en La leyenda de la ciudad sin nombre. En esta película Lee Marvin hizo su aportación a la antología del género musical cantando “Estrella errante”.

Como Steve McQueen, Lee Marvin sentía también una gran debilidad por las motos. A partir de los años 70 fue espaciando cada vez más sus trabajos. Se equivocó al rechazar el papel que luego hizo Robert Shaw en Tiburón, pero pudimos verle en buenas películas como Uno rojo, división de choque de Sam Fuller, Los indeseables, junto a Paul Newman y en la que chapurreaba algo de español o El emperador del Norte en la que interpretaba al campeón de los vagabundos que viajaban como polizones en los trenes durante los años de la depresión. Su última película la rodó en 1986 y fue Delta Force al lado de Chuck Norris. Hasta que el 29 de agosto de 1987 nos llegó la noticia. Un infarto, provocado probablemente por su tabaquismo crónico, acabó con su vida. Lee Marvin quiso que le enterraran en el cementerio de Arlington, donde están los veteranos de diversas guerras y en su lápida puede leerse: Lee Marvin, Soldado de Primera del cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Segunda Guerra Mundial.” Ninguna referencia a su carrera de actor. Y es que éso fue lo que se sintió toda su vida: un soldado, dentro y fuera de la pantalla.

Elio Castro

Elio Castro

Licenciado en Historia del Arte y Máster en periodismo por la Universidad Autónoma/El País. Periodista...

 
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