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Cóleos, rosales y mariquitas que evitan las plagas

Los cóleos son estas plantas que todo el mundo ha visto alguna vez, que suelen tener las hojas de colores verdes y rojizos, también a veces con tonos amarillentos

Cóleos, rosales y mariquitas antiplagas

Cóleos, rosales y mariquitas antiplagas

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Madrid

Los cóleos (Coleus scutellarioides) son estas plantas que todo el mundo ha visto alguna vez, que suelen tener las hojas de colores verdes y rojizos, también a veces con tonos amarillentos. Nuestro cóleo tiene la hoja de un color entre anaranjado y rojizo, con un poquito de verde en el margen, lo que la hace muy bella. ¿Recuerdas que este es el cóleo del milagro, que unas tres veces estuvo a punto de morir en mi casa, y que revivió siempre? Lo traje a la radio, para que crezca en uno de los pasillos, y lo utilizamos para hacer esquejes.

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La planta madre quedó muy bajita, porque le cortamos todos los tallos para sacar esos esquejes. Al cortar los esquejes, lo que hizo esta planta madre ha sido ramificar muchísimo desde la parte baja, algo que nos conviene siempre mucho. De esta forma, conseguimos tener una planta muy ramificada desde abajo, lo que hará que no envejezca tan rápido, al tener muchas yemas activas desde la base. También, a nivel estético, es mucho más frondosa y bonita que si no la hubiéramos cortado. Todavía está pequeña, pero se va a poner muy hermosa a medida que crezca.

También deberíamos cortar los esquejes enraizados. ¿Por qué?

Si miras atentamente, verás que el esqueje, como es lógico, tiene un solo tallo. Lo que queremos es que active muchas más yemas desde la base, para que se convierta en una planta muy ramificada desde abajo, como ahora le ocurre a la planta madre. ¿Qué pasaría si no lo cortamos ahora? Pues que esta planta crecería bien, desde luego, pero principalmente un tallo único, que se alargaría y alargaría. Lo que queremos es que haya tres, cinco, diez tallos que crezcan desde la parte baja, para que la planta sea frondosa.

¿Por qué la planta ramifica cuando se le corta? Porque eliminamos la yema terminal o apical del tallo, que es la que recibe la mayor cantidad de energía dentro de la planta. Al cortarle a este cóleo todo este tallo, con él quitamos la yema terminal, que es rica en una hormona vegetal que se llama auxina. La auxina hace que la yema terminal crezca en longitud e inhibe el crecimiento de otras yemas por debajo de esa yema de la punta del tallo. Es como si, al suprimir la yema terminal, toda la energía que esa yema recibía se repartiera entre más yemas, que formarán nuevas ramitas dentro de la planta. Es el secreto para conseguir plantas frondosas. Así que procedo a cortar, ¡chascaplás!. Con este tallo que acabo de cortar, hago un nuevo esqueje y lo vuelvo a poner en agua o lo meto en otra maceta, o, incluso, lo pincho en esta misma maceta, para conseguir que enraíce y haya aún más frondosidad. Es divertido cuidar así de estas plantas.

¿Le damos algún tipo de cuidado extra a esta planta recién cortada?

Pues sería ideal que abonáramos el cóleo, para que en el sustrato cuente a su disposición con un punto de nutrición alto. Así podrá formar nuevas ramas más vigorosas y crecerá más sano y fuerte. En cuanto a la luz y al agua, mantenemos esos mismos cuidados, porque la planta es la misma, solo que la hemos decapitado, así que, si ya crecía bien donde estaba, la seguimos cuidando igual.

¿Hacemos algo con la planta madre?

Pues vamos a hacer una poda que se llama pinzado. El pinzado ya lo hemos mencionado hace tiempo. Consiste en eso, en colocar dos dedos en forma de pinza, el pulgar y otro dedo, y cortar con las uñas la yema terminal de los tallos, para que ramifiquen. Lo que vamos a hacer es, de nuevo, suprimir la yema terminal o apical, para que la planta active más yemas desde esta parte baja. Después de este nuevo pinzado, ya dejaremos al cóleo que crezca sin más interferencias, sin más recortes. Vas a ver la evolución que va a tener de aquí a los próximos meses, y no vas a creer que, de algo tan pequeño se pueda hacer una planta tan grande y tan frondosa.

El rosal

Es un momento muy bello en este rosal que nos regaló Matilde Ferrer. Como ha mantenido la hoja durante el invierno, se junta ahora con la nueva brotación, y está así de hermoso. Mira la diferencia de color entre las hojas viejas y las hojas nuevas, es precioso ver el contraste entre los verdes más oscuros de las hojas del año pasado y el verde más claro y fresco de las que está formando desde hace unas pocas semanas. Los tonos verdes de las hojas nuevas se ven acompañados de tonalidades rojizas muy estéticas, por la presencia de esos pigmentos del grupo de las antocianinas, que daban estos colores rojizos.

Las mariquitas contra el pulgón del rosal

Tenemos una población muy alta de mariquitas invernantes, estos coleópteros que nos gustan tanto desde que somos pequeños. Gracias a que no utilizamos ningún insecticida ni químicos que dañen a toda esta fauna, la terraza de la radio es un entorno muy amigable para estos bichillos, lo que redunda en beneficio de las plantas, que se ven protegidas por la fauna auxiliar, la fauna que viene en auxilio de nuestras posibles plagas. Hemos conseguido tener un equilibrio perfecto en el jardín de la SER. Y muchos oyentes también se están animando a eliminar los insecticidas en sus jardines, ya sean grandes o pequeños, ya sea un jardín o un par de plantas en un alféizar. Así me lo hizo saber el otro día Laura, oyente junto a su marido Guillermo. Este había eliminado los insecticidas en su huerto, con muy buenos resultados.

Eduardo Barba

Eduardo Barba

Eduardo Barba Gómez es jardinero, investigador botánico en obras de arte, paisajista y profesor de jardinería....

 
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